Revista Filipina
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
2025, volumen 12, números 1-2
DISCURSOS DE INGRESO DE LOS NUEVOS ACADÉMICOS
A LA ACADEMIA FILIPINA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
15 DE NOVIEMBRE DE 2025
DÁNICA SALAZAR LORENZO
La Dra. Dánica Salazar Lorenzo es lexicógrafa de la lengua inglesa. Es actualmente editora ejecutiva de Oxford Languages, donde dirige proyectos editoriales para diferentes variedades del inglés en el mundo. Desempeña gran parte de su labor lexicográfica para el Oxford English Dictionary, el gran diccionario histórico publicado por la editorial Oxford University Press.
La Dra. Salazar se formó en la Universidad de Filipinas Diliman, donde obtuvo su licenciatura en Lenguas Europeas con especialidad en la lengua española y distinción magna cum laude. Su tesis sobre los elementos costumbristas en la obra Nínay de Pedro Paterno, considerada la primera novela filipina, fue otorgada el premio de mejor tesis de su promoción. Su carrera académica la llevó a estudiar en la Universidad de Salamanca con una beca AECI, completando un Máster en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera con mención sobresaliente cum laude y una tesis sobre a enseñanza de español L2 con fines laborales a inmigrantes filipinos, y en la Universidad de Barcelona, donde se graduó con un doctorado en Lingüística Aplicada con mención sobresaliente y una tesis sobre la fraseología del inglés científico y su documentación lexicográfica.
Inició si trayectoria profesional en la lexicografía inglesa con una beca postdoctoral en la Facultad de Inglés y Hertford College de la Universidad de Oxford.
La Dra. Salazar ha publicado varios libros y artículos sobre la lexicografía y lexicología inglesa y española. Es coautora de Uso interactivo del vocabulario y sus combinaciones más frecuentes (Edelsa) y otros manuales para la enseñanza de ELE.
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
2025, volumen 12, números 1-2
DISCURSOS DE INGRESO DE LOS NUEVOS ACADÉMICOS
A LA ACADEMIA FILIPINA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
15 DE NOVIEMBRE DE 2025
DÁNICA SALAZAR LORENZO
La Dra. Dánica Salazar Lorenzo es lexicógrafa de la lengua inglesa. Es actualmente editora ejecutiva de Oxford Languages, donde dirige proyectos editoriales para diferentes variedades del inglés en el mundo. Desempeña gran parte de su labor lexicográfica para el Oxford English Dictionary, el gran diccionario histórico publicado por la editorial Oxford University Press.
La Dra. Salazar se formó en la Universidad de Filipinas Diliman, donde obtuvo su licenciatura en Lenguas Europeas con especialidad en la lengua española y distinción magna cum laude. Su tesis sobre los elementos costumbristas en la obra Nínay de Pedro Paterno, considerada la primera novela filipina, fue otorgada el premio de mejor tesis de su promoción. Su carrera académica la llevó a estudiar en la Universidad de Salamanca con una beca AECI, completando un Máster en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera con mención sobresaliente cum laude y una tesis sobre a enseñanza de español L2 con fines laborales a inmigrantes filipinos, y en la Universidad de Barcelona, donde se graduó con un doctorado en Lingüística Aplicada con mención sobresaliente y una tesis sobre la fraseología del inglés científico y su documentación lexicográfica.
Inició si trayectoria profesional en la lexicografía inglesa con una beca postdoctoral en la Facultad de Inglés y Hertford College de la Universidad de Oxford.
La Dra. Salazar ha publicado varios libros y artículos sobre la lexicografía y lexicología inglesa y española. Es coautora de Uso interactivo del vocabulario y sus combinaciones más frecuentes (Edelsa) y otros manuales para la enseñanza de ELE.
LA LEXICOGRAFÍA HISTÓRICA Y LA INFULENCIA
RECÍPROCA ENTRE LA LENGUA ESPAÑOLA
Y LAS LENGUAS FILIPINAS
Me dedico a la lexicografía histórica. Mi especialidad es el estudio y elaboración de diccionarios, con enfoque particular en la evolución de las palabras a lo largo del tiempo. Mi trabajo como miembro del equipo de redacción del Oxford English Dictionary despierta mucha curiosidad, y una pregunta que recibo con frecuencia es, “¿Cuál es tu palabra favorita?” Es una pregunta a la que siempre tengo la misma respuesta: trapo. Es una palabra que cobra especial relevancia en el contexto político que estamos viviendo, pero no es la única razón por la que me encanta. En su uso en la variedad del inglés que hablamos en Filipinas, trapo se refiere a un político convencional y corrupto, una combinación de las palabras traditional y politician. Pero todos sabemos que, en tagalo y en otros idiomas filipinos que adoptaron la palabra del español, trapo también se refiere a un paño para limpiar. Trapo es, por lo tanto, una metáfora de gran fuerza expresiva, que compara a un político corrupto con un pedazo de tela desechado que no sirve para nada más que quitar el polvo. Es una palabra que condensa siglos de historia política, cultural, y lingüística de Filipinas en cinco letras: en parte española, en parte inglesa, y totalmente filipina.
Esa última frase también puede describir mi propia trayectoria académica y profesional, que comenzó con mis estudios en filología hispánica tanto en Filipinas como en España, y que me condujo, de manera inesperada, al trabajo que desempeño hoy en el Reino Unido como lexicógrafa de la lengua inglesa. Sin embargo, mi cambio de idioma de especialidad no implicó una renuncia total a la lengua española. Dada la gran influencia hispana en los léxicos de las lenguas filipinas, incluido el inglés, sigo recorriendo a mis conocimientos de español al redactar entradas en el OED para palabras como aggrupation, barkada, despedida, estafa, leche flan, lechon, lola, lolo, pan de sal, sala, sorbetes, tita, tito, turon, y muchas más.
Es un hecho ampliamente reconocido que una alta proporción del léxico tagalo proviene del español, pero lo que se conoce menos es que también existen voces tagalas que han llegado a formar parte del vocabulario del español. Aunque suele generar entusiasmo encontrar términos de origen filipino en el OED, se presta menos atención al hecho de que nuestro país ya había dejado huella en otro diccionario mucho antes de la aparición del OED, y ese diccionario es el de la Real Academia Española. Palabras como baguio, jusi, nipa, salacot, sampaguita y tabo ingresaron el diccionario de la RAE en sus ediciones publicadas a finales del siglo XVIII y continúan registradas en su edición más actual. El escritor filipino Pedro Paterno, autor de Nínay: Costumbres filipinas, publicada en 1885 y considerada la primera novela filipina, utiliza en su obra las palabras que he mencionado, e incluso aporta notas a pie de página con sus definiciones extraídas de la duodécima edición del Diccionario de la lengua castellana del 1884.
Concibo mi nombramiento a la Academia Filipina como una oportunidad para hacer con las palabras españolas de origen filipino lo que ya hago con las palabras inglesas de nuestro país: contribuir a su documentación lexicográfica. Es una labor muy importante que nos ayudará entender mejor esa parte de nuestro pasado escrito en español y nos acercará a la hispanidad que compartimos no solo con España sino también con otros países hispanohablantes, sobre todo con México, el país que nos dio palabras como achuete, camote, palengke, y tiangge.
La investigación sobre la literatura filhispánica suele abordarse desde una perspectiva literaria, pero estas obras también pueden ofrecer valiosos aportes para la investigación léxica. Nínay, por ejemplo, con el nivel de detalle con que el autor describe muchos de los términos locales que emplea, nos permite precisar el significado y patrones de uso de estas palabras. ¿Qué puede revelarnos la obra de José Rizal sobre la evolución de nuestro vocabulario? ¿Y la de los demás propagandistas? ¿Y de los escritores de la Edad de Oro de la literatura filhispánica? ¿Qué podemos descubrir del léxico que utilizan los filipinos que hablan y escriben en español hoy en día? Estas interrogantes constituyen líneas de investigación que me comprometo a examinar.
Deseo concluir expresando mi más sincero agradecimiento a la Real Academia Filipina y a todos quienes han hecho posible este momento: a mi marido, a mi madre y a mi padre, a mi familia, a mis amigas y amigos, a mis mentores. Quisiera, sobre todo, dedicar estas palabras, con profunda gratitud y respeto, a la memoria de la persona que me nominó y que me enseñó mis primeras palabras en español: mi querido profesor Wystan de la Peña. Su labor intelectual y su generosidad inagotable continuarán inspirando mi trabajo, que siempre será un homenaje a su legado.