Verano-Otoño 2014
Vol. 2, Número 1
ARTÍCULOS Y NOTAS
PDF: Isaac Donoso: Manila y la empresa imperial del Sultanato de Brunei en el siglo XVI
Manila y la empresa imperial del Sultanato de Brunei en el siglo XVI
ISAAC DONOSO
Universidad de Alicante
I. LA EXPANSIÓN TALASOCRÁTICA DEL SULTANATO DE BRUNEI
Tradicionalmente se ha considerado el Sultanato de Brunéi uno de los más antiguos del mundo insular del Sudeste Asiático. Sin embargo, no se sabe con certeza la fecha en que se funda. Las noticias ciertas son que para la primera parte del siglo XVI, el gobernador local adopta el Islam como religión oficial y se proclama sultán: “Some time between January 1514 and December 1515, the King or Maharaja of Brunei embraced Islam and became the first sultan, Sultan Muhammad”1. Si anteriormente algún otro reyezuelo se pudiera haber proclamado sultán, no hay datos que lo aseveren. Consecuentemente, no se pueda certificar que el Sultanato de Brunéi alcance mediados del siglo XV como se estipula para el caso del Sultanato de Sulú en el Archipiélago Filipino2. No obstante, e independientemente de qué sultanato es anterior (ocupando por lo tanto la mayor antigüedad en el mundo oriental del Sudeste Asiático), lo cierto es que población musulmana debió de ser especialmente activa en Brunéi. Si bien la asunción del título de sultán pudiera retrasarse, no hay duda de la capacidad islámica e islamizadora de Brunéi para mediados del siglo XV.
En efecto, de forma entusiasta se califica como “Imperio de Brunéi” al gobierno del quinto sultán, Sultán Bulqya / السلطان البلقية A(1485-1524). Aunque ciertamente los límites son exagerados en lo concerniente a expansión territorial, sí es cierto que con las reglas del juego de la política en el Sudeste Asiático ―la talasocracia―, Brunéi alcanzó una preeminencia significativa a comienzos del siglo XVI:
The fifth sultan, Bolkiah, has entered Brunei legend as Nakhuda Ragam, the Singing Admiral […], whose reign saw the expansion of Brunei to its greatest extend: the re-establishment for the third time of that thalassocracy which embraced the trading ports of Borneo, Sulu, and the Philippines(3).
17 de julio de 1521. —La ciudad de Burné— Al día siguiente volvimos a la orilla del mar, en donde encontramos dos piraguas para conducirnos a nuestros navíos. La ciudad está construida en el mar mismo, excepto la casa del rey y las de algunos jefes. Se compone de veinticinco mil hogares o familias. Las casas son de madera, sobre gruesas vigas para aislarlas del agua. Cuando sube la marea, las mujeres que venden mercancías atraviesan la ciudad en barcas. Protegiendo el palacio real hay una gran muralla de gruesos ladrillos, con barbacanas a manera de fortaleza, sobre la cual se ven cincuenta y seis bombardas de bronce y seis de hierro; dispararon muchas veces durante los dos días que pasamos en la ciudad. El rey, que es moro, se llama raja Siripada. Es muy gordo, y tendrá unos cuarenta años. Le sirven solamente mujeres, hijas de los principales habitantes de la isla. Nadie puede hablarle mas que por medio de una cerbatana, como nos obligaron a hacerlo. Tiene diez escribas, dedicados únicamente a escribir lo que le interesa, en cortezas muy delgadas de árbol, que llaman chiritoles. No sale nunca de su palacio, salvo para ir de caza(4).
Agosto de 1521. —Costumbres y supersticiones―. Los moros van desnudos como todos los habitantes de estos parajes. Aprecian sobre todo el azogue, el cual beben, pretendiendo que preserva la salud y cura las enfermedades. Adoran a Mahoma y siguen su ley; por esta razón no comen cerdo. Se lavan la parte posterior con la mano izquierda, que no usan nunca para comer, y no orinan de pie, sino en cuclillas. Se lavan la cara con la mano derecha; pero jamás se frotan los dientes con los dedos. Están circuncisos como los judíos. No matan cabras ni gallinas sin antes dirigirse hacia el Sol; cortan la punta de las alas a las gallinas y la membrana de las patas e inmediatamente las hienden en dos; no comen ningún animal que no hayan matado ellos mismos(5).
19 de julio de 1521. —Alarma— La mañana del 29 de julio, que fue lunes, vimos venir hacia nosotros más de cien piraguas, divididas en tres escuadras, y otros tantos tungulisy que son sus barcos pequeños. Como temíamos que nos atacasen a traición, inmediatamente nos hicimos a la vela, con tanto apresuramiento que nos vimos obligados a abandonar un ancla. Nuestras sospechas aumentaron cuando nos fijamos en muchas embarcaciones grandes, llamadas juncos, que el día antes anclaron alrededor de nuestros navíos, por lo que tuvimos miedo de que nos asaltasen por todas partes. Nuestra primera precaución fue desembarazarnos de los juncos, contra los que hicimos fuego, matando a mucha gente. Cuatro juncos llegaron a nuestra proa; los otros cuatro se salvaron varando en tierra. —El hijo del rey de Lozón, prisionero― En uno de los juncos que cogimos estaba el hijo del rey de la isla de Lozón, que era capitán general del rey de Burné y venía de conquistar con los juncos una gran ciudad llamada Laoé, construida en una punta de la isla, hacia la gran Java. En esta expedición saqueó esta ciudad porque sus habitantes preferían obedecer al rey gentil de Java en lugar del rey moro de Burné(6).
Si el texto que narra Pigafetta es una curiosidad, al menos se pone de relieve la acción política de Brunéi. Por un lado, el príncipe de Manila iba a casarse en 1521 con una hija del Sultán de Brunéi; por el otro, los soberanos de Brunéi y Sulú ya estaban emparentados con un matrimonio previo. Ciertamente para 1521, Rajá Siripada o Sultán Bulqya estaba creando las bases de una expansión imperial, que unía el norte de la isla de Borneo con el Archipiélago Filipino, desde la isla de Luzón al Archipiélago de Sulú9.Dejando Chipit al Este, reconocimos al Oeste las dos islas de Zoló y Taghima, donde, según nos dijeron, se pescan las perlas más bellas. —Perlas del rey de Zoló― Allí encontraron las ya citadas del rey de Burné; he aquí cómo las poseyó: este rey se había casado con una hija del rey de Zoló, quien le dijo un día que su padre tenía dos gruesas perlas; envidioso el rey de Burné, una noche salió con quinientas embarcaciones llenas de hombres armados, se apoderó del rey de Zoló, su suegro, y de dos de sus hijos, y les libertó a condición de que le darían dichas dos perlas(8).
El Maese de Campo saltó en tierra con los españoles prestos para lo que se ofreciese, y luego vino un tío del Rey de Manilla que también se intitulaba Rey. Éste venía tan acompañado que se entendió que era Solimán, abrazó al Maese de Campo, paresció hombre de buena voluntad; y luego tras él, de allí a un poco, llegó el otro sobrino, llamado Solimán, que era más moro que el que vino primero. Éste se mostró más grave y habló con mucha arrogancia, diciendo que se holgava tener amistad con los españoles, pero que entendiese que ellos no eran indios pintados no havían de sufrir lo que los otros sufrían, antes por la menos cosa que tocase a su honra havían de morir(11).
En el río y pueblo de Manilla, de la ysla de Luzón, de las Filipinas del Poniente, de su Magestad, a diez y ocho días del mes de mayo de 1571 años, antel muy Ilustre señor Miguel López de Legazpi, governador y capitán general por su Magestad de la gente y armada del descrubrimiento del Poniente, por presencia de mí, Fernando Riquel, escribano mayor y de governaçión […] pareçieron presentes çiertos indios, que mediante Benito Díaz Bustos y Juan Mahomat, yndio cristiano intérprete, declararon llamarse Rajá Ache el viejo y Rajá Solimano el moço, señores y prinçipales del pueblo de Manilla, y sibanao Lacandola, prinçipal del pueblo de Tondo(13).
La razón de la fama que se dio a la conquista de Filipinas, su rapidez y la universalidad de la misma, se debe en absoluto a los pueblos mahometanos […] Bajo los muros de ese fuerte [Santiago] se verificó un hecho histórico en mi concepto poco apreciado y que forzosamente tenía que influir en nuestra conquista. En efecto: allí fue donde por primera vez después de la conquista de Granada, los españoles se hallaron de nuevo frente al estandarte del profeta: los dos enemigos religiosos abrazando el mundo en direcciones opuestas se encontraron bajo los muros de Manila, celebrando el encuentro a cañonazos como no podía ser menos de celebrarlo: continuando hasta hoy en Joló la histórica lucha que comenzó en los márgenes del Guadalete; y para que nada faltase en la semejanza, Legazpi los llamó moros, nombre que le conservamos hoy mismo, sin que en ningún caso hayan tenido nada de mauritanos, sino la comunidad de religión con los árabes españoles(17).
[…] preguntado dónde deprendió este testigo la secta de Mahoma y quién se la mostró dixo que en su pueblo de Balayán se la mostraron borneyes y también viniéndole a contratar borneyes la deprendió que es porque los antepasados de los borneyes eran naturales de Meca a lo que este testigo supo y así los de Balayán, Bonbón y Manila y Mindoro han deprendido la dixa secta de los borneyes porque ellos no la sabían y así todos ellos y este testigo son al presente moros por haber sus antepasados deprendido la dixa secta de los borneyes y así la letra y lengua que oyen y hablan es de Meca y los naturales de Siam y Patan tiene asimismo sus alcoranes que es la ley y secta de Mahoma y que el libro que tienen escrito del alcorán que éste ha visto y oído predicar oyen que son enemigos de los cristianos y también lo delatan en otros libros en que leen por su catip que es su mejor predicador y estos con semejantes con los cuales creen la dixa secta de Mahoma para que la guarden y en ella declaran ser la fe de los cristianos mala y la suya buena y que cosa notoria es que el año pasado de setenta y cuatro el Rey de Borney quiso venir sobre Manila y conquistar los españoles que en ella residen y para ello tuvo una armada de cien galeras y cien navíos pequeños y que había en cada navío de los grandes cincuenta hombres y en los pequeños treinta y que todos serían como siete mil poco más o menos y que iban con intención de matar y volar todos los españoles de Manila y que para poder entablar jornada salió del río de Borney como veinte leguas y luego se volvió porque en la jornada andaba el hijo del Rey de Borney y de miedo que se fuesen los españoles a Borney por la otra parte y matasen a su padre no fue con su jornada y se volvió con la dixa armada sin tener el efecto que ésta pudo. Que los españoles estando establecidos en Manila oyó decir que el dixo Rey de Borney había mandado mensajeros de secreto para que Raxá Solimán y Lacandora, principales de Manila, se alzasen contra los españoles que ellos los protegerían y lo mismo a otros con otros principales de la comarca de Manila y que sabe por público y notorio que el Rey de Borney había mandado muchos moros a Mindanao, Manila, Bonbón y Balayán, Mindoro y otros lugares a que prediquen la secta(19).

Detalle de las Jornadas a Borneo, Joló, Mindanao, en Filipinas,
[Archivo General de Indias (Sevilla): PATRONATO, 24, R.48. p. 10]
Ya no sólo es interesante descubrir el papel fundamental de los llamados en las fuentes como “moros” tanto en la conquista de Manila como en Brunéi, sino sobre todo darse cuenta del uso imprescindible que los españoles tuvieron que desarrollar con las formas políticas de un sultanato malayo. En otras palabras, Francisco de Sande hace redactar dos cartas para su presentación al Sultán de Brunéi, la una en lengua de Borneo y la otra en lengua de Manila. La primera hay que entender que se trata del malayo, mientras la segunda sería el tagalo; en cualquiera de los casos, ambas emplearían la escritura ŷāwī23. Sería imposible pensar en una carta redactada en tagalo empleando baybayin (escritura que era patrimonial filipina) dirigida al Sultán de Brunéi, y por supuesto no lo podía ser en alfabeto latino (cuya introducción ni siquiera puede afirmarse que estuviese iniciada en 1578). Siendo una carta dirigida al Sultán de Brunéi, redactada por un moro de Balayán, no podía sino estar escrita exclusivamente en escritura ŷāwī. Por consiguiente, en esta “carta en lengua de Manila” tenemos la confirmación de la existencia de documentos en lengua tagala empleando grafía árabe. El ŷāwī por lo tanto habría llegado a Manila, del mismo modo que el Islam, y al régulo con nombre musulmán Rajá Sulaymān le correspondía históricamente la constitución de un sultanato tagalo24.
IV. LA «GUERRA CASTELLANA» HISPANO-BORNEA
Francisco de Sande pudiera haber exagerado el expediente para legitimar ante el Rey la expedición de conquista del Sultanato de Brunéi; en cualquier caso, ante el contexto histórico, irremediablemente la conquista de Manila suponía una declaración de guerra contra Brunéi, y Sande se adelanta a las posibles represalias. He aquí cómo se gesta uno de los acontecimientos más transcendentales para la historiografía de Brunéi, la que se conoce de forma local como la “Guerra Castellana”:
On 20 April [1578], De Sande ceremoniously took possession of Brunei, marching with his troops in battle array through houses belonging to the Sultan and through sections of the town, cutting branches from trees, entering the mosque and establishing his quarters en a large house; all this symbolized his taking possession in the name of the King of Spain. He ordered the construction of a fort and various buildings so that a Spanish presence could be made permanent […] However, illness―probably dysentery or cholera―struck the Spanish camp […] The Spanish were so weakened that they abandoned their settlement and returned to Manila. Before doing so, they burned the mosque, a high structure with a five-tiered roof. They took with them Pengiran Seri Lela’s daughter […] Some Bruneians, including Pengirans Maharaja di Raja and Seri Lela, returned and collaborated with the Spanish and the daughter of Seri Lela married the Christian Tagalog, Don Augustine de Legazpi of Tondo(25).
Así, Agustín Lacandula de Legazpi, junto a un grupo considerable de notables de Tondo, Manila y provincias circunvecinas, trataron de planificar una revuelta que acabase exterminando a la población española en el Archipiélago. Agustín Lacandula se había casado con la hija de Pengiran Seri Lela, de modo que tenía intereses decisivos en Brunéi. Para poder llevar a cabo el plan, se necesitaba ineludiblemente el apoyo del sultanato, por lo que había que llevar una carta comunicando las intenciones de la conspiración27. En el viaje hacia Borneo, informaciones sobre la conspiración se filtrarán, llegarán a Manila, y los sospechosos serán apresados, ajusticiados o exiliados.The Brunei response was a last effort by the old Brunei aristocracy in Manila and Tondo to overthrow the Spanish with assistance from Brunei, Jolo, and Sulu, and also from Japan. This latter development was the work of De Legazpi, the Tagalog Christian nephew of Raja Lakan Dulu and son-in-law of Pengiran Seri Lela of Brunei(26).
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