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Revista Filipina
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Invierno 2020, volumen 7, n
úmero 2

SECCIÓN HOMENAJE A GILBERT LUIS R. CENTINA III
PDF: En memoria: El P. Gilbert…


EN MEMORIA: EL P. GILBERT, DEJA UN GRAN HUECO
EN NUESTROS CORAZONES


MARÍA JESÚS AGUIRRE SALAMERO
Ilustradora
Hace un par de días, repasando los comentarios acerca de la marcha al Cielo de Fr. Gilbert, leí que alguien decía: “se murió solo”. Sentí un primer trallazo de pena, pero reaccioné enseguida: solo no, acompañado por el cariño y la oración de todos sus amigos y conocidos. Y esa plegaria especial del Papa y los católicos que rezamos a diario por los enfermos de la pandemia actual.
….Escribía hace poco, cuando me enteré de su fallecimiento, cómo supo llevar con entereza y visión cristiana las dificultades. Sus poesías rezuman amor a Dios, la insistente acción de gracias de un hombre que se sabe especialmente amado desde la eternidad.
….En su periplo por las distintas clínicas, agradecía todo servicio prestado con una enorme y acogedora sonrisa. Estar con él era una delicia, pues sabía destacar las cualidades de quien le acompañaba a quien quisiera escucharle. De mí —por haberle ilustrado las poesías de uno de sus libros (Madre España y poemas ilustrados)— explicaba a las enfermeras de cada turno que era una “talented artist”.
….Sufrió con alegría y paciencia diversas molestias consecuencia de su enfermedad, casi una decena de operaciones quirúrgicas con las sucesivas recuperaciones… y en cada visita se olvidaba de sí y te recibía con esa sonrisa especial para cada uno, que supongo podrían corroborar tantos amigos y conocidos.
….Con uno de mis hermanos, Antonio, también poeta con ese don para expresar la belleza en sencillo discurso, trabó gran amistad y por ello vino a ser como parte de nuestra numerosa familia: disponible ante cualquier acontecimiento, compartiendo ratos hablando sobre literatura, recitando cuentos cortos o poemas en nuestra finca de Barrika…
….En una ocasión antes de su marcha a León, tras la penúltima operación, estaba en la UCI de un hospital de Bilbao, convaleciente y dormido. Sus hermanos, en contacto continuo con los médicos, estaban viajando para poder acompañarle. Me acerqué hacia allá para sustituir a mi hermano Antonio y darle la comida. Se alegró al verme y yo de que me reconociera. Hablamos de sus proyectos: nuevos libros de poesía… sonreía encantado, pero notó el cansancio. No en vano estaba absolutamente monitorizado: un equipo de cuidados intensivos vigilaba sus constantes a metro y medio de la puerta. Llegó otro hermano y quise despedirme, cogiendo con cuidado una de sus manos.
….No sé cómo… se me ocurrió entonar muy bajito junto a la cabecera de la cama el “Amazing grace” y, como si tuviera un resorte, se sentó en la cama cantando con bella voz de barítono y enorme potencia: “how sweeeeeeet the sound…”.
….El equipo médico dio un respingo y apareció alarmado en el habitáculo. Él seguía cantando y tuve que explicarles que no le pasaba nada, simplemente estaba cantando. Me fui a hurtadillas riéndome por su entusiasmo: “También tienes una voz bonita”… La letra de la canción volvía a conectarle con ese Dios a quien tanto amaba.
….Mi última conversación con él fue a través del teléfono, estando ya en León. Volvió a agradecerme mis ilustraciones y a encomiar mi talento. Soy consciente de que no era adulación, sino fruto de su cariño. Me recitó varias de las nuevas poesías, con una energía y fuerza encomiables. Y yo pensaba, ¡qué suerte haberle conocido y tratado!...
….Porque cuando leo o releo sus poesías, le reconozco en ese ángel que prometía cuidar de todos desde el Cielo “with loving prayer”. Ahora en Recovecos, su obra póstuma, otro tesoro para seguir manteniendo esa conversación literaria y amigable con él. Gracias Fr. Gilbert, deja un gran hueco en nuestros corazones.