Revista Filipina

Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina

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Invierno 2013 / Primavera 2014
Volumen 1, Número 2

     
Revista Filipina, Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Invierno 2013–Primavera 2014, Vol. 1, N
úm. 2

RESEÑAS Y COMENTARIOS BIBLIOGRÁFICOS
PDF: Humanismo-Filipinas-Donoso



Isaac Donoso Jiménez,
“El humanismo en Filipinas”,
en Pedro Aullón de Haro (ed.),
Teoría del humanismo
Madrid, Verbum, Colección Mayor, 2010, 7 vols.+ DVD, [ISBN: 978-84-7962-488-0],
Vol. VI, pp. 286-328, [ISBN: 978-84-7962-494-1].

“El humanismo en Filipinas” es uno de los capítulos que componen Teoría del Humanismo, obra emblemática del Grupo de Investigación español Humanismo-Europa dirigido por el Prof. Aullón de Haro, de la Universidad de Alicante. En esta extraordinaria investigación, publicada en 2010, intervienen casi 150 investigadores de distintas partes del mundo con el propósito de reconstruir y reinterpretar el humanismo histórico a fin de dar respuesta a la crisis humanística actual diseñando un proyecto teórico dedicado a desarrollar un modo de vida fundado en la dignidad y tendente a la elevación humana a través de la formación ético-epistemológica virtuosa.
      El Prof. Isaac Donoso, reconocido estudioso filipinista y editor de textos clásicos de literatura filipina1, asume la labor de reconstruir, prácticamente de nueva planta, la tradición humanística de esta región geográfica para poner a disposición de la Filipinas actual su propio legado humanístico, así como el conocimiento del proceso por el cual la intelectualidad filipina fue capaz de superar el dogma escolástico y definir una identidad nacional hispanofilipina como punto de comunicación entre Oriente y Occidente. Por este motivo, “El humanismo en Filipinas” constituye una de las aportaciones más singulares de Teoría del Humanismo y contribuye de forma inestimable a explicar el enlace entre Asia y Europa explicitando el principio humanístico que las une. En apenas 42 páginas que ocupa el capítulo, se analiza exhaustivamente el proceso de recepción del clasicismo europeo importado por españoles y portugueses desde el siglo xvi por parte de la intelectualidad filipina. Una recepción críticamente selectiva que enriqueció profundamente la base civilizacional del archipiélago.
      “El humanismo en Filipinas” se estructura en tres partes y seis epígrafes.
      La primera parte de carácter introductorio, “Quersoneso Dorado: El mundo malayo en la antigüedad clásica”, da cuenta de la evolución de su representación cartográfica, desde una deficiente ubicación en la cartografía ecuménico-mediterránea hasta su enclavamiento como lugar de mediación político-económica entre Oriente y Occidente.
      La segunda parte, fundamentalmente metodológica, realiza una aproximación doble a dicho trasvase cultural. Por un lado, desde el análisis de la evolución de los medios de difusión, “Introducción del canon humanista en el Archipiélago Filipino”; y por otro lado, desde la progresiva transformación de la intelectualidad filipina, la cual queda jalonada en tres hitos: latinidad, ilustración y humanismo finisecular, a cada uno de los cuales se dedica un epígrafe completo.
      Y una tercera parte programática en la que se explicita el problema en torno al “Concepto de civilización en la Filipinas contemporánea” y se apuntan distintas vías de solución.
      Especialmente reveladora es la reconstrucción del progreso de los medios de comunicación en la difusión del español realizada en la segunda parte, entre los que se seleccionan como fundamentales: la escritura, la imprenta, la educación y la ciencia.
      De forma clara y sintética se describe la evolución de la escritura filipina desde el sistema silábico de origen indio al alfabeto filipino
baybayin, hasta la romanización de las lenguas filipinas y el alfabeto latino, pasando por las fases intermedias de islamización, el aljamiado hispano-moro y la escritura ŷāwī.
      Del mismo modo, tras esclarecer la polémica en torno a la originariedad asiática de la imprenta xilográfica o tipográfica, se expone el proceso de su expansión, el cual, a grandes rasgos, siguió el modelo renacentista: normalización ortográfica, redacción doctrinal, traducción bilingüe, etc.
      En tercer lugar, se describe el tránsito desde una educación misionera de provincia centrada en la enseñanza del español y el latín, en la que se priorizaba este último por constituir el medio de acceso al canon, al desarrollo de potentes instituciones multidisciplinares de tradición jesuítica en Manila, hasta la capitalización de la educación por parte de la Universidad de Santo Tomás.
      Por último, se explica el cambio de paradigma del providencialismo característico de la religión espiritista del archipiélago hacia el pensamiento científico-especulativo renacentista, destacando el papel desempeñado por la Sociedad Económica de Manila.
      Más importantes si cabe son los tres epígrafes siguientes dedicados a la transformación de la intelectualidad filipina.
      El epígrafe iii, “Ladinos. Latinidad filipina”, describe la importantísima labor realizada por los
ladinos, estudiosos capaces de leer y escribir en tagalo y español, responsables de la filipinización selectiva de los cánones humanistas así como de la latinización crítica del tagalo.
      A continuación, “Ilustrados. Formación del pensamiento intelectual filipino” explica cómo la apertura económica de Filipinas favoreció la emergencia de una clase de intelectuales cosmopolitas cuyo dominio del español les dio acceso a un conocimiento secular que les permitió cuestionar los límites dogmáticos de la educación vigente y forjar un pensamiento especulativo propiamente hispanofilipino.
      Finalmente, el epígrafe v se dedica a la figura de José Rizal (1861-1896), el intelectual más importante de la historia de Filipinas, cuya obra prácticamente en su totalidad está escrita en español. José Rizal consiguió hacer un uso crítico de la literatura, explicitar las inconsistencias del dogma y establecer un patrón gnoseológico basado en la capacidad humana para comprender la realidad, afrontar sus necesidades, dirigir su propia liberación espiritual y mantener su soberanía intelectual frente a la tiranía colonial y religiosa. Por ello representa merecidamente la cima del humanismo hispanofilipino finisecular, y constituye la base intelectual de la Revolución filipina que llevó al establecimiento de la República en cuya Constitución de 1899 se reconoce el español como lengua oficial.
      Como ya hemos dicho, la tercera parte analiza los motivos de la crisis contemporánea del humanismo filipino y las posibles vías de regeneración.
      La abolición de la República, el intervencionismo lingüístico estadounidense y la eliminación del español como lengua oficial son algunas de las causas responsables de que Filipinas esté sumida en la diglosia, el subdesarrollo y en una crisis identitaria prácticamente aporética ante el dilema de definir una identidad nacional sin nación. La propuesta del trabajo consiste precisamente en señalar que la identidad filipina es de tradición hispánica, sus textos fundadores están escritos en español y sus valores son de carácter humanístico, no por colonización española, sino por propia recodificación hispanofilipina. En consecuencia, asumir este fondo hispánico como base para construir una identidad consistente puede ser la diferencia entre el subdesarrollo y la integración en el orden mundial.
      Ahora, conocido el proceso por el cual la propia Filipinas definió su identidad hace más de dos siglos y demostrada la importancia de los medios de difusión y del idioma, se trata de reproducir el patrón: aprovechar las tecnologías de la comunicación electrónica y fomentar la unidad lingüística.
      De hecho, según se explica en el capítulo, pese a que en la actualidad el español como lengua materna y la variante hispanofilipina se extinguen en el archipiélago, el número de hablantes de español estándar aumenta. Un fenómeno lingüístico favorecido por las jóvenes generaciones e incluso por ciertas instituciones lingüísticas que están tomando conciencia de las posibilidades culturales y económicas del español como medio de comunicación internacional. Si esta recuperación prosperase, se abriría un nuevo campo de acción para la Filipinas actual que le permitiría erigirse como sujeto de derecho en la política exterior de los países de la cuenca del Pacífico en gran parte hispanohablantes.
      En conclusión, si “El humanismo en Filipinas” es el botón de muestra de los siete volúmenes que componen
Teoría del Humanismo, en la cual, con la misma profundidad y originalidad, se reconstruyen sistemáticamente el humanismo hindú2, chino3, japonés4, coreano5, ruso6, polaco7, checo8, rumano9, cubano y puertorriqueño10, mexicano11, islámico12, africano13 y así sucesivamente hasta recomponer la tradición humanística en sentido universal, es posible afirmar que estamos ante una obra fundamental que ofrece las pautas históricas y conceptos susceptibles de ofrecer la posibilidad bien constituida de reorientar la llamada Era de la Globalización, hasta ahora únicamente planteada en términos de mercado y tecnología de la comunicación y transporte. En suma, Teoría del Humanismo y, en este caso concreto, “El humanismo en Filipinas”, proponen un camino hacia una regeneración históricamente fundada.

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1  Rizal, Noli me tangere (1887), ed. de Isaac Donoso, Quenzon City, Vibal Foundation, 2011; J. Rizal, Prosa Selecta. Narraciones y Ensayos, ed. de Isaac Donoso, Madrid, Verbum, 2012.
2  C. Varona Narvión, “Más allá de la paradoja del humanismo hindú”, Vol. I, pp. 233-250.
3  A. Relinque Eleta, “Sobre el humanismo en China o de cómo la poesía orientó al cielo”, Vol. I, pp. 251-268.
4  A. J. Falero, “Humanismo en Japón”, Vol. VI, pp. 245-269. Yoshimi Orii, “El humanismo cristiano como objetivación del pensamiento naturalista Tokugawa”, Vol. VI, pp. 269-282.
5  Munguang, “El humanismo coreano: la tradición de 'Habla con tus propias palabras'”, Vol. VI, pp. 191-209.
6  N. Timoshenko Kuznetsova, “Una perspectiva sobre el humanismo”, Vol. VII, pp. 175-218.
7  G. Bak, “El humanismo en Polonia”, Vol. VII, pp. 219-254.
8  V. Kovachova, “El humanismo checo y eslovaco”, Vol. VII, pp.255-296.
9  C. Iliescu Gheorghiu, “Características del humanismo rumano y su función en la propaganda de las ideas humanísticas en el sudoeste europeo”, Vol. VII, pp. 297-332.
10  J. Suárez Serrano, “Humanismo en las islas: Cuba y Puerto Rico”, Vol. VII, pp. 491-536.
11  A. Amaya y P. Larrañaga, “Humanismo e indigenismo en México”, Vol. VII, pp. 435-490.
12  L. Bernabé Pons, “El humanismo en la tradición árabe-islámica medieval”, Vol. IV, pp. 243-272.
13  N. Álvarez Méndez, “Humanismo africano”, Vol. VII, pp. 537-588.