Revista Filipina

Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina

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Otoño 2014
Volumen 2, Número 1

     
Revista Filipina, Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Otoño 2014, Vol. 2, Núm. 1


ARTÍCULOS Y NOTAS
PDF: Manila y la empresa imperial del Sultanato…


Manila y la empresa imperial del Sultanato de Brunei en el siglo XVI

ISAAC DONOSO
Universidad de Alicante

I. LA EXPANSIÓN TALASOCRÁTICA DEL SULTANATO DE BRUNEI
Tradicionalmente se ha considerado el Sultanato de Brunéi uno de los más antiguos del mundo insular del Sudeste Asiático. Sin embargo, no se sabe con certeza la fecha en que se funda. Las noticias ciertas son que para la primera parte del siglo XVI, el gobernador local adopta el Islam como religión oficial y se proclama sultán: “Some time between January 1514 and December 1515, the King or Maharaja of Brunei embraced Islam and became the first sultan, Sultan Muhammad”1. Si anteriormente algún otro reyezuelo se pudiera haber proclamado sultán, no hay datos que lo aseveren. Consecuentemente, no se pueda certificar que el Sultanato de Brunéi alcance mediados del siglo XV como se estipula para el caso del Sultanato de Sulú en el Archipiélago Filipino2. No obstante, e independientemente de qué sultanato es anterior (ocupando por lo tanto la mayor antigüedad en el mundo oriental del Sudeste Asiático), lo cierto es que población musulmana debió de ser especialmente activa en Brunéi. Si bien la asunción del título de sultán pudiera retrasarse, no hay duda de la capacidad islámica e islamizadora de Brunéi para mediados del siglo XV.
      En efecto, de forma entusiasta se califica como “Imperio de Brunéi” al gobierno del quinto sultán, Sultán Bulqya / السلطان البلقية A(1485-1524). Aunque ciertamente los límites son exagerados en lo concerniente a expansión territorial, sí es cierto que con las reglas del juego de la política en el Sudeste Asiático ―la talasocracia―, Brunéi alcanzó una preeminencia significativa a comienzos del siglo XVI:
    The fifth sultan, Bolkiah, has entered Brunei legend as Nakhuda Ragam, the Singing Admiral […], whose reign saw the expansion of Brunei to its greatest extend: the re-establishment for the third time of that thalassocracy which embraced the trading ports of Borneo, Sulu, and the Philippines3.
      Con el título que fue preeminente en el mundo marítimo heredado de la ruta transoceánica islámica, como Nājudā / ناخذا (almirante), el Sultán Bulkya desarrolló una acción de expansión talasocrática, cifrada no en la conquista militar, sino en la creación de una esfera de poder a través de la atracción de las élites de los entrepôts (factorías comerciales) vecinos. Por medio de comerciantes, de la monopolización de la distribución de productos chinos, de una política mercantil cada vez más agresiva, Brunéi irá estableciendo matrimonios monárquicos y una red clientelar. Así parece revelar de forma evidente el episodio acaecido después de la muerte de Magallanes en Mactán y la salida apresurada del resto de la expedición. La historia comienza con la llegada al puerto de Brunéi, donde los españoles encuentran lujos no vistos en otros lugares de la región:
    17 de julio de 1521. —La ciudad de Burné— Al día siguiente volvimos a la orilla del mar, en donde encontramos dos piraguas para conducirnos a nuestros navíos. La ciudad está construida en el mar mismo, excepto la casa del rey y las de algunos jefes. Se compone de veinticinco mil hogares o familias. Las casas son de madera, sobre gruesas vigas para aislarlas del agua. Cuando sube la marea, las mujeres que venden mercancías atraviesan la ciudad en barcas. Protegiendo el palacio real hay una gran muralla de gruesos ladrillos, con barbacanas a manera de fortaleza, sobre la cual se ven cincuenta y seis bombardas de bronce y seis de hierro; dispararon muchas veces durante los dos días que pasamos en la ciudad. El rey, que es moro, se llama raja Siripada. Es muy gordo, y tendrá unos cuarenta años. Le sirven solamente mujeres, hijas de los principales habitantes de la isla. Nadie puede hablarle mas que por medio de una cerbatana, como nos obligaron a hacerlo. Tiene diez escribas, dedicados únicamente a escribir lo que le interesa, en cortezas muy delgadas de árbol, que llaman chiritoles. No sale nunca de su palacio, salvo para ir de caza4.

      El texto de Pigafetta es revelador en muchos sentidos; nos muestra una ciudad de casas de nipa y madera sobre el mar, estando en tierra firma la cota (fortaleza) del sultán, quien posee un harem y una cancillería con diez escribas. Dado que la expedición llega a Brunéi en 1521, el «Rajá Siripada» debe de ser el Sultán Bulqya. Pigafetta lo describe con dos títulos hindo-budistas ―títulos que serían la forma protocolaria por la que el mismo soberano querría ser conocido―; ¿hay que suponer que no habría tomado el título de Sultán? De haber establecido conscientemente un sultanato, no se explicaría que ante una embajada diplomática, el «Rajá Siripada» se hiciera conocer con los títulos hindo-budistas en lugar del título de sultán. Lo que sí está claro es que la mayoría de la población era indudablemente musulmana:

    Agosto de 1521. —Costumbres y supersticiones―. Los moros van desnudos como todos los habitantes de estos parajes. Aprecian sobre todo el azogue, el cual beben, pretendiendo que preserva la salud y cura las enfermedades. Adoran a Mahoma y siguen su ley; por esta razón no comen cerdo. Se lavan la parte posterior con la mano izquierda, que no usan nunca para comer, y no orinan de pie, sino en cuclillas. Se lavan la cara con la mano derecha; pero jamás se frotan los dientes con los dedos. Están circuncisos como los judíos. No matan cabras ni gallinas sin antes dirigirse hacia el Sol; cortan la punta de las alas a las gallinas y la membrana de las patas e inmediatamente las hienden en dos; no comen ningún animal que no hayan matado ellos mismos5.

      Para el año 1521, prácticamente Brunéi era una ciudad islámica, si bien el «Rajá Siripada» parece que arrastra todavía la tradición hindo-budista, la posteridad se encargará de labrar ancestral alcurnia y calificarle de «Sultán Bulqya». Igualmente, no se puede decir que el Islam estuviese en sus inicios en Brunéi; la descripción que Pigafetta realiza contempla todos los detalles de los rituales islámicos, desde los alimenticios a los higiénicos. Así, mientras el pueblo adquiriría los hábitos y prácticas de una comunidad islámica, en el palacio del soberano los escribas introducirían la cultura letrada y jurídica, formando a los futuros sultanes con la máxima escrupulosidad islámica. Ya no sólo el mensaje islámico, sino el Islam como instrumento esencial en la talasocracia del Sudeste Asiático, hará que Brunéi sea un verdadero actor en la islamización de la región oriental malaya. Y para así lograrlo, la élite bornea establecerá vínculos con los reyezuelos de los principales entrepôts, entre ellos Manila:

    19 de julio de 1521. —Alarma— La mañana del 29 de julio, que fue lunes, vimos venir hacia nosotros más de cien piraguas, divididas en tres escuadras, y otros tantos tungulisy que son sus barcos pequeños. Como temíamos que nos atacasen a traición, inmediatamente nos hicimos a la vela, con tanto apresuramiento que nos vimos obligados a abandonar un ancla. Nuestras sospechas aumentaron cuando nos fijamos en muchas embarcaciones grandes, llamadas juncos, que el día antes anclaron alrededor de nuestros navíos, por lo que tuvimos miedo de que nos asaltasen por todas partes. Nuestra primera precaución fue desembarazarnos de los juncos, contra los que hicimos fuego, matando a mucha gente. Cuatro juncos llegaron a nuestra proa; los otros cuatro se salvaron varando en tierra. —El hijo del rey de Lozón, prisionero― En uno de los juncos que cogimos estaba el hijo del rey de la isla de Lozón, que era capitán general del rey de Burné y venía de conquistar con los juncos una gran ciudad llamada Laoé, construida en una punta de la isla, hacia la gran Java. En esta expedición saqueó esta ciudad porque sus habitantes preferían obedecer al rey gentil de Java en lugar del rey moro de Burné6.

      Éste es uno de los episodios más rocambolescos de la de por sí singular odisea de la primera circunnavegación del globo. Los españoles anclados en el puerto de Brunéi pensaron que el despliegue marítimo respondía a una emboscada, dispararon a diestro y siniestro y salieron llevándose todo por delante, entre otras cosas el barco donde iba el hijo del Rey de Luzón. En verdad lo que sucedió es que la demostración marítima se disponía a recibir al monarca que iba a casarse con la hija del Sultán de Brunéi, pero los españoles se asustaron de tal modo (con la experiencia de la muerte de Magallanes) que se produjo un estrepitoso desenlace. Erróneamente, para Pigafetta el príncipe venía de una conquista en Java; en verdad la intención era celebrar un matrimonio real y cifrar la unión entre Brunéi y Manila7. Los españoles retendrán al príncipe y, sin darse cuenta del escenario político real, lo dejarán posteriormente marchar por un mínimo rescate. Pigafetta nos dice aún más, pues cuando la expedición llega a Sulú, se señala el vínculo existente con los soberanos de Brunéi.

    Dejando Chipit al Este, reconocimos al Oeste las dos islas de Zoló y Taghima, donde, según nos dijeron, se pescan las perlas más bellas. —Perlas del rey de Zoló― Allí encontraron las ya citadas del rey de Burné; he aquí cómo las poseyó: este rey se había casado con una hija del rey de Zoló, quien le dijo un día que su padre tenía dos gruesas perlas; envidioso el rey de Burné, una noche salió con quinientas embarcaciones llenas de hombres armados, se apoderó del rey de Zoló, su suegro, y de dos de sus hijos, y les libertó a condición de que le darían dichas dos perlas8.

      Si el texto que narra Pigafetta es una curiosidad, al menos se pone de relieve la acción política de Brunéi. Por un lado, el príncipe de Manila iba a casarse en 1521 con una hija del Sultán de Brunéi; por el otro, los soberanos de Brunéi y Sulú ya estaban emparentados con un matrimonio previo. Ciertamente para 1521, Rajá Siripada o Sultán Bulqya estaba creando las bases de una expansión imperial, que unía el norte de la isla de Borneo con el Archipiélago Filipino, desde la isla de Luzón al Archipiélago de Sulú9.


II. LAS ÉLITES BORNEAS EN MANILA Y LA CONQUISTA ESPAÑOLA

     Así es como termina el primero contacto entre los españoles y el Estado más poderoso en la región oriental del Sudeste Asiático. Brunéi se estaba expandiendo empleando las estrategias de la talasocracia comercial, y junto al comercio y los vínculos clientelares, también se expandía el Islam. Desde el norte de la isla de Borneo y desde el Archipiélago de Sulú, el curso natural de los acontecimientos era la islamización de zonas más septentrionales. La islamización del entrepôt de Manila responde a una expansión político-religiosa previsible. En efecto, el triángulo Brunéi-Manila-Sulú es totalmente evidente después de cincuenta años, cuando Legazpi llega con intenciones de crear un dominio español. La conquista de Manila es en verdad una conquista territorial del Sultanato de Brunéi. Las élites manileñas estaban vinculadas política y económicamente con los intereses borneos, de modo que la ruptura de esos vínculos causará tensión directa con Brunéi.
     La conquista se produce de forma acelerada, principalmente en la campaña del Maese de Campo Martín de Goyti en 1570. Al llegar a la bahía de Manila se encuentra con tres rajás: Rajá Lacandula en el pueblo de Tondo (norte del río Pásig), y Rajá Matandá (“el viejo”) y Rajá Sulaymān en el área del actual Intramuros (sur del río Pásig)
10. Martín de Goyti trata de identificar a los soberanos del lugar, y descubre las discrepancias existentes entre los diferentes partidos. Para ello manda como embajador al moro Mahomate, y se produce un encuentro diplomático en el que se expone la realidad política en la que se encontraba Manila:
     La relación no puede ser más explícita sobre las peculiaridades políticas y culturales del Rajá Sulaymān: “era más moro que el que vino primero”. Es igualmente el único que tiene un nombre particularmente islámico: راجة سليمان / Rāŷa Sulaymān. Siendo Rajá Matandá el viejo12, y Rajá Sulaymān el joven, es de colegir por lo tanto que éste estuviera ya emparentado con el Sultán de Brunéi, que tuviese la responsabilidad de liderar a la comunidad, y que sin duda sería consciente de las diferencias entre un musulmán y un gentil: “ellos no eran indios pintados”. Orgullosamente se distingue de otras tribus, poniendo en evidencia el valor que tenía el Islam en la creación de una conciencia supratribal y de un estadio político superior. El nacimiento de un sultanato en Manila vinculado preliminarmente al Sultanato de Brunéi estaba en ciernes.
     Obviamente el desenlace no podía ser pacífico; si bien el régulo de Tondo Lacandula se avenía a aceptar el establecimiento español, y Rajá Matandá no tenía mayor capacidad de oposición, el joven Rajá Sulaymān representaba los intereses de la comunidad bornea en Manila. El establecimiento español estaba en directa oposición con la expansión talasocrática de Brunéi, por lo cual no había otro remedio que enfrentarse a los españoles.
     Y así se producirá; tras realizar el acuerdo de amistad, Rajá Sulaymān informó que para celebrarlo al día siguiente dispararía los cañones en señal de alarde. Esperando sin embargo las lluvias y la inutilización de la pólvora española, a la mañana siguiente los cañones apuntaron a los barcos españoles. Prevenidos éstos, salvaron el fuego de artillería y desembarcaron en las tierras del Rajá Sulaymān, poniendo fuego a la cota y arruinando la enorme fortuna que poseía el régulo.
     Martín de Goyti habría terminado su trabajo, que era preparar el terreno para la llegada de Miguel López de Legazpi, adelantado de las Islas del Poniente con la misión de fundar la primera empresa europea de conquista territorial en Asia Oriental. Prácticamente un año después, el fuerte de la expedición española dejará las islas Visayas para entrar en la bahía de Manila. De nuevo se volverá a convocar a los régulos del lugar, y los tres se presentarán, siendo la actitud de Rajá Sulaymān dubitativa, ante el miedo a represalias. En este sentido, Legazpi hará saber explícitamente la traición acaecida en el pasado, y con el objetivo de mostrarse clemente, ofrecerá amnistía general para la toma de posesión de Manila, que tendrá lugar el 18 de mayo de 1571:

    El Maese de Campo saltó en tierra con los españoles prestos para lo que se ofreciese, y luego vino un tío del Rey de Manilla que también se intitulaba Rey. Éste venía tan acompañado que se entendió que era Solimán, abrazó al Maese de Campo, paresció hombre de buena voluntad; y luego tras él, de allí a un poco, llegó el otro sobrino, llamado Solimán, que era más moro que el que vino primero. Éste se mostró más grave y habló con mucha arrogancia, diciendo que se holgava tener amistad con los españoles, pero que entendiese que ellos no eran indios pintados no havían de sufrir lo que los otros sufrían, antes por la menos cosa que tocase a su honra havían de morir11.

     La relación no puede ser más explícita sobre las peculiaridades políticas y culturales del Rajá Sulaymān: “era más moro que el que vino primero”. Es igualmente el único que tiene un nombre particularmente islámico: راجة سليمان / Rāŷa Sulaymān. Siendo Rajá Matandá el viejo12, y Rajá Sulaymān el joven, es de colegir por lo tanto que éste estuviera ya emparentado con el Sultán de Brunéi, que tuviese la responsabilidad de liderar a la comunidad, y que sin duda sería consciente de las diferencias entre un musulmán y un gentil: “ellos no eran indios pintados”. Orgullosamente se distingue de otras tribus, poniendo en evidencia el valor que tenía el Islam en la creación de una conciencia supratribal y de un estadio político superior. El nacimiento de un sultanato en Manila vinculado preliminarmente al Sultanato de Brunéi estaba en ciernes.
     Obviamente el desenlace no podía ser pacífico; si bien el régulo de Tondo Lacandula se avenía a aceptar el establecimiento español, y Rajá Matandá no tenía mayor capacidad de oposición, el joven Rajá Sulaymān representaba los intereses de la comunidad bornea en Manila. El establecimiento español estaba en directa oposición con la expansión talasocrática de Brunéi, por lo cual no había otro remedio que enfrentarse a los españoles.
     Y así se producirá; tras realizar el acuerdo de amistad, Rajá Sulaymān informó que para celebrarlo al día siguiente dispararía los cañones en señal de alarde. Esperando sin embargo las lluvias y la inutilización de la pólvora española, a la mañana siguiente los cañones apuntaron a los barcos españoles. Prevenidos éstos, salvaron el fuego de artillería y desembarcaron en las tierras del Rajá Sulaymān, poniendo fuego a la cota y arruinando la enorme fortuna que poseía el régulo.
     Martín de Goyti habría terminado su trabajo, que era preparar el terreno para la llegada de Miguel López de Legazpi, adelantado de las Islas del Poniente con la misión de fundar la primera empresa europea de conquista territorial en Asia Oriental. Prácticamente un año después, el fuerte de la expedición española dejará las islas Visayas para entrar en la bahía de Manila. De nuevo se volverá a convocar a los régulos del lugar, y los tres se presentarán, siendo la actitud de Rajá Sulaymān dubitativa, ante el miedo a represalias. En este sentido, Legazpi hará saber explícitamente la traición acaecida en el pasado, y con el objetivo de mostrarse clemente, ofrecerá amnistía general para la toma de posesión de Manila, que tendrá lugar el 18 de mayo de 1571:

    En el río y pueblo de Manilla, de la ysla de Luzón, de las Filipinas del Poniente, de su Magestad, a diez y ocho días del mes de mayo de 1571 años, antel muy Ilustre señor Miguel López de Legazpi, governador y capitán general por su Magestad de la gente y armada del descrubrimiento del Poniente, por presencia de mí, Fernando Riquel, escribano mayor y de governaçión […] pareçieron presentes çiertos indios, que mediante Benito Díaz Bustos y Juan Mahomat, yndio cristiano intérprete, declararon llamarse Rajá Ache el viejo y Rajá Solimano el moço, señores y prinçipales del pueblo de Manilla, y sibanao Lacandola, prinçipal del pueblo de Tondo13.

     Juan Mahomat (Mahomate), indígena (tagalo) cristianizado, jugará un papel relevante en la conquista española de Manila. Como vemos en el texto de toma de posesión, servirá de lengua para hacer saber a los régulos de Manila la nueva situación política. Como en todo cambio de escenario político, será el momento en que pueda cambiar la oligarquía dominante y existir una gran movilidad social. Ante una talasocracia agresiva que económicamente presionaba a la población en muchos casos hasta la esclavitud14, el sistema español podía presentarse como una oportunidad de prosperidad social para ciertos grupos desfavorecidos15.
     Juan Mahomat es por lo tanto uno de los que primero abrazan las nuevas formas culturales provenientes no del Índico sino del Pacífico, señalando el cambio de influencia que para el Archipiélago Filipino supondrá la llegada de los españoles, desde un proceso de islamización a un proceso de cristianización. Ciertamente, lo que había acontecido en Manila era conscientemente el bloqueo de la expansión oriental del Islam, como había sucedido en Granada y estaba sucediendo con los moriscos españoles en Occidente:

    La razón de la fama que se dio a la conquista de Filipinas, su rapidez y la universalidad de la misma, se debe en absoluto a los pueblos mahometanos […] Bajo los muros de ese fuerte [Santiago] se verificó un hecho histórico en mi concepto poco apreciado y que forzosamente tenía que influir en nuestra conquista. En efecto: allí fue donde por primera vez después de la conquista de Granada, los españoles se hallaron de nuevo frente al estandarte del profeta: los dos enemigos religiosos abrazando el mundo en direcciones opuestas se encontraron bajo los muros de Manila, celebrando el encuentro a cañonazos como no podía ser menos de celebrarlo: continuando hasta hoy en Joló la histórica lucha que comenzó en los márgenes del Guadalete; y para que nada faltase en la semejanza, Legazpi los llamó moros, nombre que le conservamos hoy mismo, sin que en ningún caso hayan tenido nada de mauritanos, sino la comunidad de religión con los árabes españoles17.

      Si por un lado nuevos grupos sociales aprovecharon la oportunidad del cambio político para alcanzar una posición holgada a posteriori, la oligarquía previa, al aceptar el requerimiento y el establecimiento de la autoridad española, también saldrá beneficiada. En efecto, pronto comenzarán los bautismos de las élites y la adopción de los padrinos españoles, como el caso de Agustín Lacandula de Legazpi. Para el caso del Rajá Sulaymān, sus descendientes también serán exonerados de tributos y cargas18.


III. LA CULTURA ISLÁMICA EN MANILA: PRIMER DATO DE ESCRITURA YAWI EN TAGALO

     El Sultanato de Brunéi no obstante había perdido la principal baza en su expansión imperial. La inversión realizada para crear una élite adepta en Manila se difuminaba al hacerse los régulos manileños nominalmente vasallos del Rey de España. A expensas de efectuar una eventual campaña militar, las familias y comerciantes borneos en el Archipiélago, junto a una creciente acción misional proveniente de Brunéi, buscarán ganar adeptos a través de la propagación del Islam en las provincias de Balayan (actual Batangas), Bonbón (actual Taal) y las islas de Mindoro y Palawan. Malaca había caído en manos portuguesas en 1511, y desde la visita española a Borneo en 1521, Brunéi se había estado preparando para una intervención cristiana, alertando igualmente a los entrepôts de la región. No hay texto más esclarecedor al respecto que el que se recoge entre la documentación del Gobernador General de las Islas Filipinas, Francisco de Sande (1575-1580), en la relación que redactó para justificar la conquista del Sultanato de Brunéi. Un moro de la provincia de Balayán declarará como testigo en torno a las acciones borneas en el Archipiélago:

[…] preguntado dónde deprendió este testigo la secta de Mahoma y quién se la mostró dixo que en su pueblo de Balayán se la mostraron borneyes y también viniéndole a contratar borneyes la deprendió que es porque los antepasados de los borneyes eran naturales de Meca a lo que este testigo supo y así los de Balayán, Bonbón y Manila y Mindoro han deprendido la dixa secta de los borneyes porque ellos no la sabían y así todos ellos y este testigo son al presente moros por haber sus antepasados deprendido la dixa secta de los borneyes y así la letra y lengua que oyen y hablan es de Meca y los naturales de Siam y Patan tiene asimismo sus alcoranes que es la ley y secta de Mahoma y que el libro que tienen escrito del alcorán que éste ha visto y oído predicar oyen que son enemigos de los cristianos y también lo delatan en otros libros en que leen por su catip que es su mejor predicador y estos con semejantes con los cuales creen la dixa secta de Mahoma para que la guarden y en ella declaran ser la fe de los cristianos mala y la suya buena y que cosa notoria es que el año pasado de setenta y cuatro el Rey de Borney quiso venir sobre Manila y conquistar los españoles que en ella residen y para ello tuvo una armada de cien galeras y cien navíos pequeños y que había en cada navío de los grandes cincuenta hombres y en los pequeños treinta y que todos serían como siete mil poco más o menos y que iban con intención de matar y volar todos los españoles de Manila y que para poder entablar jornada salió del río de Borney como veinte leguas y luego se volvió porque en la jornada andaba el hijo del Rey de Borney y de miedo que se fuesen los españoles a Borney por la otra parte y matasen a su padre no fue con su jornada y se volvió con la dixa armada sin tener el efecto que ésta pudo. Que los españoles estando establecidos en Manila oyó decir que el dixo Rey de Borney había mandado mensajeros de secreto para que Raxá Solimán y Lacandora, principales de Manila, se alzasen contra los españoles que ellos los protegerían y lo mismo a otros con otros principales de la comarca de Manila y que sabe por público y notorio que el Rey de Borney había mandado muchos moros a Mindanao, Manila, Bonbón y Balayán, Mindoro y otros lugares a que prediquen la secta19.

     El texto es totalmente esclarecedor. Si bien puede suponerse que no haya motivos para que los hechos no sean ciertos, hay que tener en cuenta el interés propagandístico por parte de un sector de la administración española en Manila por magnificar la presencia islámica en el Archipiélago, como sucederá en 1585 con las dos cartas apologéticas de oidor de la audiencia de Manila, Melchor de Ávalos20. En este caso, Francisco de Sande, recién llegado al Archipiélago, emprenderá una campaña de expansión territorial que alcance incluso China21. El Sultanato de Brunéi, el Estado que más involucrado había estado en el Archipiélago, será objetivo principal.
     El título específico de la relación de sucesos sobre la conquista de Brunéi que contiene el expediente es Relación de la isla de Burney y jornada que allá hizo Francisco de Sande. Sande podría haber exagerado y creado documentos para formar un expediente que ineluctablemente forzase la conquista del Sultanato de Brunéi. No obstante, es plausible la veracidad del testimonio del moro de Balayán, y que en efecto, una vez perdida Manila, el Sultanato de Brunéi emprendiese una campaña de islamización e incluso pensase en el ataque armado contra el establecimiento español. Lo más sorprendente de todo es la mención tanto del Rajá Sulaymān (de tradición islámica) como de Lacandula (de tradición hindo-budista) en una alianza indígena dirigida por Brunéi frente a los europeos. Brunéi se arrogaría el liderazgo malayo en base a una estructura política supratribal, el sultanato, que permitía legitimar el poder frente a el Otro. Consecuentemente, la identidad malaya acababa ―debido a la aparición de los cristianos europeos― residiendo en el Islam.
     Sin embargo, la dicotomía no se produjo para el caso de la isla de Luzón, donde la vinculación de “Islam” con “identidad malaya” estaba en sus albores. Incluso residentes en el Archipiélago colaboraron con las fuerzas españolas. Cuando comience la expedición de conquista del Sultanato de Brunéi por Francisco de Sande en 1578, dos moros de Balayán servirán de escribas y embajadores ante el sultán:

    Mandó a dos moros de Balayan, vasallos de su Majestad, de la población, con que con dos cartas la una escrita en lengua de Borney y la otra en lengua de Manila fuesen a donde estaba la dixa armada y le diesen las dixas cartas para que ellos conociesen a lo que venía(22).

Stacks Image 1074

Detalle de las Jornadas a Borneo, Joló, Mindanao, en Filipinas,
[Archivo General de Indias (Sevilla): PATRONATO, 24, R.48. p. 10]

     Ya no sólo es interesante descubrir el papel fundamental de los llamados en las fuentes como “moros” tanto en la conquista de Manila como en Brunéi, sino sobre todo darse cuenta del uso imprescindible que los españoles tuvieron que desarrollar con las formas políticas de un sultanato malayo. En otras palabras, Francisco de Sande hace redactar dos cartas para su presentación al Sultán de Brunéi, la una en lengua de Borneo y la otra en lengua de Manila. La primera hay que entender que se trata del malayo, mientras la segunda sería el tagalo; en cualquiera de los casos, ambas emplearían la escritura ŷāwī23. Sería imposible pensar en una carta redactada en tagalo empleando baybayin (escritura que era patrimonial filipina) dirigida al Sultán de Brunéi, y por supuesto no lo podía ser en alfabeto latino (cuya introducción ni siquiera puede afirmarse que estuviese iniciada en 1578). Siendo una carta dirigida al Sultán de Brunéi, redactada por un moro de Balayán, no podía sino estar escrita exclusivamente en escritura ŷāwī. Por consiguiente, en esta “carta en lengua de Manila” tenemos la confirmación de la existencia de documentos en lengua tagala empleando grafía árabe. El ŷāwī por lo tanto habría llegado a Manila, del mismo modo que el Islam, y al régulo con nombre musulmán Rajá Sulaymān le correspondía históricamente la constitución de un sultanato tagalo24.


IV. LA «GUERRA CASTELLANA» HISPANO-BORNEA

     Francisco de Sande pudiera haber exagerado el expediente para legitimar ante el Rey la expedición de conquista del Sultanato de Brunéi; en cualquier caso, ante el contexto histórico, irremediablemente la conquista de Manila suponía una declaración de guerra contra Brunéi, y Sande se adelanta a las posibles represalias. He aquí cómo se gesta uno de los acontecimientos más transcendentales para la historiografía de Brunéi, la que se conoce de forma local como la “Guerra Castellana”:

    On 20 April [1578], De Sande ceremoniously took possession of Brunei, marching with his troops in battle array through houses belonging to the Sultan and through sections of the town, cutting branches from trees, entering the mosque and establishing his quarters en a large house; all this symbolized his taking possession in the name of the King of Spain. He ordered the construction of a fort and various buildings so that a Spanish presence could be made permanent […] However, illness―probably dysentery or cholera―struck the Spanish camp […] The Spanish were so weakened that they abandoned their settlement and returned to Manila. Before doing so, they burned the mosque, a high structure with a five-tiered roof. They took with them Pengiran Seri Lela’s daughter […] Some Bruneians, including Pengirans Maharaja di Raja and Seri Lela, returned and collaborated with the Spanish and the daughter of Seri Lela married the Christian Tagalog, Don Augustine de Legazpi of Tondo25.

     Efectivamente, España conquistó el Sultanato de Brunéi, por espacio de unas semanas. La conquista fue rápida, dado que la élite marchó hacia el interior de la jungla, dejando la ciudad desamparada. El contingente español se estableció en la población con intención de crear un fuerte y permanecer en el lugar. Sin embargo, las enfermedades comenzaron a abundar, y se decidió abandonar el puesto. Antes de marchar, se quemó la mítica mezquita de Brunéi, episodio que marcará la historiografía del sultanato, y que hace de la “Guerra Castellana” un capítulo decisivo en la historia de Brunéi. En efecto, desde ese momento Brunéi pasará de ser un imperio talasocrático a una ciudad-estado que evitará la expansión territorial, e incluso venderá territorio propio hasta devenir una de las naciones más diminutas en la actualidad. La prudencia mantenida desde entonces con las potencias europeas le permitió sobrevivir y constituir en la actualidad el estado político islámico más longevo.
     Así acabó la conquista del Sultanato de Brunéi por parte de España, al final una expedición de castigo más que una anexión territorial. La consecuencia directa transcendental fue sin embargo el debilitamiento permanente de Brunéi, a partir de entonces centrado en su política local y abandonando el expansionismo. Sus intereses en el Archipiélago Filipino quedarán completamente fracturados y el aislamiento de la élite bornea de Manila llevará a la paulatina aceptación del nuevo régimen español.
     Un último intento de movilización se producirá no obstante, cuando la aristocracia bornea de Manila trate de rebelarse en el plan conocido como la “Conspiración de Tondo”, entre 1587 y 1588:

    The Brunei response was a last effort by the old Brunei aristocracy in Manila and Tondo to overthrow the Spanish with assistance from Brunei, Jolo, and Sulu, and also from Japan. This latter development was the work of De Legazpi, the Tagalog Christian nephew of Raja Lakan Dulu and son-in-law of Pengiran Seri Lela of Brunei26.

     Así, Agustín Lacandula de Legazpi, junto a un grupo considerable de notables de Tondo, Manila y provincias circunvecinas, trataron de planificar una revuelta que acabase exterminando a la población española en el Archipiélago. Agustín Lacandula se había casado con la hija de Pengiran Seri Lela, de modo que tenía intereses decisivos en Brunéi. Para poder llevar a cabo el plan, se necesitaba ineludiblemente el apoyo del sultanato, por lo que había que llevar una carta comunicando las intenciones de la conspiración27. En el viaje hacia Borneo, informaciones sobre la conspiración se filtrarán, llegarán a Manila, y los sospechosos serán apresados, ajusticiados o exiliados.
     Cercenada la empresa imperial de Brunéi, y controlado el descontento de la aristocracia bornea en Manila, los vínculos de la población tagala con el Islam se romperán. Políticamente el Sultanato de Brunéi perderá su expansión en el Archipiélago Filipino, y religiosamente el Islam será abortado en su penetración filipina. A partir de entonces, se iniciará un proceso de cristianización, segregándose el Islam a las regiones más meridionales donde se habían formado ya dos sultanatos: Sulú y Mindanao.

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Saunders, Graham E.: A History of Brunei. Routledge. Londres 2002, p. 39.
Como obra fundamental sobre el Islam en Filipinas sigue siendo referencial Majul, César Adib. Muslims in the Philippines. Universidad de Filipinas. Quezon City 1999.
Saunders 2002: 40.
Pigafetta, A. Primer viaje en torno del globo. Calpe. Madrid 1922 (1536), pp. 128-129.
Ibidem, pp. 130-131.
Ibidem, p. 129.
“Según después se supo los tres juncos eran del Rey de Luzón y en ellos venía un hijo del Rey de aquella tierra, el cual se venía a casar con una hija del Rey de Borneo”, en Relación de Ginés de Mafra, en AA.VV. La primera vuelta al mundo. Miraguano & Polifemo. Madrid 1989, pp. 177-178.
Pigafetta, ob. cit., p. 135.
Cf. “Kinship relations between Brunei and Sulu Royal Families”, en Majul 1999: 429-432.
10  Cf. Ronald Reed, Robert. Colonial Manila: The Context of Hispanic Urbanism and Process of Morphogenesis. University of California Press. Berkeley & Los Ángeles 1978.
11  Relación circunstanciada del subceso del viage y jornada que hizo el Maese de Campo Martín de Goyti al descubrimiento y conquista de la Ysla de Luzón, desde 8 de mayo de 1570 que salió del río Panae con un junco de 50 toneladas, una fragata y 15 paraos esquifados con naturales de la Ysla de Zubú y dicha de Panae, en Hidalgo Nuchera, Patricio (ed.). Los primeros de Filipinas. Miraguano & Polifemo. Madrid 1995, p. 274.
12  Se ha especulado si Rajá Matandá no sería en verdad el joven príncipe de Luzón que se casara con la hija del Sultán de Brunéi en 1521. Cf. Foronda, Marcelino & Cornelio Bascara, Manila. Mapfre. Madrid 1992, p. 77.
13  “Pacificación y amistad hecha entre el Rey y los naturales de Manila y toma de posesión de esta ciudad por Legazpi. Manila, 18 de mayo de 1571”, en Hidalgo Nuchera, Patricio (ed.), Los primeros de Filipinas. Crónicas de la Conquista del Archipiélago de San Lázaro. Miraguano & Polifemo. Madrid 1995, p. 284.
14  Cf. Scott, William Henry. Slavery in the Spanish Philippines. De la Salle University Press. Manila 1997, pp. 11-17.
15  “La conquista mora había terminado en el sur del archipiélago, pero estaba en período de transición en las islas que hoy nos pertenecen: de ahí que la elección de los indios no pudo ser dudosa, colocándonos las circunstancias en el papel de libertadores más que en el de propios conquistadores de Filipinas”, en Concas y Palau, Víctor. “La Sultanía de Joló”. Boletín de la Sociedad Geográfica, IX (3) 1884, p. 157.
16  “Allí se acordó aquel día de imbiar a requerir con la paz y amistad al Rajá Solimán, señor de Manila, y que para el efecto fuese el hermano de Mehomete, el moro que se tornó christiano, y el moro prisionero, y un cafre ladino que fuese a espiar al pueblo y viese el asiento de él y sondase la boca del río”, en Relación circunstanciada del subceso del viage y jornada que hizo el Maese de Campo Martín de Goyti, en Hidalgo Nuchera 1995: 273.
17  Concas y Palau 1884: 155-156.
18  Cf. Santiago, L. P. “The Houses of Lakandula, Matanda, and Soliman (1571-1898): Genealogy and Group Identity”. Philippine Quarterly of Culture & Society, 18, 1990, pp. 39-73. En el Archivo Nacional de Filipinas existe una sección especial dedicada exclusivamente a los descendientes de Lacandula. En el Archivo General de Indias igualmente se pueden encontrar documentos al respecto, señalando la persistencia que se pretendía dar a la toma de posesión española de Manila:
     “Carta de José Joaquín Merino sobre exenciones a descendientes de rajás”, en Archivo General de India (Sevilla): [FILIPINAS,183,N.41]: Carta de José Joaquín Merino de Ribera, fiscal de la Audiencia de Manila, dando cuenta de haber presentado en la Audiencia el despacho de 30 de agosto de 1751 sobre que se declare la extensión de las reservas de los régulos rajá Solimán y Lacandola y sus descendientes, notificando las diligencias practicadas y las pendientes. Manila, 20 de junio de 1754.
     “Orden sobre reservas de los régulos Lacandola y Rajasolimán”, en Archivo General de India (Sevilla): [FILIPINAS,335,L.16,F.176R-178V]: Real Cédula al presidente y oidores de la Audiencia de Manila, ordenándoles que previa citación de los descendientes del régulo Lacandola del pueblo de Tondo y del régulo rajá Solimán, y tras la presentación de sus privilegios e instrumentos justificativos, les oigan en justicia y declaren a cuanto se deben extender las reservas de tributos y servicios personales que les están concedidas y si éstas son comunicables a los maridos de las mujeres descendientes de los mismos, como también si siendo una misma la causa, se deberá guardar una propia regla con dichos descendientes, asuntos sobre los que deben dar cuenta con testimonios.
19  Jornadas a Borneo, Joló, Mindanao, en Filipinas, en Archivo General de Indias (Sevilla): [PATRONATO, 24, R.48], pp. 3-4.
20  Alegaciones de derecho del licenciado Melchor de Ávalos, oidor de la real audiencia de Manila, para la S.C.M.R. acerca de los mahometanos de las Philipinas y contra ellos. Cartas de Ayala sobre moros, idolatría etc. Ordenanzas; Archivo General de Indias, Sevilla: [FILIPINAS, 18A,R.3,N.19]. Edición y estudio del texto en Franco Sánchez, Francisco e Isaac Donoso, “Moriscos peninsulares y moros filipinos: la lucha contra el Islam llevada al extremo oriental del imperio español. Estudio y edición de las Cartas para la S.C.M.R acerca de los mahometanos de las Philipinas de Melchor de Ávalos (1585)”. Sharq al-Andalus. Revista de Mudéjares y Moriscos. (en prensa).
21  Ollé, Manel. La invención de China: percepciones y estrategias filipinas respecto a China durante el siglo XVI. Otto Harrassowitz Verlag. Wiesbaden 2000; idem, La empresa de China: de la Armada Invencible al Galeón de Manila. Acantilado. Barcelona 2002.
22  Jornadas a Borneo, Joló, Mindanao, en Filipinas, en loc. cit., p. 10.
23  “Jawi means ‘people of Java’ which also refers to ‘Malays’ because the Arabs in the past considered all the people in the Malay Archipelago as Javanese; therefore the Malay writing using Arabic characters is called Jawi script”, en Nor bin Ngah, Mohammed. Kitab Jawi: Islamic Thought of the Malay Muslim Scholars. Institute of Southeast Asia Studies. Singapur 1983, p. viii. Sobre la escritura ŷāwī en el Archipiélago Filipino véase nuestro trabajo “Philippine Islamic Manuscripts and Western Historiography”, Manuscripta Orientalia. 16 (2), 2010, pp. 3-28.
24  Precisamente por este motivo, sobre la figura de Rajá Sulaymān se ha constituido toda una mitografía nacionalista por ambas partes: por parte de los cristianos filipinos, al representar el único régulo de Manila que se opuso al establecimiento español; y por parte de los musulmanes filipinos, al representar la islamización de Manila como fenómeno cultural previo a la cristianización. Consecuentemente, la muerte de Rajá Sulaymān es otro argumento para la mitificación, buscándose su caída como mártir en combate directo. Cf. Wadi, Julkipli M. “Rajah Sulayman, Spain, and the Transformation of Islamic Manila”, en Donoso, Isaac (ed.). More Hispanic than We Admit. Insights into Philippine Cultural History. Vibal Foundation. Quezon City 2008, pp. 37-51.
25  Saunders 2002: 55-57.
26  Ibidem, p. 59.
27  “To execute the plan it was necessary to send a deputation to Borneo, and Magat Salamat was chosen to serve as the envoy”, en Corpuz, Onofre. D. The Roots of the Filipino Nation. Universidad de Filipinas. Quezon City 2005, vol. I, p. 132.