Navigation
Revista Filipina
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Invierno 2019, volumen 6, n
úmero 2

RESEÑAS Y COMENTARIOS BIBLIOGRÁFICOS


Josep Joaquin Bonet i Serra,
Un viaje a Filipinas.
Prólogo de Vicent Ortuño i Ginestar e introducción de Emilio Soler Pascual,
Alicante, Institut Alacantí de Cultura Juan Gil-Albert, 2015,
30 pp. + 550 pp. de edición facsímil

[ISBN: 978-84-7784-710-6]
Stacks Image 338
Hace escasos años el Instituto Juan Gil Albert sacaba a luz un volumen excepcionalmente cuidado dentro de su catálogo de publicaciones. Como institución pública perteneciente a la Diputación provincial de Alicante, los textos que normalmente aparecen en su extensísimo abanico de publicaciones atienden temas y autores alicantinos, en ediciones muy correctas, cuidadas y atractivas, pero que naturalmente evitan el derroche y las pretensiones que excedan lo meramente esencial para la difusión cultural. De ahí que resulte un caso extraordinariamente singular la publicación de un libro sobre Filipinas — tema exótico para una diputación de una provincia española—, en edición facsímil y, además, con absoluto lujo de detalles: papel cuché, ilustraciones a todo color e incluso un estuche que acompaña al volumen. La impresión del libro parece exceder, por consiguiente, los objetivos y medios del órgano que edita el volumen.
….No obstante, y para descargo del Instituto Alicantino de Cultura, hay que señalar el atinado juicio a la hora de aprobar la dispendiosa inversión que supuso dar a la estampa tan lujoso volumen y añadir, además, que posiblemente se quedaron cortos. En efecto, a pesar de que desde su publicación en 2015 hasta la actualidad el libro parece no haber recibido demasiada atención, lo cierto es que estamos ante un testimonio decididamente inusitado, a saber, la recuperación de una fuente manuscrita e inédita sobre la Filipinas decimonónica a ojos de un soldado alicantino. José Joaquín Bonet Serra, vecino de Ondara, se embarcó en el vapor Santo Domingo en el puerto de Cádiz el 4 de enero de 1889 rumbo a Filipinas como soldado, regresando de vuelta tres años después con el precioso testimonio de sus recuerdos.
….En un volumen manuscrito en bella y decimonónica letra, y organizado en forma de libro (con índice general al comienzo e índice de láminas al final), José Bonet se revela mucho más que un atento soldado, ofreciendo acuarelas coloreadas y ubicadas en su lugar correspondiente, cartelones y epígrafes decorados, y una perfecta numeración de las páginas. La obra, en su realización material, es un raro espécimen de diario militar, una verdadera joya para conocer las inquietudes y vivencias de los jóvenes soldados españoles mandados al archipiélago filipino a finales del siglo XIX. Así encontramos dibujos de Cavite y Manila, de gobernadorcillos y moros, de carabaos y caserones, de armas y frutas.
….Pero no sólo en su realización material la obra ofrece deliciosos detalles, sino que como documento histórico, antropológico, y lingüístico, nos encontramos también ante un rico manantial de datos para ser analizados en detalle. Para comenzar el autor recoge, reproduce y recrea a lo largo de todo el volumen numerosos ejemplos de las hablas filipinas, sobre todo del pidgin al que cualquier español se debía acostumbrar nada más llegar a las islas: el “español de tienda”. Tenemos testimonios constantes de esta habla particularmente filipina a lo largo del libro, además del capítulo XXI, “Cuadros al fresco”, donde toda una sucesión de anécdotas y cuentos hacen las delicias del criollista atento. Numerosos textos en español de tienda y chabacano, reales o recreados, se tienen más o menos identificados en las numerosas obras impresas por españoles a finales del siglo XIX. Pero en este caso lo relevante es que la obra sale a luz, ahora por primera vez, y no hablamos de un personaje de cierta posición que ha recibido de oídas la particular forma de hablar español de los filipinos de cierta posición social, sino la de aquellos residentes en Cavite, Zamboanga y, sobre todo, Isabela de Basilan, lugares donde transita José Bonet los tres años en que está en Filipinas, relacionándose con gente común. En otras palabras, Bonet vive día a día en español de tienda, es su medio de comunicación, y es capaz de aprehenderlo y reproducirlo atendiendo también a la idiosincrasia de la comunicación filipina.
….En segundo lugar, el testimonio de este soldado alicantino es excepcional por dar detalles de las campañas desarrolladas en Isabela de Basilan, donde es destinado como soldado. Dibuja puestos militares como Parang-Parang y Pollok, da vivas descripciones de la personalidad de los moros yakanes y samales y, sobre todo, relaciona desde el punto de vista de un soldado acciones de juramentados. En este sentido, nos interroga a nosotros, afortunados lectores que más de cien años después podemos tener acceso a sus vivencias, sobre el pasmo con el que presenció el baile suicida de quien se determina a morir:




¿Qué imaginarán mis lectores lo que hacía el moro Matabul cuando tirando de los pies y chocando su cabeza contra las piedras se lo llevaban arrastrando?
….Es imposible, por cuanto el que lo vio no lo hubiera creído a no verlo.
….Se ataba el nudo del pantalón.
….¿Puede darse más valor después de recibir dos tiros de fusil y un lanzado en la barriga que atarse el nudo del pantalón?
….Alguno lo extrañará, pero no el autor de estos renglones; porque al ver a dos hombres ponerse a bailar sin guitarra entre estampidos y balas, comprendió ser capaces de todo (pp. 464-467).
….Nos está hablando de lo que entonces los soldados llamaban “moro-moro”, baile marcial de los moros que también servía para referirse a la comedia filipina (como hemos señalado en otro lugar, por ser en efecto la comedia la representación del ritual prehispánico del pandat, a través de la transformación y adaptación de la danza filipina del kumintang). En fin, José Bonet también ofrece interesantísimas descripciones de su fugaz paso por la capital manileña, y el hedor que ya entonces desprendían los esteros, del puente colgante, y de la vida sorprendente para un recién llegado al trópico.
….Así pues nos encontramos ante una obra que, con mucha percepción, ha sido recuperada por el Instituto Alicantino de Cultura, en edición facsímil. Queda, no obstante, un significativo trabajo por delante para desentrañar los interesantes datos que aporta. Aquí sólo hemos querida dar noticia de una obra aparecida ya hace algunos años, prologada por Vicent Ortuño i Ginestar y con una introducción general sobre la presencia española en Filipinas por parte de Emilio Soler Pascual, y cuyo valor quizá no ha sido todavía debidamente atendido. Sin duda de interés desde un punto de vista local como obra de un autor de Ondara sobre temas tan exóticos como los filipinos, la obra adquiere un capital interés desde una perspectiva filipinista.

ISAAC DONOSO