Revista Filipina

Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina

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Verano 2018
Volumen 5, Número 1



Revista Filipina, Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Verano 2018, Vol. 5, N
úm. 1



ARTÍCULOS Y NOTAS


ABAD DE DIOS Y EL SENTIDO DE LA EXPERIENCIA: NOTAS A LA OBRA DE MACARIO OFILADA

ESTHER ZARZO
Universidad de Alicante


Es realmente significativo encontrar una novela filipina en español de las características que nos ofrece Abad de Dios de Macario Ofilada Mina (Manila, 1971), doctor en Filosofía, crítico, historiador y miembro más joven de la Academia Filipina de la Lengua Española1. Una novela contemporánea de ágil lectura y profundidad experiencial que invita al lector a acompañar al protagonista en el viaje personal de construcción narrativa de su identidad a través de la rememoración de su identidad histórica filipina.
      Con esta novela Macario Ofilada acerca al gran público las conclusiones de sus trabajos más académicos. La vivencia del protagonista podría entenderse como la puesta en práctica del sentido de la experiencia analizado por Ofilada en San Juan de la Cruz: el sentido experiencial del conocimiento de Dios: claves para un acercamiento filosófico a San Juan de la Cruz (2002); pero también de la identidad histórica y dialéctica ensayada en la reconstrucción biográfica de Errante Golondrina: The Life and Times of Josephine Bracken (2003); e incluso del sentido místico de la vida tratado en Filosofía, lenguaje, mística: Desde las entrañas del espíritu (2005). Y es que la novela Abad de Dios, pese a su reciente publicación en 2018, no sólo lleva en espera de publicación desde 2012, sino que como demuestra la fecha del prólogo, su gestación se inicia el 2001. Este periplo revela el paralelismo esencial entre los trabajos literarios de Ofilada y su actividad académica.
      En cuanto a la edición de la obra, si bien es cierto que la novelística filipina en español va ganando poco a poco espacios de reconocimientoasí encontramos novelas como Quis ut Deus de Guillermo Gómez Rivera publicada en Manila por The Herald Press2, y El diario de Frankie Aguinaldo de Edmundo Farolán, dentro del Proyecto Libro de Revista Filipina3, cabe reconocer la inestimable contribución de la «Colección Oriente». En efecto, y como es habitual, los títulos de la colección cuentan con colaboradores distinguidos con objeto de dar prestancia crítica a los textos filipinos dentro de un contexto panhispánico. Consecuentemente, el prólogo va a cargo del conocido novelista guineoecuatoriano y académico Justo Bolekia Boleká4, quien resalta la analogía entre las identidades filipina y guineana, tanto por las vicisitudes históricas como por la hispanidad compartida, y como prueba de que Abad de Dios lleva al lector a reflexionar sobre su propio sentido histórico. En segundo lugar, la nota crítica la realiza la catedrática italo-argentina Catalina Paravati, del Ateneo Ciels de Padua, titulada “Intramuros, el interior de un alma”, en la cual analiza el valor simbólico del espacio en la identidad del protagonista, desvelando que es precisamente la recuperación del hispanismo representado en la ciudad de Intramuros lo que da cohesión a la espiritualidad filipina. Por último la portada, ilustrada con La carroza de Fernando Zóbel de Ayala, obra que representa la patrona de Filipinas en procesión, Nuestra Señora del Rosario de la Naval de Manila, dando forma a la experiencia religiosa singularmente filipina descrita a lo largo de la obra.

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      Centrándonos en la estructura de la novela, Ofilada inicia Abad de Dios con una introducción titulada “A modo de prólogo. El sepulcro de mi padre”, en la que destila una reflexión sobre la muerte y el silencio donde se reconoce su profunda formación filosófica, en la expresión de sentires propios de al menos Gadamer5, Levinas6, Ricoeur7, o Proust8:


[...] yo mismo soy fábula, inmortalización, narrativa de mis orígenes lejanos, desconocidos y olvidados. Pero mientras tanto he de narrarme a mí mismo y a ellos también. [...]
Mi narración no entra en el tiempo. No creo en el tiempo en sí, pero sí en la historia. [...]
Lo que verdaderamente cuenta, al fin y al cabo, es la fe que tuvimos (tenemos) en los episodios narrados y no los éxitos ni los fracasos. Me refiero a la fe que suele pasar desapercibida; la fe que queremos llevar a las zonas limítrofes, es decir, la fe que queremos que traspase sus propias fronteras; la fe que sólo puede vivirse en silencio [...].



      Se reconoce fácilmente la historicidad de Gadamer, según la cual la propia identidad es siempre dialógica y religada a la trascendencia de ser historia con y para otros. Pero también evoca una ética levinasiana con la experiencia auténtica del encuentro con la muerte del otro, de ese otro que nos definía en nuestra identidad, y en cuya muerte asistimos a la muerte de esa parte de uno mismo que se configuraba con el otro. A partir de ahí, la necesidad de mantener la relación sobre el vacío que ha dejado la desaparición de aquel que configuraba un mundo nos conduce a reconstruir ese tiempo perdido proustiano, que como bien reconocía Ricoeur, sólo puede recuperarse en un tiempo narrado. Queda así explícito el proyecto de la obra: recuperar el sentido de la experiencia a través de incardinarse en la historia. Una operación literaria que pone en práctica el aparato teórico definido por Alfonso Reyes en La experiencia literaria9, y que se alinea con el proyecto de José Lezama Lima en La expresión americana10, por cuanto la reconstrucción del propio mito de la hispanidad, latente todavía en la ciudad de Intramuros, y su elaboración como experiencia y expresión literarias, será lo que dé sentido a la identidad narrativa de nuestro protagonista.


Tras esta reflexión inaugural, comienza la obra dividida en cinco capítulos: i. Silencio; ii. San Juan; iii. Comida; iv. Intramuros; v. La ermita; y Final.
      En el primero de ellos, Miguel, el protagonista, criollo de padre filipino y madre española, con un monólogo interior de ritmo rápido y pensamientos divergentes, nos ubica de forma instantánea en una mañana cualquiera del Madrid contemporáneo, justo en el instante en que recibe la noticia de la muerte de su padre. Ante tal acontecimiento, y como prueba de la postmodernidad superficial que encarna, reacciona con una digresión sobre política, deporte, comida rápida, medios de comunicación, y el malhumor que le genera su tía Tula. No obstante, la interrupción constante de la palabra silencio en cada inicio de párrafo nos indica esa dislocación interior que exige respuestas. La siguiente noticia, esta vez desde Filipinas, es la muerte de su abuelo Pepe, lo que motiva el viaje a Filipinas y la transformación del sentido de la existencia de protagonista.
      En los sucesivos capítulos Miguel irá reconstruyendo, a través de las memorias de su familia, los cien últimos años de la nación filipina y su hispanidad esencial, experimentando, de forma cada vez más profunda, el sentido de los acontecimientos nacionales como parte de su identidad histórica, dialógica, híbrida y diferencial. La descripción minuciosa de entornos, paisajes, costumbres, devociones, comidas tanto filipinas como españolas dan prueba fehaciente de la peculiaridad identitaria que le componen como filipino. Todo ello a través de diversos recursos estilísticos que exigen del lector una elaboración activa, pues con el objetivo de mostrar esa diversidad de voces que componen al protagonista se intercalan textos pertenecientes a diarios de antepasados, cartas personales, mensajes de texto, correos electrónicos, colección de fotografías, etc. Y así es como asistimos, mejor dicho, participamos, en la reconstrucción de la historia filipina a través de las memorias de la familia de Miguel a partir de su bisabuelo Vicente Abad de Dios, que da nombre el volumen.
      Sin duda, la experiencia literaria de la procesión de Nuestra Señora del Santísimo Rosario, La Naval de Manila, talla más antigua de Filipinas y Patrona de la Armada, es un punto de inflexión, de ahí la ilustración de la portada. No sólo el manto de La Naval conecta a nuestro protagonista con la exuberancia barroca de la Manila histórica, símbolo de la hispanidad, y núcleo de la identidad histórica y dialéctica filipina, sino que las calles transitadas en su procesión permiten trascender a un espacio geográfico devocional, que da sentido a una urbanidad, a una conciencia civil de raíz católica y vivencia hispánica que podrían ayudar a la edificación de un cosmos filipino contemporáneo.
      En suma, estamos ante la expresión novelada de una profunda experiencia literaria de la realidad filipina que funda su identidad histórica. Una novela histórica de formación, rápida, entretenida y profundamente significativa, en la que Macario Ofilada, educado en Filipinas y en España, recupera el sentir barroco de un Intramuros hoy prácticamente olvidado, en un intento de transmisión vivencial y devocional al espíritu filipino, de un sentimiento de trascendencia y esperanza capaz de enfrentarse al vacío de experiencia característicamente postmoderno, cibernético y electrónico, que en contra de la experiencia profunda y religada de la realidad, promueve la dispersión experimental relativista y antihumanista. Una obra que engrandece la novelística filipina contemporánea.

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1  Abad de Dios, Barcelona, Editorial Hispano Árabe, Colección Oriente, 2018, pp. 273. [ISBN: 9788494498374].
2  Guillermo Gómez Rivera, Quis ut Deus, o el Teniente Guimô, el brujo revolucionario de Yloílo, The Herald Press, Manila, 2015.
3  Edmundo Farolán, El diario de Frankie Aguinaldo, San Francisco, Carayan Press, 2016.
4  Por citar algunas de sus obras: Cuentos Bubis de la Isla de Bioko, Salobralejo, Editorial Malamba, 2003; y Los caminos de la memoria, Madrid, Sial, Colección Casa de África, 2016.
5  Hans-George Gadamer, Verdad y método. Fundamentos de una hermenéutica filosófica, Salamanca, Sígueme, 1977
6  Emmanuel Lévinas, Totalidad e infinito, Salamanca, Sígueme, 1977.
7  Paul Ricoeur, (1985), Tiempo y narración III. El tiempo narrado, trad. de A. Neira, México, Siglo xxi, 2009.
8  Marcel Proust, En busca del tiempo perdido. El tiempo recobrado, trad. de C. Manzano, Barcelona, RBA, 2013.
9  Alfonso Reyes, (1942), La experiencia literaria, en Obras Completas, xiv, México, FCE, 1997.
10  José Lezama Lima, (1957), La expresión americana, La Habana, Letras Cubanas, 1993