

Francisco Zaragoza
Cuando llegues
de Emocionario,
versos de la adolescencia (1929)
Tu presencia presentí
en aquel vivo fulgor
de un ocaso de rubí.
Desde entonces siento en mí
los estigmas del amor.
Tu fragancia voy siguiendo
sonámbulo de tus huuellas.
De ansiedad todo me enciendo
y a mi paso van cayendo
cual pétalos las estrellas.
Cuando llegues, rasgaré
mis sendales interiores
y como ofrenda pondré
pobre alfombra de tu pie
mis estrellas y mis flores
Cuando llegues a mi lado,
tendrá más luz la mañana,
muestro amor será sagrado,
nupcial y limpio brocado
la linfa de la fontana.
De oro serán sus raudales
formados para un joyel.
Florecerán los rosales,
destilarán los panales
su más deliciosa miel.
¡Alza el rosal de tus manos!
¡Déjame oír tus latidos!
Se enjoyarán los pantanos
y los pájaros livianos
arrullarán en sus nidos.
¡Fascina con tu mirada
la nostalgia de mi vida,
que la noche está callada
y, la luna, en la enramada,
parece que está dormida!
Sobre mi pecho reclina
el candor de tu belleza,
de clara luz matutina.
Y tu sonrisa divina
restañará mi tristeza.
La brisa errante y alada
vendrá a besarnos la frente
con su azul scheherazada
y una embriaguez encantada
será el sueño adolescente.
Cuando llegues a mi vera
¡oh, mi adorada Vestal!
surgirá la primavera
y será la vida entera
un arpegio de cristal.