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Revista Filipina
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Primavera 2019, volumen 6, n
úmero 1



BIBLIOTECA Y ACTUALIDAD


INFORME DE LOS CONGRESOS FILIPINISTAS
Y LA ACTUALIDAD EN TORNO AL ESTUDIO
DE LA LITERATURA HISPANOFILIPINA



ISAAC DONOSO
Universidad de Alicante



Parece pertinente, en el presente estado de cosas, realizar balance de la actualidad en el estudio de la literatura filipina en español, la producción escrita y la presentación de nuevas líneas de investigación, en una comunidad científica en expansión.
      Ciertamente el ámbito del Filipinismo en lengua española, en sus diferentes escuelas y tradiciones, había manifestado en las últimas décadas un predominante perfil histórico. Es decir, el objeto, al aproximarse a Filipinas, era histórico; el filipinista era, en muchas ocasiones, un historiador. De forma especializada, importantes han sido también los estudios de historia del arte, historia lingüística e historia colonial y militar (cuyas principales fichas bibliográficas y autores sería prolijo relatar)1. No obstante, la materia cultural y, sobre todo, la historia y crítica literarias, han permanecido prácticamente relegadas como objeto filipinista desde una perspectiva hispánica. Todo ello a pesar de las prometedoras advertencias de don Ramón Menéndez Pidal:




Hasta en las islas Filipinas deben existir romances, pues de la boga que allí tienen las leyendas épicas españolas da fé un viajero, informándonos que el áuit, ó poesía tagala que se canta en las fiestas de Antipolo en la isla de Luzón, versa frecuentemente sobre el Cid, Bernardo del Carpio ó el rey Rodrigo2.
      Pocos han sido los trabajos que a lo largo del último siglo han intentado dar a conocer en el ámbito hispánico la riqueza de este material filipino. De ello hemos ido dejando mención en otros lugares. Las cosas, no obstante, han ido paulatinamente cambiando, abriéndose un espacio a la reflexión conjunta de un patrimonio común, vinculado a una esfera histórica compartida, que ya no pertenece a los estrictos ámbitos nacionales. Y así parece oportuno llevando la vista atrás y reconocimiento, y haciendo reconocer, que se han reconstituido elementos esenciales de un depauperado mundo, el de la creación escrita en lengua española por parte de filipinos, histórica y presente.
      En 1987 se cerraban nada menos que 422 años de oficialidad del castellano en el archipiélago magallánico, tras una constitución refrendada por Corazón Aquino en la que el español pasaba a ser lengua opcional. Las consecuencias fueron drásticas para centenares de profesores, prensa, editoriales, escuelas y, sin duda, escritores. La escasa, pero existente, literatura hispanofilipina, era condenada al ostracismo, a la imposibilidad de una recepción. Literatura solipsista, los autores escribían por y para uno mismo, sin esperar que nadie, en sentido pleno, pudiera hacer una recepción de su obra. En cuanto a la reducida valoración crítica de varios siglos de producción escrita, en un escenario de nacionalismo historiográfico, diglosia lingüística y capitalismo económico, no se atendió sino haciendo resumir la complejidad del tema (recordemos de dimensiones mundiales, pues Filipinas reúne varias de las más grandes civilizaciones del planeta) en aproximaciones preliminares y traducciones de algunos textos. El resultado, en términos de producción interna, no fue todo lo completo que se requería, y se sigue requiriendo.
      Fueron los propios autores quienes, desde 1997, se organizaron para poder dar vía escrita y regular a las necesidades de expresar un mensaje filipino en clave hispánica. Y dos elementos permitieron a finales del siglo XX la recuperación de un espacio que parecía completamente condenado al De profundis: por un lado, la diáspora filipina a todos los rincones del mundo (capitalista), y la inmediata respuesta (humanista) de búsqueda de identidad; por otro lado, la aparición de internet, y la libre creación de contenidos de alcance mundial. Revista Filipina, fundada en Vancouver en 1997 por el escritor filipino Edmundo Farolán, fue respuesta, iconoclasta y heterodoxa, frente a la desaparición, primero de Nuevo Horizonte, y luego de Nueva Era, y la inviabilidad de publicar textos en español en el archipiélago.
      La Revista de lengua y literatura hispanofilipina —en una primera época trimestral, y semestral desde 2013, es el órgano referencial, y hasta el momento único, especializado en la producción filipina en lengua española, histórica y presente. País de cien millones de habitantes, llama poderosamente la atención que no existan y no hayan existido en las últimas décadas otras publicaciones similares. Pero lo cierto es que, al margen de una serie de bitácoras y blogs, la revista Perro Berde de la acción cultural española, y una serie de números monográficos en varias revistas académicas, no hay muchos más repositorios donde encontrar literatura histórica y actual filipina en lengua española en publicaciones regulares.
      En el territorio filipino, sólo existen dos publicaciones académicas —que conozcamos— que acepten textos escritos en español, y así lo anuncien en sus créditos: Humanities Diliman de la Universidad de Filipinas y Philippiniana Sacra de la Universidad de Santo Tomás. Kritika Kultura del Ateneo de Manila, ha publicado y aceptado textos anteriormente; pero, por ejemplo, la prestigiosa Philippine Studies mantiene una política estricta de textos en inglés. Otras revistas, de larga tradición, reconocen un origen en lengua española, aunque ya sólo esporádicamente se den casos de textos en español, como Unitas de la Universidad de Santo Tomás.
      Lo cierto es que la universidad dominica, la primera de Asia, está llamada a asumir mayor responsabilidad en la materia desde tiempo atrás. Es más, la biblioteca histórica de la universidad es patrimonio del país como el repositorio histórico de la nación. De todos es sabido que una escuela, disciplina, tradición, un saber, surgen desde una biblioteca. La biblioteca es quien da entidad a un proyecto intelectual, también en clave nacional. La biblioteca histórica de la Universidad de Santo Tomás es quien forja, en sentido material, los argumentos de la tradición histórica e intelectual del país. Y si no su legendaria imprenta remozada ahora en editorial, al menos sí sus departamentos, y sus revistas científicas, debían y deben asumir mayor protagonismo en la producción hispanohablante, con un compromiso que no pueden traficar a la historia. Nada es más deseable que una revista especializada, completamente en español, producida por la Universidad de Santo Tomás, como le corresponde a la importancia que otrora tuvo.
      En este sentido es fundamental citar el papel que ha tenido la principal universidad pública en el país. Lo cierto es que la Universidad de Filipinas ha mantenido unos estándares académicos significativos: máster y doctorado especializados en literatura hispanofilipina, un notable cuerpo de profesores hispanistas, actividades científicas y publicaciones propias. No obstante, dos hechos han sido decisivos en su devenir. La desaparición de Linguae et Litterae hace unos años dejó sin espacio propio a un camino que prometía mayor regularidad en las publicaciones críticas. Por otro lado, el incendio que destruyó el edificio de la facultad de letras, incluyendo la Biblioteca Pablo K. Botor, dejó a la universidad sin un fondo bibliográfico (donado en su gran parte por la Agencia Española de Cooperación Internacional) que bien hubiera ayudado a muchos jóvenes estudiantes. Sea como fuere, la Universidad de Filipinas es conditio sine qua non del hispanismo en el país y de la formación de nuevos valores. Consecuentemente, se ha celebrado este año de 2019 el «Primer Certamen Rafael Palma de creación literaria en lengua española para estudiantes filipinos», con gran éxito de participación.
      A falta de la reactivación del Premio Zóbel (cometido que legítimamente corresponde a la decisión de la familia Zóbel), otras iniciativas han surgido, no para reclamar ningún espacio, sino para contribuir y sumar en el cometido de una causa inmarcesible: la de aquellos filipinos que reivindican el español como propio. Así apareció en la editorial Vibal el primer volumen de los galardonados, en la «Colección Premio Zóbel» iniciada el año 2013. También es fundamental la colección de «Clásicos Hispanofilipinos», del Instituto Cervantes de Manila a iniciativa de José María Fons, con cuatro volúmenes publicados hasta el momento. También la «Colección Oriente» dirigida por Andrea Gallo ha logrado dar a luz hasta ahora cinco obras de autores vivos filipinos, constituyéndose como piedra angular del renacimiento de las literatura filipina de expresión hispánica. Y finalmente el «Premio José Rizal de las Letras Filipinas» del Instituto Juan Andrés, el cual camina hacia su quinta concesión.
      La delimitación, clasificación y restitución del corpus documental de cualquier literatura es uno de los principales cometidos a la hora de acometer su valoración estética y crítica. En esa línea surgió la «Biblioteca de crítica literaria filipina», de Revista Filipina, la cual publicó nueve números desde el 2008 al 2012, siendo el primero la edición completa del ensayo De la evolución de la literatura castellana en Filipinas. El trabajo constituía la edición moderna y actualizada de los textos con introducción crítica, siguiendo los pasos de la primera «Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes» de la Universidad de Alicante. La intención de esta empresa universitaria que ha acabado constituyéndose como referente a nivel mundialera realizar un trabajo escrupuloso de edición filológica que, gracias a los medios técnicos, permitiera numerosas posibilidades de análisis y aproximación textual, hipervínculos, lemas, búsquedas, etc., siguiendo los trabajos de lematización del profesor Javier Fresnillo. Era el inicio de las Humanidades digitales, y la técnica se ponía al servicio de la filología, no al revés.
      La intervención del Banco Santander y la Fundación Botín fomentaron una forma de trabajo industrial, con una plantilla de empleados regulares, la creación del Taller Digital y la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. La metodología de trabajo cambió radicalmente y, en lugar de editar los textos, la política fue crear el más grande repositorio de obras de las literaturas hispánicas, en reproducciones escaneadas, facsimilares y también en formatos html y pdf, a través de portales temáticos, financiados por proyectos de investigación, o admitidos por encargo. Así nació el «Portal de literatura filipina en español» de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes [http://www.cervantesvirtual.com/portales/literatura_filipina_en_espanol], donde se aloja medio centenar de reproducciones en pdf de textos poco accesibles para investigadores fuera de Filipinas. Este repositorio viene a sumarse como herramienta a otros fondos ya existentes, por ejemplo la «Biblioteca Digital Hispánica» [http://www.bne.es/es/Catalogos/BibliotecaDigitalHispanica] y la «Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico» [https://bvpb.mcu.es/es/inicio/inicio.do], ambas del Gobierno de España; el portal de la Universidad de Michigan «The United States and its Territories» [https://quod.lib.umich.edu/p/philamer/]; la propia colección digital de la Biblioteca Nacional de Filipinas [http://web.nlp.gov.ph/nlp]; e iniciativas privadas como «Internet Archive»: [https://archive.org/].
      En este contexto se organizó el «Primer Coloquio Internacional de Literatura hispano-filipina» en el Colegio de San Luis, en la ciudad mexicana de San Luis Potosí, los días 29 y 30 de octubre de 2015. Los objetivos del evento eran dobles: por un lado, fomentar la reflexión crítica sobre una parcela importante de las literaturas hispánicas y, por otro, incentivar el debate y participación entre los propios creadores y autores filipinos. A iniciativa de Salvador García, y con la dirección de Mercedes Zavala Gómez del Campo, se tuvo la feliz idea de celebrar un primer congreso donde participasen tanto autores como investigadores de la literatura filipina en español. Se daba la circunstancia de contar con la presencia de Ramón Terrazas, promotor de la legendaria Cruzada Internacional por la Reivindicación del Español en Filipinas (CIREF), una de las primeras actividades a nivel mundial organizadas estrictamente a través del contacto y la campaña electrónica. Cuando internet estaba en sus orígenes, y acceder a la red era todo un privilegio, es de recordar aquella simpática página donde aparecían al viento las banderas de los países hispanohablantes, con la de Filipinas en grande. Para Terrazas, y para todos los que estuvimos allí, fue la culminación a una actividad de años en la que, sin conocernos personalmente, unos y otros habíamos trabajado por la reivindicación (cultural) y la recuperación (crítica) de la lengua y la literatura hispánicas en Filipinas.
      El encuentro tuvo dos sesiones de trabajo, en las que se presentaron comunicaciones, libros, se analizó la producción bibliográfica y las empresas que han laborado en las últimas décadas por mundializar la causa del español en Filipinas, por ejemplo la labor de personas como el salvadoreño Rodolfo Barón de Castro y la Oficina de Educación Iberoamericana, promotores de una campaña mundial por la defensa y estudio del español en Filipinas, con la publicación de obras como La lengua española en Filipinas; datos acerca de un problema (1965) e Hispanismos en el tagalo (1972).
      Matthew J. K. Hill, de la Universidad de Texas, presentó una comunicación sobre “La Academia devota, la familia Villavicencio y la imprenta manileña en el siglo XVIII”, el primer intento académico de trazar la genealogía de una de las obras poéticas más ambiciosas de la literatura filipina, hasta hoy prácticamente olvidada. David R. George, del Bates College, estudió la percepción de Filipinas en los viajeros españoles de comienzos del siglo XX, en “De paso por Manila: Impresiones de Filipinas en el relato español de viajes de circunnavegación. Mercedes Zavala, del Colegio de San Luis, dio a conocer algunas “Notas sobre pervivencias de la literatura tradicional hispánica en Filipinas: primeras búsquedas”. Por su parte Paula Park, de la Wesleyan University, en “La traducibilidad de la poesía de José García Villa, Marjorie Evasco y Edwin Agustín Lozada” hizo un nuevo ejercicio de comparatismo, línea de trabajo muy fructífera que ya defendió en su tesis doctoral. Andrea Gallo, presentó el texto “Guillermo Gómez Rivera: la escritura como resistencia”, y Salvador García siguió las líneas de su investigación en los archivos de Abad, con un texto sobre “Antonio M. Abad y su mirada hacia México”. Por nuestra parte, intentamos dar claves de una de las lagunas todavía existentes en esta producción escrita, con el texto “La Edad de Plata de la literatura hispanofilipina”. Finalmente, el autor Edmundo Farolán reflexionó sobre la labor desarrollada en los últimos años a través de “La Revista Filipina: trayectoria, logros y funciones”.
      Según palabras del propio Salvador García:




El Congreso deja un referente a nivel internacional, al ser el primero de esta índole que se lleva a cabo en el mundo. Se pretende que el evento sea itinerante, se sumen más investigadores y se realice cada dos años en diversas sedes, ya sea en Europa, Asia o América15.
      Ciertamente el Colegio de San Luis había realizado una excepcional labor al iniciar un tipo de actividad valiosa, por lo que tiene de encuentro académico, haciéndose merecedor del respeto de los investigadores que trabajan esta materia.
      Un segundo encuentro se celebró en la ciudad belga de Amberes del 3 al 5 de diciembre de 2018, como simposio internacional y bajo el título de «La literatura filipina en español en el contexto de los estudios hispanoasiáticos». El evento no es continuación del anterior, merma que probablemente desaprovecha un camino iniciado para agrandar el espacio académico. Su objetivo principal se describe del siguiente modo:




El encuentro está dirigido a expertos y académicos interesados en la literatura y la cultura filipina, y su relación con otras áreas geográficas y culturas que de una u otra manera han estado en contacto con Filipinas. Especialmente tenemos en cuenta propuestas en las que Filipinas actúa como centro de las relaciones entre áreas hispanohablantes y Asia16.

      El simposio tuvo once sesiones: Literatura filipina colonial (siglos XVI-XVIII); Isabelo de los Reyes: identidad y política en Filipinas; Libros de viaje: miradas entre España y Filipinas; Lecturas de José Rizal; Literatura, costumbrismo y política en Filipinas (s. XIX); Filipinas y el Caribe; Música y literatura en Filipinas; Lengua, identidad y política en las letras filipinas; Acciones y reacciones al imperialismo y neoimperialismo en las letras filipinas; Prensa Filipina y cultura en español; La Edad de oro de la literatura filipina en español.
      La nómina de temas y participantes muestra el interés inequívoco de este campo de estudios a nivel mundial. Son numerosos los jóvenes investigadores provenientes de muy diversas universidades que inician carreras dentro de esta materia. Hay que constatar por lo tanto que el fenómeno no es fruto de unas escuelas que fomenten la investigación en una líneas tradicionales de trabajo, sino que en muchos casos, no existe tradición previa en las universidades de origen. Estamos seguramente presenciando un fenómeno novedoso, diferente a la desatención y olvido en el que permaneció durante décadas la literatura hispanofilipina dentro del Hispanismo mundial.
      Así puede constatarse en el reciente «XX Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas», celebrado en Jerusalén del 7 al 12 de julio de 2019, una de las citas esenciales a nivel mundial dentro de la disciplina. De entre las cien páginas del programa, hay que destacar la participación de Antonio García Montalbán, con la presentación de “Seis aproximaciones al universo acústico de José Rizal”, y Johanna Abel, con “Un auto sacramental post/colonial: Filipinas (1954) de Adelina Gurrea”. Los temas filipinos comienzan a ser imprescindibles en cualquier cita que trate las literaturas hispánicas, y el Hispanismo en general. Por consiguiente, estamos comenzando a presenciar una realidad que parecía imperativa: la participación de la cultura filipina en los debates e investigaciones del mundo hispánico, y la naturalidad en el estudio de su historia y creación literarias.
      Futuros encuentros, en forma de coloquios, simposios o congresos, pueden manifestar el crecimiento de este objeto de estudio en un mayor interés académico, rigor científico y producción bibliográfica. De forma inmediata, del 21 al 23 de septiembre del 2020 tendrá lugar en la Universidad de Alicante el «XI Congreso Internacional de Filipinistas-ICOPHIL 2020», en el que la literatura filipina en español será uno de los temas principales.
      Finalmente, hay que señalar la reciente inauguración, a partir del día 9 de julio de 2019, de la exposición “La prensa española de Filipinas’ (Siglo XX)”. Al hilo de lo que hemos ido señalando, a saber, la pérdida de los órganos de expresión de la escritura filipina en español, la presente exposición es un magnífico trabajo de recopilación que busca atender un campo esencial de la lengua en el archipiélago, ya no sólo como hecho histórico, sino como fenómeno natural a la contemporaneidad filipina. Comisarios son José R. Rodríguez, de la Academia Filipina de la Lengua Española, y Gonzalo Santonja, director de la Fundación Lourdes Alonso, de Carrión de los Condes (Palencia), donde se ubica la exposición. El programa, bellamente editado y con inclusión de textos, es de acceso libre a través de internet: [https://i.escrol.es/ILCYL/DOC/5B271034-9F94-4B88-D7113638D3EB64C6.PDF]. Sin duda será altamente beneficioso que la exposición sea itinerante y pueda verse en varias localidades y capitales, también del archipiélago, para apreciar la decisiva contribución del español en la construcción de la Filipinas moderna.

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1 Por poner algunos ejemplos, véanse las producciones española en Luis Ángel Sánchez Gómez, “Recent Philippine historical studies in Spain”, en Asian Research Trends,1995, núm. 5, pp. 1-23, y mexicana en María Fernanda García de los Arcos, “Philippine Historical Studies in Mexico”, en Asian Research Trends, 1998, núm. 1, pp. 1–23. Un panorama general de las principales aproximaciones para el caso holandés puede verse en Gerard A. Persoon “Introduction. A overview of Philippine studies”, en Bijdragen tot de Taal-, Land- en Volkenkunde, 2001, vol. 157, núm. 3, pp. 451-469.
2 No obstante, desde el ámbito español conviene dejar mención de un trabajo singular llevado a cabo desde la genética, el «Atlas etnohistórico y topogenético de las islas Filipinas» (Ministerio de Economía y Competitividad-HAR2010-21063), cuyos resultados merecerían mayor visibilidad, sin duda a la luz de artículos de alcance global como el reciente de Florent Détroit, Armand Salvador Mijares, Julien Corny, Guillaume Daver, Clément Zanolli, Eusebio Dizon, Emil Robles, Rainer Grün y Philip J. Piper, “A new species of Homo from the Late Pleistocene of the Philippines”, en Nature, 2019, núm. 568, pp. 181-186, de cuyas conclusiones se hace eco la prensa mundial; y teniendo también en cuenta la larga tradición española de análisis paleoantropológico: Francisco de las Barras de Aragon, Cráneos de Filipinas, Madrid, CSIC, 1942.
3 R. Menéndez Pidal, El Romancero español. Conferencias dadas en la Columbia University de New York los días 5 y 7 de abril de 1909, Nueva York, The Hispanic Society of America, 1910, p. 115.
4 Para los detalles y fichas bibliográficas de las diferentes literaturas del archipiélago, véase nuestro trabajo “Historiografía comparatista de las Letras Filipinas”, en Pedro Aullón de Haro (ed.), Historiografía y teoría de la historia del pensamiento, la literatura y el arte, Madrid, Dykinson, 2015, pp. 689-706, y el texto que en esta misma revista presentamos. Véanse reflexiones específicas sobre la literatura filipina en español, en Cecilia Cañiza, “Introducciones a la literatura filipina en español: Análisis de las obras de Estanislao Alinea, Luis Mariñas y Delfín Colomé”, Revista Filipina, tomo XVI, núm. 3, invierno 2012-13; y Jorge Mojarro, “El estudio de la literatura hispanofilipina durante el siglo XX”, Nueva Revista de Filología Hispánica, 2018, vol. 66, núm. 2, pp. 651-681 .
5 Roberto Rico, “Bitácoras filipinas en español”, Revista Filipina, invierno 2012-13, tomo XVI, núm. 3.
6 Perro Berde. Revista cultura hispano-filipina, publicada por la Embajada de España en Filipinas, hasta el momento ha editado ocho números, con un número 0 que dio inicio a la revista el año 2009. Aunque es revista impresa, puede consultarse igualmente de forma electrónica: http://www.perroberde.com/
7 Si no erramos en la cuenta, son cinco los números especiales dedicados a la materia: «Civilización filipina y relaciones culturales hispano-asiáticas», edición de I. Donoso, Cuaderno Internacional de Estudios Humanísticos y Lingüística, Humacao, Universidad de Puerto Rico, vol. 19, 234 pp.; «Philippine Literature in Spanish», edición de Adam Lifshey, Kritika Kultura, Universidad Ateneo de Manila, 2012, vol. 20, pp. 95-258; «Philippines», edición de Andrea Gallo, Transmodernity. Journal of Peripheral Cultural Production of the Luso-Hispanic World, vol. 4, num. 1, 2014, 297 pp.; «Literatura hispanofilipina», edición de Jorge Mojarro, Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, núm. 88, 336 pp.; y «Transpacific Connections of Philippine Literature in Spanish», edición de Jorge Mojarro, Unitas, Universidad de Santo Tomás, vol. 92, núm. 1, 2019, 402 pp.
8 Esto es lo que se indica en su página de créditos: “Moreover, it has been multilinguistic on the whole, allowing itself to evolve from a journal published purely in Spanish, and then in English, becoming bilingual eventually in the various issues in which articles are written in Spanish and English, or as has been the case in the last several decades, in English and Filipino. And, of late, UNITAS has also published articles in other languages”.
9 Así lo hemos señalado en varias ocasiones: “El modelo universitario europeo en Asia: la Universidad de Santo Tomás de Manila (1611) y la civilización filipina”, en Hispanogalia. Revista hispanofrancesa de Pensamiento, Literatura y Arte, París, Embajada de España en Francia, 2007-2009, núm. IV, pp. 151-163; y “La excepción universitaria española en Asia: Santo Tomás de Manila”, en Metodologías Humanísticas en la Era Digital, Casimiro & Instituto Juan Andrés, vol. 1, pp. 137-151.
9 I. Donoso, “Retana y la crítica al Modernismo: De la evolución de la literatura castellana en Filipinas [1909]”, Revista Filipina, tomo XII, núm. 1, primavera 2008.
10 Leon Battista Alberti, De re aedificatoria: A Lemmatized Concordance, Hildesheim, Olms-Weidmann, 1996; Concordantia Palladiana: A Lemmatized Concordance to the Works of Rutilius Taurus Aemilianus Palladius, Hildesheim, Olms-Weidmann, 2003; y Concordantia ortegiana: concordantia in José Ortega y Gasset opera omnia, Alicante, Universidad de Alicante, 2004 (junto a Fernando Miguel Pérez Herranz).
11 La metodología de trabajo fue descrita en numerosos lugares, por ejemplo el siguiente texto para el caso de Pérez Galdós: Javier Fresnillo Núñez y Enrique Rubio Cremades, “Benito Pérez Galdós y la Biblioteca Virtual”, en Yolanda Arencibia, María del Prado Escobar y Rosa María Quintana (eds.), VII Congreso Internacional Galdosiano 2001: Galdós y la escritura de la modernidad, Las Palmas de Gran Canaria, Cabildo de Gran Canaria, 2004, pp. 890-892.
12 En nota de prensa del 29 de marzo de 2019, se comunica la salida del Banco Santander y la consecuente desaparición de la Fundación de la Biblioteca Cervantes. Se anuncia también, en palabras del rector Manuel Palomar, el retorno a los orígenes del proyecto, es decir, mayor atención científica y textual. Véase “El Santander abandona la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes”, Información, 29 de marzo de 2019.
13 Véase “Nota sobre la Cruzada Internacional por la Reivindicación del Español en Filipinas (CIREF) y Edmundo Farolán”, Revista Filipina, invierno 2107, vol. 4, núm. 2, pp. 27-28.
14 “Primer Congreso de Literatura Hispanofilipina: recuperando nuestro pasado olvidado”, en Vientre de cabra, 1 de noviembre de 2015: [https://vientredecabra.wordpress.com/2015/11/01/primer-congreso-de-literatura-hispanofilipina-recuperando-nuestro-pasado-olvidado]
15 Según datos extraídos de la página institucional del simposio alojada en la Universidad de Amberes: [https://www.uantwerpen.be/en/conferences/literatura-filipina/sobre-el-simposio/]



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Segunda mesa del Primer Coloquio Internacional de Literatura hispano-filipina.
Colegio de San Luis, México, 29 de octubre de 2015



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Tercera mesa del Primer Coloquio Internacional de Literatura hispano-filipina.
Colegio de San Luis, México, 30 de octubre de 2015


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Cuarta mesa del Primer Coloquio Internacional de Literatura hispano-filipina.
Colegio de San Luis, México, 29 de octubre de 2015


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Antonio García Montalbán y Johanna Abel, los dos filipinistas presentes
en el «XX Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas»,
celebrado en Jerusalén del 7 al 12 de julio de 2019



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Anuncio de la exposición “La prensa española de Filipinas’ (Siglo XX)”