El Último adiós de José Rizal


Marcel Behringer

El poema "Último Adiós" del poeta filipino José Rizal es una obra literaria impresionante y una de sus creaciones más importantes. No sólo es una de sus poesías más famosas y más referidas, sino es también una aura romántica de las últimas horas de la vida de este gran mártir.

....Este poema ayuda al lector a entender el comportamiento de Rizal, en estos últimos momentos de su vida, sus emociones y pensamientos de su divina patria y sobre todo, a comprender lo que significa morir como un mártir.

....El poema es sin precedente una expresión de lo que significa aceptar su destino. Ser un mártir no solamente es morir por los ideales sino sobre todo ser fiel a estos ideales hasta el final.

....En sus adioses, se despide de su patria, se despide de su vida y de sus sueños, y se despide de todos los seres que amaba. En la última carta que escribió a su mejor amigo Ferdinand Blumentritt (Epistolario, Tomo V) dice:

“Mi querido hermano:
Cuando recibas esta carta, ya estaré muerto. Mañana a las 7 seré fusilado; pero soy inocente del crímen de rebelión.
Yo voy á morir con la conciencia tranquila.
¡Adiós, mi mejor, mi más querido amigo, y nunca pienses mal de mí!

Recuerdos á toda la familia, á la Sra. Rosa, Loleng, Conradito y Federico.
Yo te dejo un libro como último recuerdo mío.

José Rizal
Fuerza de Santiago, 29 Diciembre, 1896”

....Si se toma en consideración la inocencia de Rizal, de la que estaba convencida hasta el final, la tranquilidad heroica con la que muere es aún más impresionante.

....El poema Último Adiós se dirige tanto a su “Patria adorada” como a sus “queridos seres”. Se despide de la Patria y la denomina el “perdido Edén”. Se refiere al Edén que es según la Biblia el lugar donde Dios ha puesto al hombre después de crearlo. Debería ser un lugar divino donde todos los hombres viven pacíficamente y con prosperidad. Pero Rizal lo niega añadiendo la palabra “perdida”. Quiere decir que las Filipinas – su Patria – podría y debería ser este lugar con él que sueña pero que no lo es, que lo fue alguna vez, pero ya no lo es. Ya desde el principio no hay ninguna duda que Rizal muere sin rencor. Cuando escribe “a darte voy alegre la triste mustia vida” puntualiza una antítesis con los adjetivos opuestos “alegre” y “triste”.

....Pero el morir por su patria no tiene ningún contravalor. No lo hace con el fin de deshacerse de un futuro inestimado ni por enriquecerse a si mismo de alguna manera moral, sino lo hace porque le parece lo mejor para Filipinas y el porvenir de su patria:
“Y fuera más brillante, más fresca, más florida,
también por ti la diera, la diera por tu bien.”

....Esta idea se repite en la quinta estrofa. Rizal describe su propia vida como un ensueño así que se subordina absolutamente a la orden de la tierra y la patria. Hasta los últimos momentos de su vida, cuando está a punto de morir, cuando su alma “pronto va a partir”, aún desea la “salud” y bien de su patria.

....Rizal expresa tres modos de relacionarse con la patria. Primero, muere “bajo su cielo”. Segundo, dormirá “en tu encantada tierra la eternidad”, es decir, enterrado dentro de su tierra. La última relación es un poco diferente: El muere “por darte vida”.

....El poema refleja también que Rizal no necesita nada, que no se siente triste al morir. Solamente pide a la patria que ore por “mi descanso a Dios”.

....Él siempre está consciente de que hay personas que sufren más que él.
“Ora por todos cuantos murieron sin ventura,
por cuantos padecieron tormentos sin igual,
por nuestras pobres madres que gimen su amargura;
por huérfanos y viudas, por presos en tortura
y ora por ti que veas tu redención final.”

Hasta el final no introduce a los “queridos seres”— a sus padres y hermanos, a sus amigos de la infancia y sobre todo a la “dulce extranjera, mi amiga, mi alegría”, que alude a su esposa irlandesa, Josephine Bracken.

....Su despedida es tranquila cuando dice “descanso del fatigoso día”, y no muestra ninguna rabia, ninguna frustración. Para él, no le parecía importante que lo recuerden como un héroe. “Y cuando y mi tumba de todos olvidaba, / no tenga cruz ni piedra que marquen su lugar, / deja que la are el hombre, la esparza con la azada, / y mis cenizas antes que vuelvan a la nada, / el polvo de tu alfombra que vayan a formar.”

....Si se considera sus últimas horas de su vida, no es sorprendente la tranquilidad con la que escribió la carta a Blumentritt. Dijo, “Cuando recibas esta carta, ya estaré muerto. Mañana a las 7 seré fusilado; pero soy inocente del crimen de rebelión.” Se lo dijo así, sencillamente, sin comentarios, sin quejarse.

....José Rizal murió con “la conciencia tranquila” fiel a sus ideales de una revolución pacífica.


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Tomo XIV, no.2,
Verano 2010


Director: Edmundo Farolán




En este número:

Editorial

Homenaje a los heroicos Donoso y Gallo
Guillermo Gómez Rivera

Reflexiones sobre
el I Premio Juan Andrés de Ensayo e Investigación
en Ciencias Humanas

Andrea Gallo

El español en las Islas Filipinas
Friedrich Lämmel

El Último Adiós de José Rizal
Marcel Behringer


“Memoria compartida: el legado intercultural hispano-filipino”:
un proyecto de investigación.

Nieves Villaseca
Juan Ignacio Robles

Carta de Soldedad Vital de Luna
a Felipe Gómez y Windham.
Memorias personales sobre:
•El homicidio de Paz Pardo de Tavera

•El asesinato de Antonio Luna y Andrés Bonifacio
•El conato de venta de Filipinas a EE.UU.
•El juego de la francmasonería de Filipinas










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