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Revista Filipina
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
2025, volumen 12, n
úmeros 1-2

DISCURSOS DE INGRESO DE LOS NUEVOS ACADÉMICOS
A LA
ACADEMIA FILIPINA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
24 DE FEBRERO DE 2025



MA. LUISA PALAFOX YOUNG es profesora y traductora, y lleva más de dos décadas dedicándose a la enseñanza de español en instituciones académicas como la Universidad Ateneo de Manila y el Instituto Cervantes de Manila. Su carrera se ha centrado tanto en la enseñanza de lenguas extranjeras como en la promoción de la interculturalidad y la internacionalización en entornos educativos. A lo largo de su trayectoria, ha ocupado cargos de liderazgo como jefa de departamento y coordinadora de la Sección de Español en el Departamento de Lenguas Modernas de Ateneo de Manila, y como coordinadora de la internacionalización, ha contribuido a la expansión de programas de internacionalización en las Loyola Schools de la misma institución. Además de su labor docente, ha sido ponente y organizadora de diversas conferencias sobre la enseñanza del español como lengua extranjera (ELE), tanto en Filipinas como en el extranjero, con un enfoque en la incorporación de componentes culturales y no verbales en la enseñanza de idiomas. Su formación académica incluye un Máster en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera por la Universidad de Valladolid, y una licenciatura en Lenguas Europeas por la Universidad de Filipinas, Diliman. También ha trabajado activamente como traductora, con publicaciones que abarcan desde la literatura filipina en español hasta traducciones para exposiciones culturales y festivales de cine en Filipinas. Además de la traducción de textos literarios y académicos del español al inglés y al filipino, ha coeditado la novela El Campeón de Antonio M. Abad, que forma parte de la serie Clásicos Hispanofilipinos, publicada por el Instituto Cervantes de Manila. Su compromiso con la enseñanza y la traducción está guiado por un profundo interés en la interculturalidad, así como en la promoción de la literatura filipina escrita en español. Su objetivo es seguir contribuyendo al fortalecimiento de las relaciones culturales y lingüísticas entre Filipinas y el mundo hispanohablante, y aumentar la conciencia sobre la riqueza de la literatura filipina en lengua española.


EL PROFESOR DE ESPAÑOL EN LA ERA
DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

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Señoras y señores, muy buenas tardes a todos.

Antes que nada, quisiera expresar mi más sincero agradecimiento a la Academia Filipina de la Lengua Española, por reconocer mi — o, mejor dicho, nuestra — labor en el estudio y la promoción de la lengua y cultura hispánicas.

Merecen especial agradecimiento los mentores [o bien “merecen un recuerdo especial los mentores] que he tenido a lo largo de mi trayectoria: mis antiguos y actuales profesores, superiores y colegas, cuya orientación y confianza en mí han moldeado mi manera de enseñar, han enriquecido mi comprensión y aprecio por la lengua española, y han impulsado mi crecimiento profesional.

En mi trayectoria profesional de casi 25 años, he traducido textos literarios filipinos del español al inglés o al filipino, o, en raras ocasiones, en sentido inverso. Esta es, para mí, una tarea sumamente significativa, pues contribuye a dar a conocer y hacer accesible nuestras obras literarias en español a un público lector contemporáneo, a la vez que ayuda a recuperar parte de nuestra identidad cultural.

Sin embargo, lo que más me enorgullece es mi vocación como profesora de español, pues creo firmemente que los docentes estamos en la primera línea de la promoción y difusión de la lengua española y la cultura hispánica.

Es precisamente en este sentido que me gustaría centrar mi intervención de hoy. En un mundo vertiginoso y en constante cambio, cada vez más impulsado por la inteligencia artificial, ¿qué papel tendremos los docentes de español en un futuro próximo? ¿Seguiremos siendo relevantes? ¿Cómo debemos adaptarnos en cuanto a nuestras responsabilidades y formas de enseñar? ¿Existe un futuro para los profesores de español? Pero antes de intentar responder a estas cuestiones, permítanme hacer un breve repaso del papel del docente de español y de las metodologías que han marcado la enseñanza de este idioma.

En el método gramática-traducción que se empleaba hasta principios del siglo XX, el profesor era la figura central y autoridad absoluta en el aula. Su función consistía en impartir reglas gramaticales, proporcionar traducciones y evaluar la precisión lingüística de los alumnos, quienes tenían un papel pasivo en el aprendizaje.

Con la llegada del método directo, un enfoque naturalista en el que el profesor siguió siendo protagonista, fungiendo como modelo lingüístico y promotor de la inmersión en la lengua meta – se inició una transformación en el rol del docente.
Durante la era del método audiolingüe, desarrollado a mediados del siglo XX, se reforzaba la repetición y se estructuraban ejercicios, y el profesor dirigía y controlaba el uso del idioma en el aula.

Luego, con la irrupción del enfoque comunicativo, que cobró fuerza en las últimas décadas del siglo pasado, el docente de español dejó de ser el transmisor exclusivo del conocimiento y se convirtió en el facilitador del aprendizaje. Su tarea principal era crear contextos reales de comunicación, fomentar la interacción y guiar a los alumnos en el uso del idioma.

Hoy en día, en un contexto de aprendizaje mixto - enseñanza basada en tareas y uso de tecnología - los profesores de español nos vemos inmersos en un territorio desconocido ante el auge reciente de la inteligencia artificial. Permítanme, entonces, exponer brevemente qué entendemos por la inteligencia artificial y cómo puede contribuir al aprendizaje y adquisición de lenguas. Empecemos analizando, por separado, los dos términos que lo componen.

Desde un punto de vista morfosintáctico, el término inteligencia artificial es un sintagma nominal compuesto por dos palabras: el núcleo inteligencia y el adjetivo artificial. Según el Diccionario de la Real Academia Española, la inteligencia es, entre otras acepciones, la capacidad de entender y resolver problemas. En cuanto a la palabra artificial, el mismo diccionario la define como algo “hecho o producido por el ser humano”, y en ocasiones, se emplea para referirse a lo “no natural” o “falso”. En conjunto, la RAE lo define como “una disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico.”

A la luz de esta definición, ¿de qué modo puede la inteligencia artificial contribuir a la enseñanza y al aprendizaje de la lengua? ¿Qué comportamientos pueden considerarse “inteligentes”? Las plataformas basadas en inteligencia artificial imitan comportamientos inteligentes mediante el procesamiento, la adaptación y la generación de respuestas basadas en patrones de datos. Entonces, plataformas como el famoso Duolingo emplean los llamados
chatbots que hacen que el aprendizaje sea interactivo; otras más avanzadas como Mondly y Langua ayudan a mejorar las destrezas orales de los estudiantes, ofreciendo incluso simulaciones de conversaciones en diferentes acentos y registros.

Ante todos estos avances, debo confesar que, como profesora de español, tengo muchas aprensiones. La mayor de ellas es: ¿me reemplazará la inteligencia artificial?

Tras investigar a fondo las diversas aplicaciones de la inteligencia artificial y de reflexionar detenidamente, la respuesta es una negativa rotunda. ¿Por qué? Porque el aprendizaje y la enseñanza siguen siendo experiencias humanas que implican dimensiones emocionales, sociales y éticas. En este sentido, se puede recurrir al principio ignaciano de
cura personalis – el cuidado integral de la persona. En el aula de español, por ejemplo, un docente que aplique cura personalis no solo fomenta el desarrollo lingüístico del alumno, sino que también atiende a las necesidades personales, culturales y emocionales de cada alumno. Aunque la inteligencia artificial puede procesar datos y generar respuestas basadas en patrones, carece de la sensibilidad y el juicio crítico para interpretar contextos emocionales, sociales y culturales, elementos imprescindibles en un idioma tan rico como el español.

Entonces, los docentes, ¿cómo debemos abordar la inteligencia artificial? ¿Deberíamos rechazarla? La respuesta es, indudablemente que no podemos hacerlo, pues implicaría ir contra la corriente y privar a nuestros alumnos de las competencias que necesitan para desenvolverse en el mundo actual y futuro. En Tailandia, por ejemplo, el Ministerio de Educación está integrando la inteligencia artificial en todos los cursos. El uso de esta tecnología en la educación es, sin duda, la dirección que está tomando el mundo.

¿Debemos, pues, aceptarla? Por mucho que me pese admitirlo, la respuesta es afirmativa. ¿Cómo? Tal como ha hecho el profesor de español a lo largo de la historia de la enseñanza del idioma: Reinventándose.

Con el auge de la inteligencia artificial, debemos reconocer que nuestro papel no se limita a enseñar contenidos lingüísticos, sino que consiste en MEDIAR entre el estudiante y estas herramientas digitales. Es nuestra responsabilidad asegurar un uso ético de estas plataformas, diseñar experiencias de aprendizaje personalizadas y garantizar que, sobre todo en esta era de la inteligencia artificial, el aprendizaje de español siga siendo, por encima de todo, UNA EXPERIENCIA HUMANA.

Muchas gracias.