Revista Filipina

Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina

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Primavera 2015
Volumen 2, Número 2

     
Revista Filipina, Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Primavera 2015, Vol. 2, N
úm. 2

ARTÍCULOS
PDF: Historia de Filipinas en versos
PDF: Revista Filipina–Primavera 2015


UNA HISTORIA DE FILIPINAS EN VERSOS DECIMONÓNICOS

JUAN HERNÁNDEZ HORTIGÜELA
Asociación Cultural Galeón de Manila

I.   DESCRIPCIÓN DEL MANUSCRITO

      Con ocasión de mis habituales investigaciones de la historia filipina, tuve la fortuna de encontrarme con dos curiosos documentos manuscritos, versificados; uno correspondiente a una Historia de las Islas Filipinas y el otro a Geografía Física de las Islas Filipinas, en el Archivo de la Provincia de Toledo de la Compañía de Jesús: [E-2:95 bis/10bis (10-1) Leg. 1466].
      Se trata de breves y diferentes composiciones, escritas por diferentes autores, dada su distinción caligráfica, que relatan aquellos acontecimientos y datos de mayor relevancia, a juicio de sus autores, tanto de la historia como de la geografía del Archipiélago, y que ponen de manifiesto sus buenos conocimientos de los asuntos que tratan y su nivel cultural.
      Transcribo, en este primer documento, solamente la Historia de las islas Filipinas y dejo, para otra ocasión, la publicación de la interesante Geografía Física de las Islas Filipinas.
      No he podido localizar, en el momento que escribo estas líneas, los nombres de los autores ni la fecha de su confección. En ello sigo trabajando, aunque me encuentro, con frecuencia, documentos escritos por religiosos de todas las órdenes regulares, cuyas crónicas, escritos o documentos históricos no están firmados. Por el contexto, se pueden identificar estos documentos como escritos (con una elegante letra) en fechas posteriores al año 1850 y, con toda seguridad, antes de la salida de España de Filipinas en el año 1898. Su autores, intuyo, son religiosos, cultos y, posiblemente, pertenecientes a la Compañía de Jesús.
      Gracias a la intervención de Fr. Cayetano Sánchez, director del Archivo Franciscano Ibero-Oriental, y la desinteresada colaboración del poeta Fr. Marcos Rincón, describimos a continuación la estructura métrica de la composición:
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I.   
DOCERE ET DELECTARA EN LAS FILIPINAS DEL SIGLO XIX

      Mucho se ha escrito, y se continúa lamentando en la actualidad, sobre la pobre situación del idioma español en Filipinas. Sabido es que los frailes estaban convencidos, y así lo practicaron, de que la evangelización y culturización del país había que realizarla en el propio idioma o dialecto de los pueblos filipinos. Esto dio lugar, sin duda, a un gran esfuerzo y sacrificio por parte de los religiosos.
      Las reformas educativas de Filipinas, respecto a la enseñanza en español, comenzaron con el Real Decreto del 26 de febrero de 1766, mediante el cual se regulaba la enseñanza del catecismo en los dialectos locales, estableciendo el castellano para su enseñanza. Cierto es que el cumplimiento de este decreto por parte de los frailes fue bastante escaso, es decir, se acataba pero no se cumplía. Otro Real Decreto del 20 de septiembre de 1794, entre otras reformas importantes, en cuanto a la educación, era la de emplearse el español como único idioma en la escuela. Estos decretos se cumplían, pero no en su totalidad, puesto que la enseñanza, tanto del catecismo como de otras asignaturas de la escuela, estaba en manos de los religiosos regulares y estos continuaban siendo reacios a cumplir las ordenanzas al respecto.
      Sería en el año 1815, mediante otra cédula real del 18 de marzo, donde vuelve a imponerse la enseñanza del español en las escuelas primarias de todo el Archipiélago. Esta cédula causó más efecto que las anteriores y se aseguró, por parte de las máximas autoridades eclesiásticas de Filipinas, que su cumplimiento sería efectivo.
      En la corta gobernación interina de Filipinas, a cargo del general Juan Herrera Dávila, hubo un incremento importante de ordenanzas para facilitar la enseñanza del idioma español. En 1860, durante su mandato, se encarecía a los religiosos que incrementasen la extensión del idioma por todas las islas. Por otra parte, también se ordenaba en el ejército la creación de escuelas para la enseñanza del idioma español a los soldados filipinos. El gobernador sucesor del general D. Juan Herrera, el general D. José Lémery continuó, con más intensidad aún que su antecesor, la política de la enseñanza del idioma y, a pesar de la oposición de algunos eminentes eclesiásticos, se estableció el español como asignatura obligatoria en las escuelas primarias.
      A pesar de estos esfuerzos, tardíos, por implantar y extender el castellano en Filipinas, no fue hasta el día 10 de diciembre de 1863 cuando mediante Real Decreto se realiza la reforma más importante de la educación en el Archipiélago. En efecto, en cuanto a nuestro idioma, se decreta que a los quince años del establecimiento de una escuela en cualquier pueblo de Filipinas, quien no supiera leer y escribir en el idioma español no podría ostentar algún cargo municipal. Además, a partir de los treinta años de la fundación de una escuela, los que leyeran y hablasen en español estarían exentos de la prestación personal. Se estableció la Escuela Normal a cargo de los padres jesuitas.
      Con este preámbulo, se podría afirmar que los padres jesuitas emplearon algunos métodos originales de enseñanza en las escuelas. Otros religiosos utilizaron la facilidad innata de los filipinos para la música, al objeto de utilizarla en sus escuelas. No sería extraño que algunos maestros utilizaran también la poesía para enseñar algunas asignaturas.
      Esta Historia que reproducimos, bien pudiera pertenecer al método de enseñanza empleado con los alumnos, para el mejor conocimiento de las Islas Filipinas, apoyándose en la poesía. Por consiguiente, los autores podrían pertenecer al elenco de padres jesuitas que se dedicaron a la enseñanza, una vez repuestas sus misiones en Filipinas, después de la amortizada Pragmática Sanción (Expulsión).


III.   CRITERIOS DE EDICIÓN

      Hemos procurado transcribir esta Historia íntegra y literalmente, sin correcciones ortográficas, excepto aquellas que pudieran proporcionar al lector mayor facilidad en la lectura, como signos de puntuación y tildes.
      De otra parte, pensando en los posibles lectores que no conozcan adecuadamente la historia de Filipinas, he considerado oportuno hacer algunas aclaraciones, en las notas a pie de página, que tratan de facilitar la identidad de algunos nombres propios de españoles que se citan y algunos aspectos etnográficos y semánticos que he estimado pertinentes.
      En cuanto a los nombres propios filipinos que se citan, he preferido respetarlos tal y como aparecen en el manuscrito, porque al leer diferentes historias de otros autores, el lector pudiera encontrarlos escritos de otra manera, aunque fonéticamente pudieran parecerles iguales o similares, y de esta manera no desvirtuar la identificación del personaje en el contexto.
      He estimado conveniente poner en conocimiento de historiadores y de todos aquellos que se interesan por nuestra desconocida historia de Filipinas, este curioso documento con la intención de aumentar el interés por el conocimiento de la misma, y cuya utilidad pueda ser adecuada en la reconstrucción de la cultura filipina.

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HISTORIA DE LAS ISLAS FILIPINAS

PRIMER PERIODO. HISTORIA DE FILIPINAS ANTES DEL DESCUBRIMIENTO

Dos razas la Occeanía
Pueblan, la Negra y Malaya:
En Filipinas tenemos
Una y otra de estas razas.
Parecen ser los Malayos
Procedentes de Malaca,
Que independientes de China
Y de la India y de Arabia
Las muchas Yslas poblaron
Que aquí ves diseminadas.
El negro es probable venga
(Lo muestra su semejanza)
Del que vivió cabe a Egipto
En épocas remontadas.
Y aún hoy del África ardiente
En las arenas se abrasa
Y así mismo numerosos
En Nueva Guinea se hallan.
Doce o trece siglos antes
De nuestra era cristiana
Se ha calculado el origen
De esta inmigración Malaya
La que ocupando los llanos
Los verdes valles y playas
Arrojó al tímido aeta
1
A las ásperas montañas
Y por consiguiente el Negro
Mucho antes aportara
Antes que este oculto pueblo
Posesión fuera de España
Idólatras eran todos
Aunque también adoraban
A un Supremo Ser, el cual
A los demás dominaba
Un entoldado de templo
Servía dicho Sinbahan
Creían en otros seres
Incorpóreos, veneraban
Al Anito, duendes, brujas,
Espíritus y fantasmas.
Vivían en sociedad
La esclavitud toleraban,
Y la autoridad paterna
Era de sí ilimitada
Los ancianos de la tribu
Toda sentencia fallaban
Su código era la antigua
Tradición, la antigua usanza
Sostenían buen comercio
Con las gentes de otras playas,
Recibiendo por su medio
Costumbres mahometanas.
Sin embargo el Negro aeta
Poco de esto tiene o nada
Esquivo, huraño, salvaje
De la sociedad se aparta
Y pudiendo impunemente
Satisface su venganza
Recordando al estrangero
Que de su asilo le echara
Las lenguas son procedentes
Todas de una común rama
Y aunque con muchos dialectos
Tres son las más señaladas:
La Tagala, hermosa y rica
La Visaya y la Pampanga,
Tiene el Negrito la suya
Con los demás también habla
Nación feliz y dichosa
Si en tal clima, en la abundancia
De la tierra, a la frescura
De tus pintorescas playas
Con mil luchas intestinas
¡Tu bienestar no turbara!
Si de Dios Hombre la Luz
¡Tu entendimiento alumbrara!
Aquellos males te quita
Y estos bienes te da España.
___________________________________
1 Aeta o ita: Negrito. Nombre español que se debe a los primeros españoles. Raza filipina, nómada, de color de piel más oscura, cuya estatura, en general, no pasa de 1,5 mts. No eran muy sociables con los españoles ni con el resto de los filipinos; durante la presencia española en las Islas Filipinas, el contacto con ellos fue muy difícil, por refugiarse en los montes y escondidos bosques. No usaban vestido y se cubrían el cuerpo con abundantes tatuajes; una de sus costumbres era limarse los dientes y cubrirlos de pinturas negras. En la actualidad residen, principalmente, en las islas de Panay, Luzón, Mindanao y Negros, y su carácter social continúa siendo de independencia frente al resto de los habitantes de Filipinas.
2 Anito: Ídolo filipino
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SEGUNDO PERIODO. EL DESCUBRIMIENTO (DE 1519 A 1571)

De España el primer Carlos empuñaba
El cetro refulgente
Y Hernando Magallanes la aumentaba
Con el estremo Oriente
En diez de agosto sale de Sevilla
El año diez y nueve
Del siglo diez y seis la osada quilla
Que a empresa tal se atreve
Al año poco más de haber salido
(Porque en tierra invernara)
Dobló el ansiado estrecho y su apellido
Logró que conservara
Intrépido el marino,
Y el Domingo de Lázaro cercano
Ve el suelo Filipino:
Desembarca en Butuan y al instante
Pasa a Cebú el mismo
Cuyo rey Hamabar mucho habitante
Reciben el bautismo
Hernando va a Mactan contra el isleño
Y una flecha maldita
Postrole, y el salvaje con cruel ceño
Su ilustre vida quita
También con veinte cuatro fue Serrano
Muerto traidoramente
Por Hamabar y entonces toma Elcano
El mando de la gente
En dar la vuelta al mundo fue el primero
Elcano yendo a España
Premiando el rey con timbre lisonjero
Tan inaudita Hazaña
Otras expediciones desgraciadas
Ambas a dos salieron
Con suerte igual las últimas confiadas
A Villalobos fueron
A conquistar Miguel Legaspi
3 envía
Esta parte del mundo
El gran rey que su nombre dar debía
Don Felipe Segundo
En quinientos y sesenta y cuatro sale
Legaspi, salta en tierra
En Bohol, su presencia solo vale
A terminar la guerra
Pasa a Cebú: le opone resistencia
Atrevido el isleño,
Vencido empero el rey de su clemencia
Desiste de su empeño
El portugués Pereyra con su armada
Su posición complica
Y a Panay con su gente se traslada
Por ser Ysla más rica
Legaspi a esplorar la tierra manda
Y allá do el moro vive
En Meynila cortés Rajá Matanda
Al español recibe
Solimán su sobrino las razones
Desoye, y el Hispano,
Le ataca y vence y sus doce cañones
Arráncale al tirano
Legaspi conociendo que aquí estaba
De este pueblo el tesoro
Se viene y con la gente que llevaba
Ganar supo a Mindoro
Matanda, Solimán y Sacandolo
Depuesta ya su saña
Del rey vasallos, miran cual tremola
La bandera de España
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   3 D. Miguel López de Legazpi, conquistador, fundador de la capital, Manila, y primer Gobernador de Filipinas.
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T
ERCER PERIODO. LA CONQUISTA. (1571-1603)
(Inundación de Manila el 19 de Mayo de 1571)4

Comienza la conquista: el religioso
Al lado del intrépido guerrero
Su voz difunde desde el valle umbroso
Al escarpado monte: el frío acero
Salcedo
5 y Goiti6 esgrimen. Presuroso
Sométese el Pampango, y el flechero
De Camarinas, Bay mientras su aljaba
7
Depone, Marinduque se postraba
Sacude pronto el yugo el cuello inerte
Del indómito indígena: es vencido
Legaspi el inmortal paga a la muerte
El forzado tributo: empieza Guido
De Labezares
8, quien con fausta suerte
Al fiero Li-Ma-Hong vio destruido
Que rugiendo cual tigre furibundo
Amenaza tragar un nuevo mundo
Francisco de la Sande
9 gobernaba
Camarines la paz halla en su mano
Y Cáceres la Nueva se fundaba
En Borneo venció al infiel hermano
De Sirela, que el cetro le usurpaba
Sujeta al Mindanao y Joloano
Y la legión sagrada Franciscana
Agrégase a la antigua Agustiniana
Don Gonzalo Ronquillo
10 dirigía
De las turbadas Yslas el destino
Y a su primer obispo
11 recibía
Y vio al hijo de Ignacio el Filipino
También la Real Audiencia se erigía
Mientras Vera
12 al pampango con gran tino
Somete y al Tagalo turbulento
Y al hijo de Guzmán da fijo asiento
Los muros Dasmariñas
13 construyendo
Guarnecidos de gruesa artillería
Y el fuerte de Santiago, golpe horrendo
Asesta a tu cerviz… A muerte impía
El Chino le condena, dirigiendo
Sus fuerzas a postrar la tiranía
De Siam, pues Camboja solo espera
El ausilio eficaz de su galera
De Negros, de Panay, del Cebuano
Las costas de corsarios infestadas
Vieron del Zamboangueño y Joloano
Sus hijos, sus mugeres cautivadas:
Por no oponerse en cuerpo, del Hispano
No pueden sus injurias ser vengadas
El pirata Holandés en mil seiscientos
Es vencido en combates muy sangrientos
Levántase en Parian Lug-Bang el chino
A Quiapo y Tondo incendia: mas en cuanto
A resistirle el castellano vino
Reinó entre el enemigo horror y espanto:
Veinte tres mil perecen; al destino
Dasmariñas
14 sucumbe. Viose al Santo
Francisco que a Manila defendiera
Y como defensor aun le veneran
¡Feliz nación! Sus ojos en ti el cielo
Puso, tu faz cambió la Hispana gente
Su religión de amor trajo a tu suelo
Y tu a su Dios adoras reverente
Con puro corazón y ardiente celo
Llevas al Olimpo erguida frente
Cayeron del esclavo las cadenas
Y libre paz circula por tus venas
__________________________
4   Aparece en el texto original esta frase o nota suelta.
5   Aparece en el texto original esta frase o nota suelta.
6   D. Juan de Salcedo, nieto de Legazpi, viajó con su abuelo a Filipinas en 1565, cuando contaba con poco más de diecisiete años. Se distinguió en la pacificación del territorio, por lo que fue llamado “El Hernán Cortés de Filipinas”. Su hermano, Felipe Salcedo, también viajó a Filipinas en las mismas fechas, siendo el general de la expedición que, junto con el piloto y cosmógrafo Fr. Andrés de Urdaneta, en el galeón San Pedro, consiguieron descubrir la ruta del tornaviaje, que sería utilizada durante 250 años, conocida por la ruta de “El Galeón de Manila”.
7   D. Juan Martín Goiti, leal y gran capitán de Legazpi que descubrió y conquistó la actual capital, Manila.
Recipiente para transportar las flechas.
8   D. Guido de Lavezares, segundo Gobernador de Filipinas a la muerte de Legazpi (1572-1575).
9   D. Francisco de Sande, Gobernador de Filipinas (1576-1580).
10 D. Gonzalo de Ronquillo, Gobernador de Filipinas, (1580-1585).
11 El primer obispo de Filipinas fue el dominico Fr. Domingo Salazar (OP). Llegó a Filipinas en el año 1581, junto con los primeros jesuitas.
12 D. Santiago de Vera, Gobernador de Filipinas (1584-1590).
13 D. Gómez Pérez Dasmariñas, Gobernador de Filipinas (1590-1593) Murió descabezado por los chinos en una expedición a las Molucas.
14 D. Luis Pérez Dasmariñas, fue nombrado Gobernador a la muerte de su padre (1593-1595). También murió, durante una revolución, a manos de los chinos.
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CUARTO PERIODO. PROSPERIDAD Y GRANDEZA (1603-1762)

Sublévanse los Japones
Que habitaban junto a Paco
En ocasión en que estaba
Don Pedro Acuña
15 triunfando
En Ternate y reprimiendo
Al Holandés insensato
Y a los moros, cuyo rey
Cautivo a Manila trajo;
Bastó empero el jesuita
Padre Montes a calmarlos
En mil y seiscientos nueve
16
Los recoletos llegaron
Al mismo tiempo en que vino
Don Juan de Silva
17: empezando
Por echar a los piratas
De estos mares infestados
Les bate en varios encuentros
Les pilla botín no escaso
Aunque no le fue posible
A todos esterminarlos
Lo mismo su sucesor
D. Alfonso de Fajardo
18,
Con el Holandés y el moro
Se batió mas siempre en vano:
Además apaciguó
A Bohol, al Cebuano,
A Leyte y a Cagayan
Vengó antiguos agravios
Don Juan Niño de Tabora
19
Causándole mil estragos
Al de Siam, y de Malaca
El gobernador Hurtado
De Corcuera
20 fue feliz
Contra Joló y Mindanao
Hizo terrible escarmiento
Al pirata castigando.
Aseguró su conquista
Con fuerte bien montado
Y con diversas misiones
En aquel suelo inhumano,
Ganando Pedro de Almonte
Fama de muy esforzado
Y por esto le dejó
En Zamboanga gobernando:
En Calamba y en Miñan
Luego los chinos se alzaron
Los de Macati y Manila
Santa Cruz les imitaron;
Pero de los treinta mil
Solo siete mil quedando
En mil seiscientos cuarenta
Ríndense después de mano
La colonia Filipina llega
A floreciente estado
Respetándose doquiera
El pabellón castellano.
Cuando se hizo independiente
De Castilla el Lusitano
Y perdido aquí su apoyo
Nos vimos amenazados.
Otra vez del Holandés
Que con numerosas naos
Ufano se presentó
Llenó la tierra de espanto;
mas siempre venció al de Holanda
De Castilla el noble hidalgo
El año cuarenta y cinco
Fue de los más afiagos
Un espantoso temblor
Cubrió la Yslas de llanto:
Fue un pueblo de Cagayan
Bajo un monte sepultado
De agua y de arena torrentes
Del suelo hundido brotaron
Llegó Manrique de Lara
Piadoso varón y santo
En su tiempo Cagayan
Pangasinan Mindanao,
Ylocos y la Pampanga
Moros y chinos se alzaron
No bien tantos movimientos
Con tesón hubo calmado
Cuando apareció Long-Seng
Quien de Formosa arrojado
Al Holandés, se prepara
A hacer aquí otro tanto;
Mas al principiar su empresa
La muerte atajó sus pasos:
En este tiempo se funda
El convento hospitalario
Del orden de Juan de Dios
Viene a encargarse del mando
Diego Salcedo
21 muy otro
De Lara
22 su antepasado
Pues con toda autoridad
Desde un principio chocando
No fue del pueblo temido
Ni de la ciudad amado.
En mil setecientos once
Bustamante
23 entra: otro tanto
Que a Salcedo le pasó
De suerte que en su palacio
Con su mayor hijo fue
Por el pueblo asesinado.
Durante el siguiente tiempo
Del Marqués de Torre Campos
24
Valdés
25 y Gaspar de Torre26
¿Que ocurre? Un drama tramado
Por Alí Mudin, que fue
Descubierto por Obando
27
Llegando por fin Arandia
28
El año cincuenta y cuatro
Quien organizó la tropa
Y los fuertes mejorando
A la fuerte Artillería
Llevó a su digno rango
Y aunque todos su proyectos
No pudo realizarlos
Se vio entonces el comercio
Estenso y acreditado,
Pacífico el interior
Y en lo esterno paz gozando
___________________________
15 D. Pedro Bravo de Acuña, Gobernador de Filipinas (1602-1606).
16 No fue en 1609. Los Recoletos (Agustinos descalzos) salieron de Madrid, 10 frailes y cuatro hermanos, el 15 de mayo de 1605, siendo su prior Fr. Juan de San Jerónimo. El 12 de julio embarcaron en Cádiz con destino a México, donde llegaron el 17 de septiembre. El 22 de febrero de 1606, desde Acapulco, embarcaron hacia Filipinas en el galeón “Espíritu Santo”. El 10 de mayo de 1606 llegaron a Cebú y posteriormente a Manila donde el día 10 de septiembre del mismo año, en tiempo récord, celebraban misa en su nuevo convento e iglesia dedicada a San Nicolás de Tolentino. El nombre de su Provincia en Filipinas fue precisamente el de este santo.
17 D. Juan de Silva, Gobernador (interino) (1617-1618).
18 D. Alonso Fajardo, Gobernador de Filipinas (1618-1624).
19 D. Juan Niño de Tavora , Gobernador de Filipinas (1626-1632).
20 D. Sebastián Hurtado de Corcuera, Gobernador de Filipinas (1635-1644).
21 D. Diego de Salcedo, Gobernador de Filipinas (1663-1668).
22 D. Sabiniano Manrique de Lara, Gobernador de Filipinas (1653-1663).
23  D. Fernando de Bustamante, Gobernador de Filipinas (1717-1719). Murió asesinado, junto a su hijo, por la directa intervención del pueblo y clero de Manila.
24   D. Toribio José de Cosío (marqués de Torre Campo). Gobernador de Filipinas (1721-1729).
25 D. Fernando Valdés, Gobernador de Filipinas (1729-1739).
26 D. Gaspar de la Torre, Gobernador de Filipinas (1739-1745).
27 D. Francisco José de Ovando, Gobernador de Filipinas (1750-1754).
28 D. Pedro Manuel de Arandia, Gobernador de Filipinas (1754-1759).
___________________________________

QUINTO PERIODO. DEFENSA ESTERIOR (1762-1823)

No hay céfiro blando que no sea
De horrísono Aquilón siempre seguido
En dulce paz y plácido reposo
29
Descansaba el colono Filipino
Y el pacto de familia a la Inglaterra
Contra España incendió de un modo indigno
Llegando veloz chispa a pegar fuego
Acá entre el apartado Filipino
Presentóse una escuadra de Inglaterra
Esige nos rindamos de improviso
Sin mirar que el de España no se rinde
Si no es que yazca ya cadáver frío
Desembarca el Inglés con miles de hombres
En una armada de trece navíos;
No basta a resistir a tales fuerzas
Un regimiento casi todo de indios
Sin pericia, sin armas, sin cañones
Aunque con fuerte pecho y decidido.
A Malate, la Hermita y Bagumbayan
Ya Santiago a favor de sus navíos
Toman, y en las afueras varias casas
Cayeron en poder del enemigo:
Con fin desfavorables en mil encuentros
Casi siempre de tal modo salimos
Que se creyó prudente ya rendirse
30
Pero si fue prudente no fue digno
Anda
31 el pendón desplega de Castilla
Y jura del Inglés el esterminio
En Bulacan fijó su residencia
Y empieza a resistir al enemigo
Por fin en Bacolor de la Pampanga
Los religiosos corren en su ausilio.
Levántanse los Indios en provincia
Y en Vava en la Pampanga álzase el chino
Creyendo que ya estaba para España
Perdido para siempre este dominio
El héroe con tranquila y noble frente
Supera con tesón su cruel destino
Todo lo contenía con firmeza
Inquietando al Inglés nuestro caudillo
Y en Bustos halla en críticos momentos
De la lealtad de Asturias bello tipo.
Ni halagos ni amenazas le contienen
Que le hace el de Inglaterra enfurecido
¡O muerte, o libertad! Pueblos leales
¡O libertad o muerte! Este es su grito
Y así España el pabellón sostiene
Las fuerzas ve cejar del enemigo
Logrando que el Inglés nunca pudiera
Dominar en el suelo Filipino.
Hasta que de la paz allí firmada
La muy fausta noticia por fin vino,
Evacuando el Inglés la capital
A Europa dirigiendo sus navíos.
Recobrada Manila, ya volvieron
Las cosas a su estado primitivo
De su conducta a España a sincerarse
El intrépido Anda habiendo ido
Contento el rey gobernador le nombra
Se encarga del pirata el esterminio:
Construye fuertes naves: mil disgustos
La muerte precipitan, que el destino
A todos con igual balanza pesa
Al héroe y al cobarde fugitivo.
Basco
32 le sucedió: comercio, industria
De su mano el impulso han recibido
Don Feliz Berenguer
33 con las escuelas
Propuso levantar al Filipino
Aguilar
34 el espléndido ve en Gómez
El terror de los muros atrevidos
El catorce año del siglo diez y nueve
En tiempo de Gardoqui
35 al Filipino
El cambio se anunció que en el gobierno
Habíase en España introducido
Y creyéndose libre del tributo
Levántase en mil puntos atrevido
El año diez y nueve por la peste
Aquí fue muy fatal. Achaca el indio
La culpa de este mal al estrangero
Que “escepto al Español” pasa a cuchillo
___________________________
29 Bonitas palabras castellanas, céfiro y Aquilón, muy en desuso en la actualidad, para dar a entender que, parafraseando el refrán castellano, después de la paz llega la tormenta (y viceversa). El autor las maneja en estos versos con delicada maestría.
         Céfiro: viento suave, apacible.
         Aquilón: viento fuerte y frío.
30 La rendición de Manila, durante la ocupación inglesa, fue atribuida al arzobispo y gobernador (interino) de Filipinas, D. Manuel Antonio Rojo del Río Lafuente y Vyeira.
31 Se refiere al que, finalizada la guerra contra los ingleses, el rey nombró Gobernador de Manila, a D. Simón de Anda y Salazar (1762-1764).
32 D. José Basco y Vergara, Gobernador de Filipinas (1778-1787).
33 D. Félix Berenguer de Marquina, Gobernador de Filipinas (1788-1793).
34 D. Rafael María de Aguilar, Gobernador de Filipinas (1793-1806).
35 D. José de Gardoqui Jaraveitia, Gobernador de Filipinas (1813-1816).
___________________________________

SESTO PERIODO. DEFENSA INTERIOR (1823-1850)

Mandando Santa Romana
Se propone sacudir
El yugo dos descontentos
Son Navales
36 y Ruiz
Los sargentos españoles
Alan en el interior
Que a algunos Americanos
37
Sargentos y del país
Arengan y les prometen
El más completo botín
Asesinan a Folgueras
Teniente del rey. La vil
Canalla a Santa Romana
Quiere también sacudir
¡Viva Emperador Navales!
¡Viva general Ruiz!
Esclaman los insurrectos
En su loco frenesí
La reacción a dos sargentos
Húbose de atribuir,
Que leales a su rey
Corren de aquí para allí
Animando a los soldados
A vencer o a morir
Fuera estaba el general
Pero el alférez Ortiz
Avísale del tumulto
Y él se constituye aquí
Entra y en cuatro columnas
Comienza a distribuir
Su escasa caballería
Multiplicándola así
Destrozan al enemigo
No piensan más que en huir
Fue fusilado Navales
Y al otro día Ruiz
Tarde conoce el culpable
Su prematuro desliz
También lo de los Palmeras
Tuvo desgraciado fin
Vino el laborioso Enrile
38
Quien trabajó en construir
Muchas calzadas y puentes
Y con ardor varonil
Llevó a cabo mil proyectos
Y dejó en planta otros mil.
El Brigadier Salazar
39
Vino a mandar el país
Y al pirata Joloano
Esforzóse en destruir
Y en sugetar a las armas
Al idólatra infeliz.
Poco tiempo mandó Camba
40
Poco Lardizabal Luis
41
Su pacífico carácter
A negocios era hostil.
Pero el General Oraa
42
Hombre activo fue feliz
En calmar un movimiento
De los serios hasta aquí
Fue el caso que Apolinario
Con no muy piadoso fin
La hermandad de San José
Se propusieron erigir:
Reunidos muchos indios
En Ignanan el botín
Estalló: se le persigue,
Defiéndese varonil;
Haciéndosele mil preguntas
Rechaza propuestas mil:
Le acomete una columna,
Le destroza y ve morir
A doscientos y cuarenta
De los suyos infeliz
Al otro día doscientos
Se fusilan, y él por fin
Presentado por los suyos
Tuvo fin no más feliz
Del moro vengar emprende
Urbistondo
43 agravios mil
Testigo fue Balangungui
De su arrojo varonil
Que postró al pérfido moro
Vencido en sangrienta lid
Tomados sus cuatro fuertes
Dobla su altiva cerviz.
__________________________  
   36 Navales o Novales.
   37 El autor se refiere a los soldados novohispanos (mexicanos).
   38 D. Pascual Enrile y Alcedo, Gobernador de Filipinas (1830-1835).
   39 D. Pedro Antonio Salazar, Gobernador de Filipinas (interino) (1835-1837).
   40 D. Andrés María Camba, Gobernador de Filipinas (1837-1838).
   41 D. Luis Lardizábal, Gobernador de Filipinas (1838-1841).
   42 D. Marcelino de Oráa, Gobernador de Filipinas (1841-1843).
   43 D. Antonio de Urbiztondo, Gobernador de Filipinas (1850-1853).
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A MANILA. CAPITAL DE LAS YSLAS FILIPINAS

Entre arenosas playas y desiertos
Y áridos continentes
Donde en mudo letargo todo yace,
Do apenas se distinguen las inciertas
Huellas de errantes gentes
La flor para secarse solo nace
Verde vergel florido
Levanta venturoso el cuello erguido
Ostenta su verdor fresco y lozano
El árbol de la vida
Sus ramas desgajando óptimo fruto
Que en líquido cristal se mira ufano
Antes que en su salida
Se rinde el turvio mar limpio tributo
Y manan los collados
En arroyos de néctar desajados.
La tierra aquí sus más ocultas venas
Do guarda ávida el oro
Abiertas tiene, y pródiga derrama
El abundoso río las arenas
De su avaro tesoro:
El sol aquí con más ardiente llama
Viste en gozoso día
Cielo, mares y tierra de alegría
La paz su trono ocupa el fijo asiento
Empuñando graciosa
La rubia espiga con mirar festivo
Bañada el pecho con plácido contento
Y entretegida en rosa
Diadema de laurel y verde olivo
Sus sienes le circunda,
De sus hijos el pecho en gozo inunda
¡Goza oh Manila! en paz y bienandanza
Tu venturosa suerte
Tú, hija predilecta, a quien los Reyes
Ante cuya pujanza
Muda tembló la tierra, guarecerte
Le viste so el amparo de sus leyes,
Y alto numen divino
Dirigía cuidadoso tu destino
Debajo de tu sombra protejidos
Cien pueblos bienhadados
Gozarán paz eterna en ocio eterno:
Y el cruel león y lobo forajidos
No talarán tus prados.
Ni envenenada copa con que Averno te brinda
Su valeroso pecho habrá que rinda
No ya huérfana madre o viuda gime
Con lúgubre lamento
Al único llorando desmayada
Que ya asiado enemigo ora no esgrime
La espada, y el sangriento
Marte su arco y flecha envenenada
Depuso, y con la aljaba
El ceño y el furor con que asestaba
Mil férreas quillas con orgullo miró
Surcar tus vastos mares
Dejando en pos de sí luciente estela:
Mil templos al saber présago
44 admiro
Alzarse y mil altares
Erigidos al Dios que por ti vela
Cayendo derrumbadas
Al ciego error las aras levantadas
¿Mas donde se dirige lira mía
Tu vuelo arrebatado?
Templa, templa tu ardor, calla, enmudece
Que ya a región estraña tu osadía
De un mortal te ha elevado:
Que el pueblo que en tu canto se enaltece
En gozar embebida
De sí mismo reposa en el olvido
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   44  Présago o presago, es una palabra que se aplica a personas y cosas; se dice del que presagia algo.
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APÉNDICE ICONOGRÁFICO

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