Revista Filipina

Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina

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Verano 2018
Volumen 5, Número 1



Revista Filipina, Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Verano 2018, Vol. 5, N
úm. 1



RESEÑAS Y COMENTARIOS BIBLIOGRÁFICOS


Rafael Conca
Alcoy tiene playa…y otras historias hispanofilipinas
Alcoy, Gráficas Alcoy, 2014, 284 pp.
[ISBN: 978-84-617-2676-9]



El patrimonio lingüístico que representa la lengua española para el archipiélago filipino se manifiesta, entre otros aspectos, en la numerosísima antroponimia y toponimia hispánicas de Filipinas, que crean un paisaje cultural indudablemente singular dentro de Asia. Sobre la antroponimia filipina son escasas las referencias existentes y los estudios de detalle, como el capítulo “Apellidos españoles en Filipinas”, del volumen La lengua española en Filipinas. Datos acerca de un problema, Madrid, Oficina de Educación Iberoamericana, 1965. El estudio de conjunto más valioso es el que aparece en la obra póstuma de Antonio Quilis, La lengua española en Filipinas, Madrid, CSIC, 2008, que emplea la interesante metodología que usó Juan Vernet con la guía telefónica para estudiar los apellidos de origen árabe en España (“Antropónimos árabes conservados en apellidos del Levante español”, en Sharq Al-Andalus, 1988, núm. 5, pp. 207-213). Lo mismo puede decirse de la toponimia, a la que se dedican una treintena de páginas en el volumen de Quilis y Casado de 2008, estudio magníficamente organizado que representa hasta el momento la principal referencia sobre la toponimia hispánica en Filipinas. De forma esporádica habían aparecido pequeñas contribuciones, como el listado de “Municipios de las islas Filipinas con igual nombre que algunos de España”, reproducido en Rizal y la crisis del 98, Madrid, Parteluz, 1997. No obstante, sólo conocemos un caso en el que se haya realizado una investigación con carácter un poco más exhaustivo sobre un topónimo hispánico en Filipinas, el de Getafe, estudiado en el mismo libro.
      De ahí la importancia del libro de Rafael Conca y su estudio del Alcoy filipino, obra poliédrica que es al mismo tiempo un libro de viajes, una etnografía histórica y presente, una investigación detectivesca y, por fin, una narración apasionada a través de archivos y personas para desentrañar que Alcoy, ciudad montañosa y helada, también tiene playa. Alcoy tiene playa… y otras historias hispanofilipinas es el único libro, que conozcamos, dedicado exclusivamente al estudio de un topónimo filipino de origen español. Por consiguiente representa, en su modestia, un hito bibliográfico dentro de la limitada producción filológica y cultural en torno al español en Filipinas. Representa, igualmente, un volumen singular por el origen, forma y fin de su composición. Rafael Conca, escritor y columnista alcoyano, en un proyecto personal financiado prácticamente con sus propios fondos, agitó, a través de la prensa y radio locales, un blog y una cuenta de facebook [https://es-es.facebook.com/alcoytieneplaya], la opinión pública alcoyana, la alcaldía y las principales personalidades de la ciudad alicantina, para llegar a un mejor conocimiento del municipio de Alcoy en la isla de Cebú. La idea era realizar un viaje personal, desde Alcoy a Alcoy, con el fin de descubrir por qué una localidad a 15.000 kilómetros tenía igual nombre.
      Conca hizo las maletas, con cartas del alcalde y otras instituciones, y partió una mañana para Filipinas. En el Alcoy cebuano se entrevistó igualmente con todas las autoridades públicas y, sobre todo, recabó valiosa documentación y datos de primera mano proporcionados por los eruditos y cronistas locales. No contento con toda esa información, Conca investigó las crónicas misioneras y trató de exhumar archivos que explicasen por qué existía un municipio en la provincia de Cebú con el nombre de Alcoy.
      El resultado de toda esta odisea es un libro delicioso, un verdadero mosaico antropológico de la población de Alcoy de Cebú, de su historia, sus barangays y calles, patrimonio y lengua, de sus gentes, llamados alcoyanons. El capítulo tal vez más interesante para nuestro propósito sea el dedicado a la creación de Alcoy a mediados del siglo XIX, los motivos de su fundación como municipio, y del nombre que se le otorgó. Conca nos introduce en los vericuetos de la política administrativa decimonónica, las tensiones entre el obispado de Cebú y la gobernación civil, y la «erección de pueblos» a lo largo del siglo XIX, aspecto capital para la época como demuestran los miles de legajos del Archivo Nacional en Manila de la sección de igual nombre.
      El libro rebasa por lo tanto todas las gracias de una empresa local, para representar un hito bibliográfico ante la escasa atención dada a la toponimia hispánica en Filipinas. Su bella impresión y el numeroso material iconográfico inédito que acompaña el texto hacen del volumen un valiosísimo testimonio de la cultura del Alcoy cebuano, de Filipinas en general, y de la herencia hispánica a la hora de nombrar personas y lugares en un archipiélago asiático.

ISAAC DONOSO

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