Revista Filipina

Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina

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Invierno 2013 / Primavera 2014
Volumen 1, Número 2

     
Revista Filipina, Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Invierno 2013–Primavera 2014, Vol. 1, N
úm. 2

RESEÑAS Y COMENTARIOS BIBLIOGRÁFICOS
PDF: El último de Filipinas-Almeiras/Rocha Carro


Juan José Rocha Carro,
El último de Filipinas de Almeiras (Culleredo-A Coruña):

José Martínez Souto. Un héroe en Baler
El Ejido, Círculo Rojo, 2013, 245 pp.
[ISBN: 978-84-9050-636-3]


Antes de cualquier afirmación hay que destacar, por capital, el ejercicio de galleguidad que Juan José Rocha Carro realiza a la hora de investigar y publicar El último de Filipinas de Almeiras (Culleredo-A Coruña): José Martínez Souto. Un héroe en Baler. En efecto, se trata de una obra altruista, producto no de una tesis doctoral o de un requisito académico, sino de un afán por conocer y difundir “todo aquello que huela a Galicia”. Este fin, encomiable y entrañable al tratar de rastrear la intrahistoria gallega en un lugar tan señalado al tiempo que olvidado como Filipinas, supone ya un servicio que disculpa los posibles errores de forma que el libro pueda tener. Por ejemplo se puede señalar el título, que hubiera captado más la atención si se hubiese reformulado concisa y contextualmente. El árbol tentacular de la portada (que puede llegar incluso a causar la impresión alegórica de un pulpo), se corresponde con el templo de Angkor en Camboya, y poco tiene que ver con Filipinas, el sitio de Baler o Martínez Souto. No obstante, todo ello da un curioso entorno al contenido de la obra, convirtiéndola en un verdadero periplo desde Finisterre hacia la odisea que sufrirá Martínez Souto en Filipinas. La ambición del texto es pues, más allá de los recursos que se hayan empleado para elaborar la argumentación, escenificar el proceso tentacular y agónico que los miembros del destacamento de Baler sufrirán en su asedio. Y este fin se logra de forma admirable, involucrando al lector, culto o lego, en una narración que cada vez se vuelve más intensa, más liminar: el fin de la aventura española en Filipinas.
       La obra está dividida en cuatro partes, más tres notas iniciales y un glosario final. Las primeras notas sitúan al lector en los temas que se van a tratar en el libro: los últimos de Filipinas y la figura de José Martínez Souto. A este preámbulo se añade un cronograma, interesantemente diseñado, del periodo que comprende la Revolución filipina y el final de la presencia española en el archipiélago. La primera parte hace una historia general de la administración española en el país y los actores que participarán en el desenlace finisecular: la sociedad filipina y los estamentos del poder español, ejército y clero. La segunda parte se centra en la Revolución filipina y los gobiernos de Blanco, Polavieja y Primo de Rivera. La tercera nos narra los acontecimientos del sitio de Baler, prácticamente en forma de diario, con una lista completa del batallón español que sufrió el asedio, y una contextualización de lo que sucedía en España y Filipinas mientras los soldados españoles permanecían aislados del mundo. Este punto es de notable importancia al ser una reflexión necesaria de lo que se estaba produciendo entre la constancia de los sitiados, y la transformación de un mundo exterior rápidamente mudable. Si al iniciarse el sitio el 30 de junio de 1898 España, como entidad soberana del archipiélago filipino, se enfrentaba a una revolución popular (en mayor o menor medida legítima), al terminar el 2 de junio de 1899 quien combate es el ejército nacional de la República de Filipinas frente a un enemigo derrotado, pero que se niega a abandonar la plaza y arriar la bandera. Lo trágico de todo ello es que el ejército republicano filipino ya no se enfrentaba a España sino a Estados Unidos, que intervenía militarmente tras quitarse la máscara de aliado.
       Finalmente, la cuarta parte es la más original de la obra y la que más datos inéditos aporta, con la vuelta de los soldados españoles a Barcelona y el seguimiento de lo que aconteció en la vida de Martínez Souto en su Galicia natal. En efecto, esta última parte emplea y reproduce materiales del Museo Histórico Militar de A Coruña, de la localidad de Culleredo y del recuerdo y legado de Martínez Souto en la región. Los materiales recogidos y reproducidos justifican por sí mismos la publicación de la obra, rescatando para el conocimiento público la intrahistoria de uno de los últimos soldados que se negó a arriar la bandera española tras tres siglos en Filipinas.
       La idea final es preservar la memoria de esos hijos de Galicia que tuvieron que emigrar por falta de futuro, casi siempre forzados, y cuyas penurias y logros dignifica a la Galicia que hoy los recuerda. En este contexto habría que señalar, por justicia, la publicación de Lino L. Dizon y José R. Rodríguez,
Cruceiro: Spanish Galicia at Some Crossroads in Philippine History and Culture, 1521-1898, Ángeles, Center for Kapampangan Studies, 2011, que supone un primer intento por resaltar la contribución gallega en el archipiélago asiático, habiendo sido tan importante como lo fue para el continente americano.
       En resumen, la obra de Rocha Carro podrá tener errores de forma ―que causan cierta extrañeza dentro de la convención académica, como el sistema de cita y el empleo abusivo de material electrónico divulgativo, o toponimia incorrecta―, pero no de fondo. Se trata de una obra hecha con espíritu, lo que se nota en la prosa. La lectura es apasionada, sentida, y El último de Filipinas de Almeiras honra la labor, pasada y presente, de quien con humildad se acerca a Filipinas.
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