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Revista Filipina
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
2025, volumen 12, n
úmeros 1-2

DISCURSOS DE INGRESO DE LOS NUEVOS ACADÉMICOS
A LA
ACADEMIA FILIPINA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
15 DE NOVIEMBRE DE 2025



“CHACO” MOLINA Y GÓMEZ-ARNAU es un gestor social y promotor cultural comprometido con la preservación del patrimonio y acervo idiosincrático filipino, así como intérprete y traductor español-inglés-español.

Tiene un recorrido profesional de más de cuarenta y cinco años en materia de Cooperación para el Desarrollo y Desarrollo Social. Como tal fue el presidente fundador del Youth for Development Cooperation y Director Ejecutivo del Center for Strategic Studies, la Fundación Santiago, la Roxas Foundation y la Sociedad Española de Beneficencia.

A lo largo de ocho lustros, ha prestado sus servicios como intérprete a pontífices, jefes de Estado, primeras damas, ministros, premios Nobel, empresarios, y destacadas figuras del deporte y la cultura, así como a instituciones de Bretton Woods, agencias de las Naciones Unidas, embajadas y centros culturales. Su trayectoria como traductor abarca desde documentos oficiales hasta novelas de ficción, biografías y estudios sobre historia del arte.


LAZOS; LA FUERZA DE NUESTRA UNIÓN

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Desde que uno peina canas y puede que aún antes -aunque no quisiera o pudiera reconocerlo- uno ha llegado a la conclusión de que nada es casual y todo es causal.

Pongamos como ejemplo el cambio de fechas de este ingreso mío en la Academia Filipina de Lengua Española. Estaba previsto para el 25 de julio de 2025 y se me informó que sería el 15 de noviembre del mismo año. No el 13, ni el 14, 16, 17 ó 18; el 15 de noviembre. Y es que, en un 15 de noviembre, mi padre -también Académico de la Lengua Española- ingresó en la Academia de la Eternidad.

Es ese sentido de causalidad el que me libera de recurrir al ejercicio mental y de supuesta humildad de decir que no merezco esta distinción. Lo que honradamente creo es que la grandeza de mi padre al servicio del idioma español era tal, que merecía más de un ingreso en la Academia Filipina de Lengua Española y ese superávit, ha ingresado en mi cuenta particular. ¡Gracias papá!

Pero hay más, o como dicen en telemarketing cuando nos ofrecen por Televisión un producto en lo que parecen ser las mejores condiciones; “But wait. There’s more”. Y es que lo hay.

La causalidad de mi conocimiento del español se debe obviamente a mi pertenencia a una familia concreta. Y una familia no es una mera agregación de individuos de diferentes generaciones en un determinado espacio, sino de un colectivo heredero de una identidad, con un propósito a conseguir, unas experiencias compartidas y unos nexos.

¿Acaso no es esto de aplicación a la Academia Filipina de Lengua Española?

La identidad y el propósito que deben caracterizar a la mencionada asociación, entiendo que se explican por si mismas y las experiencias también, si recurrimos al “se hace camino al andar”.

Permítanme pues, que, recurriendo a mis desatendidos conocimientos de Química y Física, dedique algo más a los nexos.

Si observamos cual es el elemento constitutivo del Grafito, el Fullereno, o el Diamante, no tardaremos en descubrir que es el mismo; el Carbono. Todos son alótropos del Carbono. Entonces ¿a qué se debe que uno sea de color negro, el segundo purpura y el tercero cristalino? ¿A qué se deben las diferencias en las propiedades y en los usos de estos tres y qué decir de sus respectivos precios en el mercado?

A tan solo una cosa; una causa. A los enlaces. Sí. A los enlaces. Esto es, a los nexos que unen a los mismos átomos de Carbono en uno y otro.

Cuidemos y cultivemos pues a los enlaces, a los nexos que nos unen como Académicos. Los nexos por definición unen y no separan. Sea este nuestro proyecto.

Elaborando algo más sobre los nexos, quisiera adentrarme en los derroteros de la familia del idioma español, con sus cruces, desvíos y veredas. Todos ellos como elementos enriquecedores.

Entre estos siempre me ha atraído el coqueteo y hasta el amor consumado entre el castellano y las lenguas vernáculas de Filipinas. ¿Qué podría contribuir sobre el Chabacano, ya sea de Cavite, de
Ermita o de Zamboanga (su más vibrante variante), que ya no se haya dicho o escrito?

No, no osaré navegar por esos mares.

En lugar, mi singladura me llevará a los calcos semánticos con los que las familias hispano-parlantes filipinas han enriquecido a la familia de la lengua española universal.

Sí. La han enriquecido porque como sociolingüista sostengo que no son desviaciones de las normas, entendidas estas como errores sintáctico-gramaticales. Sino como tesis y antítesis que conducen a una síntesis dialéctica superior pues no solo se trata de elementos de conversación entre filipinos hispano parlantes, sino —y esto es lo de especial valor— de un diálogo entre el tagalo y el español.

Pongamos algunos ejemplos:
— Eso pues.
—No tambien.
—Tu cuidado.
—Tu tambien.
—Nosotros de Carmen.
—Ves tu ya.
Yo’on na nga.
Hindi naman’
Ikaw bahala
Ikaw naman
Kami ni Carmen
Tignan mo naman
Así es.
Tampoco es para tanto.
Allá tú.
Qué cosas tienes.
Carmen y yo.
Te das cuenta.
Qué duda cabe de que expresiones como estas resultarían incomprensibles o llevarían a equívocos durante una conversación entre filipinos y españoles. Pero ¿acaso no es lo mismo que sucede en el habla inglesa entre los habitantes del Reino Unido y de los Estados Unidos, de los que se llegó a decir que eran dos países separados por un idioma común?

Y si aún no he conseguido que caigan en el sopor, pongan de manifiesto su complicidad con lo que acabo de exponer respondiendo “Eso pues” cada vez que diga; “Ves tu ya”.