Revista Filipina

Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina

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Otoño 2014
Volumen 2, Número 1

     
Revista Filipina, Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Otoño 2014, Vol. 2, Núm. 1


RESEÑAS Y COMENTARIOS BIBLIOGRÁFICOS
PDF: Ang Kastila


Benigno Bueno
Ang Kastila, El Español

El Ejido, Círculo Rojo, 2013, 296 pp.
[ISBN: 978-84-9030-925-4]

El paso de los años primero, décadas después, permitió que los fatalistas de la ruina cultural certificaran la extinción de la literatura filipina en español, ante la carencia del género moderno por excelencia, la novela, habiendo sido la postrera La vida secreta de Daniel Espeña de Antonio Abad, aparecida en 1960. Desde entonces hasta ahora ha pasado casi medio siglo, que en términos de historia literaria es un mundo, un mundo sin novelas, pero con poesía, teatro, cuentos y, sobre todo, prosa ensayística, lo que sin duda constituye el género actual por excelencia. En efecto, los que se apresuraron a certificar la extinción de la literatura hispanofilipina por no producir novelas, quizá no se percataron de su rabiosa vitalidad al producir de todo, menos novelas. Pero es que novelas también las produjo, y las sigue produciendo.
     El problema es otro, y comienza con la pérdida del mercado editorial que la lengua española tuvo en Filipinas desde su abolición después de cuatro siglos como lengua oficial en 1987. El escritor hispanofilipino se vio forzado al ostracismo, a costearse las publicaciones, a buscar una recepción internacional. El ciberespacio abrió al poco tiempo posibilidades impensables, la migración filipina a todos los rincones del planeta hizo que aparecieran obras en lugares insospechados, y la identidad filipina, sin darnos cuenta, se ha ido replanteando a la par que el español se ha ido mundializando. Aquí es necesario citar de nuevo la ilustrativa parábola de Gruzinski:
Los mestizajes de Asia sobresalen frente a los mestizajes americanos. Si estos últimos edificaron una sociedad mezclada, a escala continental, los primeros esbozaron ya las mezclas planetarias, simbolizadas por las vueltas al mundo que realizaron seres o familias llevados por las corrientes de una 'economía-mundo'. En estos primeros decenios del siglo XVII mestizos de Asia y cristianos nuevos exploraron las vías nuevas y peligrosas del cosmopolitismo1.
    El latinoamericano opera con dos mundos, el filipino opera siempre con tres, tres mundos que le hacen actuar culturalmente de forma extraordinariamente original dentro del mundo de habla hispana, y que no pueden ser reducidos a las coordenadas que empleamos en Europa o en América. De ahí que para explicar el sino de la literatura filipina en español, saber español no sea suficiente.
     La producción literaria hispanofilipina ha tenido que luchar contra el ostracismo interno, pero también contra el externo, pues nadie, desde México a Madrid, ha entendido la coyuntura por la que se encontró, y se encuentra, el escritor filipino, y ninguna editorial de las poderosas capitales hispanohablantes ha sido lo suficientemente valiente como para apostar por la literatura filipina. Muchos se rasgarán las vestiduras por la ruina cultural, por el olvido, por la pérdida de la Perla del Oriente, pero nadie asumirá su parte de culpa, mucho menos el omnipotente mundo editorial en lengua española. Faltaría más, cada cual que aguante su vela; a lo sumo, alguna novela histórica, escrita por algún reputado de los madriles, con una buena campaña de propaganda en canales casposos, y un dossier de prensa servicial y servilista. Una magnífica contribución a la cultura de España, o a la incultura de los españoles, pues con esta clase de libros, de Filipinas los españoles siguen creyendo las mismas mezquindades orientalistas de un imperio donde no se ponía el sol.
     En fin, respeto, respeto por la cultura filipina, por la Filipinas de hoy y de siempre, que nadie quiera saludar con sombrero ajeno. Está bien que las editoriales españolas silencien al escritor filipino, está bien que el Premio Cervantes lo ignore, pero ya está bien de manipular un mundo cultural que quiere expresarse con su propia voz, un mundo de cien millones de filipinos. Y ahí es donde debemos de situar las novelas inéditas que están esperando compromiso por parte del mundo editorial:
Quis ut Deus de Guillermo Gómez Rivera, El diario de Frankie Aguinaldo de Edmundo Farolán, y Abad de Dios de Macario Ofilada. E igualmente, aquí es donde debemos de situar el enorme mérito de Benigno Bueno, que no sólo ha sido capaz de superar todas las trabas editoriales para publicar y publicarse, sino que ha sido capaz de producir una novela épica de la Filipinas moderna: Ang Kastila.
     Consecuentemente, podemos decir que después de cuarenta y tres años vuelve a ver la luz una novela filipina en lengua española, y que después de la obra de Antonio Abad publicada en Quezon City, sigue la obra de Benigno Bueno, impresa en Sevilla por el sello Círculo Rojo de El Ejido. Y la obra es un precioso volumen, con una portada embelesadora y un portfolio de imágenes que recoge el escenario de la trama: la saga de la emigración española a Filipinas en el siglo XX. Juan Velarde huye del destino que le aguardaba en Marruecos para acabar de náufrago en las costas de Ternate, donde una dulce dalaga le rescata y le descubre el mundo tropical que nada tiene que ver con su Cantabria natural. A partir de ahí, la narración cuenta el decisivo papel de la Compañía General de Tabacos de Filipinas en la acogida de los españoles que durante el siglo XX llegaban a una Filipinas convertida, después del 98, en verdadero potosí para los hijos de una España decadente. Pero junto a la pujanza económica, el español se encuentra en la vorágine de una sociedad cambiante, desde la Guerra Mundial a la independencia y la tagalización cultural, haciendo la novela revista sociopolítica de la Tercera República de Filipinas.
     Compuesta por treinta capítulos, la estructura narrativa la constituyen pequeños epígrafes espaciotemporales que van desarrollando la trama, comenzando el relato por el final: el regreso del emigrante después de toda una vida en Filipinas, una vida donde ya no es el español, sino el kastila ―filipinismo que recoge el diccionario académico―. Así pues,
Ang Kastila es una novela coral que recoge en forma de saga familiar la historia moderna de Filipinas, una novela con claros elementos autobiográficos de la familia de Benigno Bueno, quien con ésta, su primera novela publicada, ha entrado de forma radical en la historia de la literatura hispanofilipina.
     Esperemos que continúe escribiendo y dando tan gratas noticias a una literatura que necesita ser reivindicada por los propios filipinos. De momento,
Ang Kastila ya es una obra que merece ser leída por todos los interesados en las Letras Filipinas, pues el lector encontrará en ella el espíritu del lugar, la naturaleza del narrar filipino.

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1 Carmen Bernard y Serge Gruzinski, Historia del Nuevo Mundo. Tomo II: Los Mestizajes, 1550-1640, México, FCE, 1999, p. 497.


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