Navigation
Revista Filipina
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Invierno 2019, volumen 6, n
úmero 2

BIBLIOTECA Y ACTUALIDAD

NARRACIONES PARAÑAQUEÑAS


MACARIO OFILADA MINA
~
I

Mariposa entre libros


Por fin, me han traído a casa. A tiempo para las navidades. Para pasarlas con los míos. Ya estaba harto de Manila Doctors Hospital. ¡Y ya era hora! De nuevo, estoy en mi cuarto en donde pasé los mejores años de mi vida, salvo los años de estudios en España. Aunque ahí en Salamanca me lo pasaba bien, siempre añoraba volver a dormir en este cuarto, en este castillo personal, en este feudo particular.
….No es la cama, que era la de mi madre cuando era soltera, lo que más me atrae en este paraíso, si bien es mi lugar preferido en él, sino mis estanterías. Aquí está mi biblioteca personal, mi caja fuerte. ¡Todos mi tesoros! Mis padres no me los pueden tocar. Nadie puede tocar estas piezas de mi museo, estos ídolos de mi templo, estas obras de arte de mi santuario junto con mi colección de cuadros, iconos y posters de deportistas y bandas de rock, aunque sobre todo me gusta la música de los impresionistas franceses que siempre me relaja. Ah, siguen ahí también solo algunos de los estandartes y banderas que había coleccionado de joven de mis viajes a USA: estandartes de Disneylandia, Sea World, Missouri, California, Nueva York, el estadio de los Royals, de los Dodgers, Hollywood... Me gusta encontrarme entre los recuerdos, entre las reliquias de una feliz infancia y adolescencia.
….De verdad, tuve suerte. Mis padres comprendían que los viajes al extranjero nunca los podrían sustituir los libros, aunque me vuelven loco estos. Aunque no son ricos, ahorraron e incluso, que yo sepa, solicitaron préstamos de amigos y bancos para que pudiera viajar o vivir bien.
….Pero ahora oigo en el piano la Plegaria de una virgen de Tekla Badarzewska. Es mi madre. Pero cuando ella toca esta pieza más que una plegaria es una manifestación de virtuosidad técnica y bravura emotiva con esos fortes y octavos, con una rapidez que puede rivalizar la de Horowitz. A sus años su técnica ya le está faltando. Pero nunca la voluntad. Ahora se pone a cantarla desde nuestra sala. La oigo desde mi cuarto. De verdad, siempre he pensado que solo la técnica digital y la destreza vocal le faltaban. Hasta ahora. Ahora oigo mi compact de Debussy empezando con el Preludio de Suite Bergamesque. No sé a qué se debe este cambio brusco. Está claro que la voluntad ya le ha faltado a mami. Ahora incluso cuando estoy escuchando el Preludio parece que mami está también cantando a la vez Hernando´s Hideaway. ¡Ay no, no quiero entrar... No quiero ni pensar!
….Bueno, sigue siendo un laberinto de papeles y libros mi escritorio. Lo veo desde mi cama. Y mi flexo está encendido. Si lo hubiera visto mi madre, se pondría furiosa. Siempre ha sido una mujer agarrada. No como papi. En fin, yo creo que soy la síntesis de ambos.
….No encuentro mis gafas. No las han puesto en mi mesilla de noche. O, ¿se habría roto durante aquel percance? No veo prácticamente nada. Y encuentro mi cuarto muy iluminado. Es un día muy luminoso aunque se nota que había llovido o chispeado.
….Tampoco encuentro mi cartera. ¡Uy!, qué dirían al encontrar la foto de Asunción en ella escondida tras la foto de mis padres y la estampa de la Virgen de la Vega. Nunca he comentado lo de Asunción. En cuanto pueda, le pondré unas letras por Messenger. Menos mal que no está celoso su marido Carlos.
….¡Qué bien huele todo! Esta vez el suavizante en las sábanas no es excesivo. Ni el olor de ambientador que esta vez huele a sampaguitas. ¡Miles de sampaguitas derramadas como si una diosa pasó por estos prados y sotos con presura dejando en ellos su hermosura! Doy gracias a Dios que ya me encuentro lejos del olor fétido y asqueroso de mi habitación en el hospital.
….¡Qué detalle! ¡Todo está limpio! Mis padres y las chicas, y creo que también los chóferes y demás parientes, han tenido el detalle de limpiármelo todo, cosa de la que no soy capaz puesto que soy un desastre. Del caos emerge el orden pero en mi caso muy pocas veces es aplicable este refrán. Incluso mi abuelita, que en paz descanse, decía que mi cuarto podía ser la guarida de víboras. Pero hoy todo está distinto. Muy limpio. Da gusto. Ojalá no fuera tan perezoso a la hora de hacer la limpieza o hacer mis deberes en casa.
….El suelo puede servir como plato para comer. El run-run del aire acondicionado, en vez de arrullarme, me ha despertado. Es un día soleado. Puedo oír el cantar de las mayas en los árboles en nuestro jardín aunque entra a puntillas el olor de petricor también. Tal vez había por lo menos lloviznado. Y ahora oigo a nuestros gatitos adoptados maullando, cual si tuviesen celo. Pero es por la mañana. Hay amores que no pueden esperar a la noche.
….Y estoy solo. Por fin, vuelvo a ser solo, a disfrutar de mi mejor amiga, la soledad en compañía de mis mejores amigos, mis libros. Nada de médicos, enfermeras, familiares y amigos nerviosos, capellanes. Ni tubos, sondas, medicamentos. Ahora no encuentro mi otro mejor amigo, mi móvil. No está en mi mesilla de noche. Lo tendrán mis padres. Bueno, no me preocupo, pues no lo podrán abrir. Sigue mi despertador que traje de España encima de mi mesilla junto a la pequeña imagen de la Virgen de la Peña de Francia que me regalaron tras hacer parte de la ruta de la Peña de Francia. Bueno, solo hice el último tramo aquel verano. Siempre he sido un caminante, pero solitario. No soportaba por mucho tiempo caminar con otras personas, aunque sean mis amigos.
….Me imagino que será casi mediodía y tengo hambre. A ver si llamo para que me traigan algo de comer. Espero que no me den sopa o esa comida pasada por la túrmix. Mi madre la seguía llamando batidora. Y, ¡qué bien huele! Creo que me están preparando una paella. Y huele a leche. ¿Será leche flan?
….En fin, solo tengo que esperar. Y me levanto. Me he levantado solo. Sin ayuda de nadie. Pero nadie ha presenciado este acto de heroísmo. Y veo que llevo traje de casa, una camiseta azul y unos pantalones cortos rojos. Es traje que también uso para dormir.
….Ahora con la grabación del Claro de Luna, mami está gritando Hernando´s Hideaway!!! ¡Horrible cacofonía! A ver si salgo de mi cuarto para decírselo. Pero veo que la puerta está cerrada. No la puedo abrir. No puedo salir. ¿Medida de precaución? Quiero gritar, llamarles la atención. Pero todavía me siento débil. No me puedo creer que me hayan dejado solo. Encima, encerrado. A lo mejor no hay nadie que me pueda atender en estos momentos. ¿Por qué están todos en la cocina, salvo mi madre, quien debe dirigir las operaciones culinarias, está tocando el piano o algunas grabaciones y cantando sus canciones preferidas y no las mías? Y, ¿dónde está papi? ¿Habrá vuelto a la corte porque tiene vistas o casos a resolver? A ver si le llamo. Pero no encuentro mi teléfono. O a lo mejor estará encargando el lechón para celebrar mi vuelta a casa tras no sé cuánto tiempo en el hospital. Él suele encargarse del lechón. O sea, todos están preparando una fiesta. Ahora oigo mucho ruido. ¿Será una fiesta sorpresa? Eso es. Mi padre, con mucha ilusión, está preparándome una gran fiesta. Como si fuera un hijo pródigo. Muerto pero ahora con vida. Él suele ser tan duro en sus modales y muy reservado, pero sé que en el fondo me adora.
….¡Madre mía! Me siento abandonado, inútil... Y no hay manera de llamarles la atención, empezando con mami cuyo canto, con toda esa música de Debussy de fondo, me está volviendo loco.
….Me vuelvo hacia mi estantería. Veo algo de muchos colores, fulgurante. Me acerco. Cuando estaba a punto de tocarlo, ha volado. Era una mariposa. ¿Pero cómo ha podido entrar en mi cuarto? Veo que estaba reposaba en mi ejemplar de la biblia de Nácar-Colunga. Creí oir Tolle Lege, tolle lege, tolle lege como cuando estaba estudiando en el colegio de los Agustinos en Makati.
….Mientras estoy esperando a que entren en mi habitación para llevarme a mi propia fiesta, que será en el comedor o tal vez en mi propio cuarto (no veo ninguna silla de ruedas), cojo un libro de mi estantería.
….Pero, ¡qué extraño! Ahora el libro de Juan Ramón se titula Platero y tú. Como aquel grupo. Empiezo a leer: Tú eres pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo mucha grasa... ¿Mucha grasa? Prosigo: Solo los espejos de azabache de tus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Te dejo suelto y te vas a la calle... ¿A la calle? Continúo: Acaricias tibiamente, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas y las chicas con sus faldas que levantas...
….¿Es este el libro de Juan Ramón? No veo el nombre del autor en la portada. Pero esto no es uno de mis libros infantiles preferidos.
….Por la cuadra en silencio, encendiéndose cada vez que pasaba por el rayo de sol de la ventanilla, revolaba una bella mariposa de tres colores... Ahora, ¿dónde está esa mariposa? Creo que tenía más de tres colores.
….Padre nuestro, que estás en el cielo... Madre mía, ¿nos ha tocado otra vez la visitación domiciliaria de la Virgen de Fátima? Pero es pronto. ¿Se está preparando toda esa comida para los fieles devotos, incluyendo a nuestro querido monseñor? Es esa la razón por la que me han abandonado. O, ¿han venido a pedir por mí? Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo... Parece que oigo algunos sollozos.
….Al lado de donde había cogido mi ejemplar de Platero, reconozco la portada blanca de otro libro infantil preferido. Pero esta vez que hay dos chicos encima de un pequeño asteroide. Les principes. ¿Les principes? Pensé que solo había un príncipe. A ver, busco mi cita preferida. Vamos a ver... No se ve bien sino es con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos... Y luego toda verdad escondida se revelará. No me suena esta última frase del original. Tendré la versión original en francés por ahí en la estantería de arriba pero no tengo las fuerzas para subir la escalerilla para cogerlo.
….Sigo con la versión española: Te haces responsable para siempre de lo que has domesticado. Y de repente, volvieron a maullar los gatos con celo. ¿O era el llanto de los gatos? Ah, los gatos pardos de noche de Hegel. Fue el tiempo que pasaste con tu rosa, que es tu amigo para convertirlo en tu novio lo que le hizo tan importante.
….Cierro el libro. Miro la portada. Veo dos chicos. Uno obviamente rubio y otro negro. Van agarraditos de la mano. Encima de su planeta o asteroide. Veo que el negro pisaba lo que parecía ser los restos de una rosa. Y no veo volcanes por doquier. Solo falta un chico oriental, digo yo, con los ojos rasgados. ¿Es gay el principito? ¿Qué le pasó al zorrito? ¿Sería el celestino?
….Ahora, Reflets dans l´eau. Nunca he aprendido a tocar esta pieza bien puesto que tengo un dedo defectuoso a causa de aquel accidente de pequeño. No se me dan muy bien los arpegios. Una de mis grandes frustraciones en la vida. Pero supo consolarme la tía Andrea, mi profesora de piano, diciendo que al menos tengo un repertorio muy amplio y toco bellamente las piezas de Debussy en general. Salvo Reflets dans l´eau. Y también, para consolarme, puedo tocar varias piezas de Rachmaninoff, salvo los concertos. Me hubiera gustado ser un gran nadador o deportista como ella también. Seguramente estará ahí abajo ayudando en los preparativos de la fiesta.
….El primer misterio glorioso es la resurrección... Oigo la voz de la señora Faustina, nuestra querida vecina que es una de las beatas más famosas de san Martín. Espero que haya traído su famoso pastel de maja blanca. Y si rezan hoy los misterios gloriosos, hoy será un miércoles. Pero por qué no saben expresar la gloria. Siempre rezan estas beatas con un tono monótono que dormirá incluso a los angelitos, y que seguramente espantará a los diablos.
….Hoy será un miércoles. Me pongo a pensar. ¿O un sábado o un domingo? ¿Vendrá mi tío el monseñor? Espero que sí. Estuvo en el hospital para confesarme y ungirme. Siempre me ha caído bien.
….¿Es esta una nueva versión de Saint-Exupéry que no conocía? Temblando un poco digo “A lo mejor, mis padres me habrán conseguido nuevos libros”. Los habrán pedido del extranjero para mi regreso a casa. Eso quiere decir que han invadido mi espacio personal, cambiando todos mis libros. O, ¿esta forma parte de la gran sorpresa? Por fin, han decidido regalarme muchos libros, más de los que ya tenía. A lo mejor, habrán almacenado los otros libros en otro cuarto, mi antiguo cuarto al lado del cuarto de baño hasta que emigró a California mi hermano mayor. Por cierto, llevo tiempo sin saber nada de él. Ni siquiera por Facebook. Pienso que siempre está ocupado. Pero él y mis padres siempre se hablan por teléfono.
….Dios te salve, María... llena eres de gracia. Cojo un libro con portada negra. El padrino de Mario Puzo. Le haré una oferta que tal vez podrá rechazar. Alucino. Yo pensé que era: le haré una oferta que no podrá rechazar. Y esta frase en este tomo que manejo la dice Santino, el hijo que será asesinado y no don Vito. Bueno, Santino era en el fondo un cobarde. Un hombre sin principios.
….Cada hombre tiene su propio destino. Está bien. Esta frase la dice don Vito Corleone. Creo que han apagado el CD para acomodar a los rezos. No. Ahora han puesto, ¡madre mía! el Mesías de Handel que no me gusta del todo. Salvo la parte final. La parte más famosa. ¿Qué están armando ahí abajo, una visita domiciliaria, un mini-concierto o una verbena en el pueblo o una velada en el colegio?
….Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros... Ave Maria, gratia plena. Dominus tecum... ¿Desde cuándo aprendieron a orar en latín estas señoras? Tal vez se habrán puesto nostálgicas con el latín de la etapa preconciliar que, menos mal, no me ha tocado. Habría sido insoportable ser católico entonces.
….Nunca digas lo que piensas a alguien fuera de la familia. Si mal no recuerdo esto se lo dice don Vito a Sonny, pero en este tomo es Sonny quien se lo dice a su padre. A lo mejor, toda la anestesia me ha torcido la memoria. Ahora no estoy seguro. Y me duele la cabeza. Parece que va a estallar.
….Cada hombre tiene su propio destino. ¿Es este mi destino?
….Si algo nos ha enseñado la historia es que se puede matar a cualquiera. Esta frase me suena. La dice Michael el nuevo don. Pero yo pensé que Santino fue matado a balazos por los enemigos de la familia. Pero ahora resulta que Michael fue asesinado y fue Santino quien sucedió a su padre quien decidió huir de Nueva York para irse a vivir en Beverly Hills. Pero este era territorio de Jack Wolz quien en esta versión que estoy manejando es el amante del ahijado del padrino, Johnny.
….Gloria Patris... Por fin, han terminado un misterio. Menos mal que se apagó la música de Handel. Ahora las beatas se han puesto a cantar: El trece de mayo, en Cova de Iria... Ave, ave, ave María. ¡Madre mía! Por favor, vuelvan a poner a Handel o a Debussy. Parece una noche lluviosa en el estanque en el parque con el croar hipnotizante de las ranas.
….Ahora, han puesto, ¡Dios mío! El canto gregoriano. Lo habrá puesto el querido monseñor. Siempre le ha gustado. Oigo más voces masculinas. Serán los vecinos. Serán los invitados. Mientras tanto, cojo de mi escritorio mi ejemplar del Quijote tal como lo había dejado el día que tuve aquel percance en la calle.
….Tengo la edición blanca de la Real Academia. Pero veo que ahora se titula Don Quixote y Doña Dulcinea. Leo la nota preliminar o el estudio introductorio que empieza: ¿Qué hubiera pasado si Dulcinea se hubiera casado con Don Quixote? Segundo misterio glorioso, la ascensión.
….De pronto la canción de Lara de la película de Doctor Zhivago. Mi madre y yo disfrutamos mucho viendo esta película, una noche de verano. Creo que fue en 1986. Era la vigilia de nuestra partida para pasar la semana santa en la playa en Lemery, Batangas junto con la familia. Me acuerdo perfectamente, cuando disfrutábamos la música junto sonó el teléfono y era la tía Andrea preguntando a qué hora saldríamos juntos al día siguiente, pues quería que su coche y el nuestro hicieran un convoy. Mi madre le contó que estábamos viendo Doctor Zhivago. Al regresar de Lemery mi tía regaló su ejemplar de la novela. La tendré por aquí.
….Bueno, no la encuentro. A ver, veo mi ejemplar del Noli me tangere. Es mi copia de la edición facsímil de la primera edición. Abro a suertes el libro y me topo con este párrafo: Puedo conceder que el Gobierno desconozca al pueblo, pero creo que el pueblo conoce menos al Gobierno. Hay funcionarios inútiles, malos, si usted quiere, pero también los hay buenos y si éstos no pueden nada hacer, es porque se encuentran con una masa inerte: la población que toma poca participación en las cosas que le atañen.
….So far, so good. Et ego te absolvo a peccatis tuis... Creo que oigo a mi tía, que en su juventud era también una famosa soprano y pianista, cantar la Salve Rociera.
….Abro la última página. Habla Elías quien está a punto de morirse. ¡No muero para ver la aurora brillar sobre mi patria…!, Vivo para casarme contigo María Clara con la muerte de Ibarra. Y nuestra boda la oficiará tu desgraciado padre, Dámaso y nuestro padrino será el hombre a quien consideraste padre durante toda tu vida infeliz. Ahora, te haré feliz. Vosotros, que la habéis de ver conmigo la aurora de un nuevo porvenir, saludadla conmigo… ¡Olvidaos de los que han caído durante la noche! Como el desgraciado de este nieto de vascongados.
….¡Esto no puede ser! Y cerré el libro con fuerza. De pronto, volví a ver la mariposa. Ahora con, al menos, ocho colores. Voló hacia mi pecho. Santa María, Madre de Dios... Salve Regina, Mater Misericordiae... Y de repente, tuve la sensación de que me estaban quemando el pecho, que había una carga eléctrica, que estaba a punto de vomitarlo todo sin haber comido nada, con esta hambre que tengo.
….Y un golpe fuerte. Como si me hubieran dado una patada eléctrica en el pecho. Creí saltar hacia el techo. Empecé a toser. Estaba sudando muchísimo. Y a escupir. Quería vomitar. Oí pitidos. De repente, un silencio.
….—¡Ha vuelto a estar con nosotros!... Es un milagro, ¡se ha despertado! Era el doctor García.
….Y de repente, estaba en mi habitación en el hospital, rodeado de todas esas personas mencionadas. Volvió el olor fétido que pensé era el olor del arroz chamuscado de la paella. Vi a mi madre llorar de alegría y la abrazaba mi tía Soledad. A su lado, monseñor y otras beatas. Veo a algunas de mis tías merendando las ensaimadas acumuladas. A mi padre se le enmudecían los hijos. Me susurra: Welcome back, hijo. Y me besa. La primera vez que me besa en mi vida, si mal no recuerdo.